Llegó, vio y venció, así es cómo la publicidad inclusiva se ha convertido en un imprescindible

Vivimos en un mundo que tiene muy en cuenta los conflictos sociales que le acucian. En la macroencuesta realizada por Global Shapers a iniciativa del Foro Económico Mundial y publicada en el mes de septiembre, se pregunta a jóvenes de entre 18 y 35 años por las preocupaciones que más les intranquilizan. Y la pujante generación millennial sitúa a la desigualad como el tercer problema más grave, con un 30% de las respuestas.

La publicidad no puede permanecer ajena a estas cuestiones. Es más, los individuos reclaman una postura activa por parte de marcas y empresas que, con sus anuncios, muestran un lado del mundo que puede influir en la perspectiva y opiniones de muchas personas. Es por ello que la publicidad inclusiva toma más relevancia que nunca y, en consecuencia, hoy queremos acercarnos a ella.

Leer más

Ni las marcas de limpieza son para ellas ni las marcas de coches son para ellos: ¿el fin del prejuicio?

marcas-mercedes

Todavía los vemos: anuncios de detergentes, limpiadores y productos de higiene en los que una mujer, ama de casa, madre de familia, se ocupa de elegir entre la variedad de marcas. Durante años, la publicidad usó los estereotipos sobrevenidos por las estructuras familiares más clásicas: pareja heterosexual y roles de género diferenciados, para hacer más reconocibles los spots televisivos o los anuncios en prensa.

Como un efecto secundario de su actividad, ayudó a fomentar esos roles. Lo impactante de los mensajes y las imágenes (sugestivos, atractivos, de los que se fijan en la memoria), propició que las diferencias de género se convirtieran en una herramienta publicitaria más y pusiera a estas marcas en el ojo del huracán de instituciones que buscan la igualdad.

Leer más