¿Por qué empieza tan tarde el prime time español?

Los horarios de prime time de nuestro país. Incluso los que no dominan la terminología televisiva saben de qué estamos hablando. Los programas de esta franja son las emisiones estrella de la cadena, para los que reservan sus desvelos presupuestarios y en los que tienen puestas sus esperanzas mediáticas.

Pero, como bien saben los espectadores, estas series y programas especialmente pensados para conquistarles empiezan y terminan cada vez más tarde y se convierten en fuente de conflicto a la hora de programar el sueño diario. ¿Por qué sucede esto? ¿Está en crisis nuestro modelo televisivo?

¿Menos espectadores?

A menudo hemos hablado del presente y el futuro de la televisión, de si los nuevos modos de consumo están marcando una evolución determinante y de si las cadenas generalistas deben reconvertirse para seguir en la brecha. Es decir, para seguir resultando atractivas a las empresas que costearán sus presupuestos al contratar espacios de publicidad que les den visibilidad.

No hay nada mejor que acercarnos a los datos para hacernos una idea de lo que estamos hablando. Y sí, el consumo de la televisión generalista en nuestro país tal y como la hemos entendido de forma clásica, ha bajado en los últimos años. Aunque bueno, según a quien se le pregunte. Porque si bien 2016 marcaba el cuarto año consecutivo en el que descendía el número de espectadores delante de la televisión, la inclusión en la medición de audiencias del factor invitados ha supuesto un vuelco en estas cifras. Así, las mediciones de 2017 marcaban un nuevo ascenso.

Los problemas del prime time

Si el prime time adelantara sus horarios, ¿habría más espectadores que seguirían los contenidos del modelo tradicional? Si la respuesta es afirmativa la siguiente cuestión es ¿por qué no se produce ese cambio que tantos parecen pedir?

Una de las causas que siempre se señalan, en primer lugar, en este conflicto, es el de los horarios de trabajo que existen en España y que sitúan el problema de la televisión en un frente mucho más amplio, en una casuística social mucho más compleja de lo que un grupo audiovisual puede manejar. En este artículo sobre el prime time español ya os hablamos de las causas por las que en nuestro país salimos más tarde de trabajar, cenamos más tarde y, por tanto, nos ponemos delante de la tele a partir de las 23:00, cuando en el resto de Europa, por ejemplo, a esa hora ya han acabado las programaciones estelares de las cadenas.

Otra circunstancia a tener en cuenta es la que articula las franjas de emisión en las que se reparten los horarios y los tiempos que las cadenas pondrán a la venta para que las marcas que quieren emitir su publicidad elijan cuándo prefieren tratar de llegar al espectador. Una de esas estrategias pasaría, por ejemplo, por retrasar el inicio del prime time incluso hasta después de las once de la noche.

Esta circunstancia se produce para poder ofrecer unas cifras de cuota de pantalla que resulten más atractivas. ¿Por qué? Aquí debemos de distinguir entre el número de espectadores reales que tiene un espacio y el share que consigue ese programa. Éste último nos habla del porcentaje de espectadores que en esos momentos está viendo esa emisión. Cuanto más nos adentramos en la noche, menos espectadores hay frente a la televisión, por lo que es más “sencillo” que el share sea más alto.

Otra medida muy parecida a la anterior es dividir el contenido en dos bloques. Por ejemplo, tenemos una serie que, antes de emitir su capítulo semanal, ofrece un previo en el que se repasa lo sucedido hasta la fecha en la trama, o que ofrece un making off del capítulo. Es decir, un contenido extra relacionado con el producto, pero no ese contenido nuevo que el espectador espera. Este previo se sitúa también antes de las 23:00 y supone rentabilizar un mismo contenido en dos programas distintos. Y, de nuevo, a la hora de ofrecer resultados de audiencia, las cifras de ese previo (los primeros minutos de una serie, programa o película suelen ser los que menos espectadores congregan) quedan en un espacio aparte que no tiene “consecuencias” sobre la franja que más interesa ofrecer a las cadenas.

Así pues, en nuestra televisión ha cobrado una fuerza inusitada una franja como es el access prime time. Se trata del espacio que va desde el informativo hasta el producto estrella de la cadena. Su objetivo es retener a la audiencia hasta el momento en que empiece ese formato por el que apuesta para su ocio nocturno. Y se ha convertido pues, en un producto muy competitivo y cotizado. No en vano, en 2017, el programa más visto de la televisión fue ‘El Hormiguero’ de Antena 3 que consigue darle a la cadena muchos de los minutos de oro (el minuto más visto del día).

Una reivindicación que no se concreta

Los problemas derivados del prime time son una cuestión que preocupa incluso a las autoridades. Las propuestas para tratar de modificar los horarios televisivos son una constante. Así, el propio Ministerio de Sanidad pedía en 2015 un esfuerzo por parte de las cadenas para adelantar la franja estrella. Y lo hacía al hilo del anuncio que había realizado la propia TVE sobre que adelantaría su prime time. Un adelanto que apenas duró unas semanas.

En 2017, el Senado fue la institución encargada de reclamar una regulación por parte del gobierno. Detrás de la propuesta lanzada había motivaciones, según expresaron los propios grupos políticos, de facilitar la conciliación familiar y laboral. Otras de las voces que se suman a este debate son las de instituciones sanitarias de toda índole. Sin ir más lejos, la Sociedad Española del Sueño, en su informe ‘Sueño saludable: evidencias y guías de actuación‘ reclamaba medidas en este sentido. Evidenciando que en regiones como el Reino Unido, por ejemplo, el prime time termina cuando los españoles lo estamos empezando.

Las alternativas, cada vez más poderosas

Una de las circunstancias añadidas a este conflicto es bastante reciente pero entronca directamente con la evolución del espectador y los modos de consumo televisivo. Hablamos de la presencia de las plataformas de televisión de pago y de la oferta VoD que, en nuestro país, no deja de crecer.

Ya hablamos de cómo la televisión de cable era un opción que cada vez los espectadores tenían más en cuenta. En 2017, habría alcanzado su mejor dato histórico con un volumen del 22,3% respecto al total de los visionados. Más de seis millones de casas en nuestro país escogen ver canales de pago cuya programación, entre otras cosas, no está afectada por las circunstancias del horario del prime time que hemos visto en la televisión generalista.

Por su parte, nombres como Netflix, HBO España, Amazon Video, Sky… suponen una realidad que también está cobrando más importancia. En noviembre, los datos del Panel de Hogares anunciaban que Netflix había superado el millón de usuarios en nuestro país. El streaming permite al espectador elegir cómo, cuándo y dónde ve cada contenido, lo que pone a estas plataformas en las antípodas de los problemas que los horarios de prime time generan para los espectadores. Se trata del modelo consumer-centric. Mientras que la televisión generalista sigue dictando los horarios en los que ofrece los contenidos, el Video on Demand da todo el poder al espectador. Una evolución más que notable.

En una era en la que las producciones de ficción cobran más importancia que nunca, siendo una de las marcas de prestigio para las cadenas, ¿hacia dónde nos lleva la deriva que parece sufrir el prime time de nuestro país? ¿Se pueden realmente modificar los horarios y hacer que una gala como la de ‘Operación Triunfo’ o ‘Gran Hermano’ no termine a las 2 de la madrugada? Mientras que las cadenas se lo piensan, los gigantes del VoD siguen tratando de seducir al espectador: contenidos relevantes y libertad total de horarios.

Imagen | Pixabay

En Bloggin Zenith | La televisión programática: ¿es el futuro de la publicidad televisiva?

 

   

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