WeChat: ¿Por qué la app china es la gran desconocida para el resto del mundo?

apps de mensajería instantánea

Con más de 900 millones de usuarios activos en todo el mundo, WeChat triunfa en China pero es probablemente la gran desconocida en Europa. Le dicen el “WhatsApp chino”, pero va mucho más allá porque en una única plataforma se reúne Facebook, Instagram, Slack, Skype, Uber, Tinder y Amazon. Todo, totalmente gratis y sin salir de la app.

En estos seis años de vida que lleva con nosotros esta aplicación, ha pasado a convertirse en todo un fenómeno, un híbrido entre mensajería, red social, marketplace y sistema de pagos. Pero ¿qué falta para que acabe por triunfar en occidente? ¿Acabará por desbancar a sus rivales, como WhatsApp?

WeChat, ¿el fenómeno del momento?

WeChat nació el 21 de enero de 2011 como una aplicación más, pero con una vocación mucho más amplia. La de ofrecer a sus usuarios servicios tan distintos que podrían incluirse hasta en siete aplicaciones distintas.

Según datos de TechNode de finales de abril, cada usuario pasa una media de 66 minutos enganchado. Y hasta un 34% de esos usuarios la utiliza más de cuatro horas diarias. Ya está disponible en 20 idiomas (español es uno de ellos), pero no está extendida en Europa y América, a pesar de que simplifica los procesos.

«Mientras en occidente usamos una aplicación para cada ‘cosa’, WeChat ha conseguido evolucionar de una aplicación de mensajería a un híbrido entre aplicación, marketplace, medio de pago y (casi) sistema operativo», afirma el experto en tecnología Iván Fanego.

Fanego considera que «a través de Facebook no se venden casas. No se controlan habitaciones de hotel con WhatsApp. Tampoco se emiten juicios a través de Periscope. Ni puedes conectar Twitter a un juguete para hablar con tu hijo a través de un peluche». Sin embargo, indica que WeChat lleva años ofreciendo social commerce real, donde se venden pequeñas mansiones, se emiten juicios, se controlan habitaciones de hotel, se piden taxis, se pagan facturas, se envía dinero a amigos, se conoce gente nueva y/o se hace la compra.

Ahí está una de las claves del éxito de su estrategia: ofrecer una amplísima diversidad de servicios sin tener que salir de la aplicación. ‘The New York Times’ destacó que WeChat se ha convertido en una “superaplicación” en cuanto que une todos los servicios en uno. Y, como no, el acierto de elegir cada uno de esos servicios. Pero quizás el mayor acierto es la facilidad con la que se ha integrado en la vida de la gente.

Pero ¿es especial en China por ser la primera app de mensajería en el país asiático? Indudablemente no. Como apunta Mercedes Villar, experta en marketing que vive en el gigante asiático, «WeChat no fue la primera. Recuerdo que a finales de los años 90, Tencent lanzó QQ y se convirtió en una de las aplicaciones con más éxito».

Posiblemente la aspiración de otros gigantes, como Google, Facebook o Amazon es la de llegar a ser el WeChat en occidente. Así lo manifestó David Marcus, que trabajó para PayPal y ahora ocupa la vicepresidencia de los productos de mensajería en Facebook. Fue él quien definió la aplicación como “inspiradora”. Hasta el propio Bill Gates ha confesado que ya tiene una cuenta en WeChat. Facebook, de hecho, está incorporando ya ideas.

“Tienen razón en mirarle con envidia. Quienes dividen su tiempo entre China y Occidente se quejan de que dejar atrás WeChat sería como retroceder en el tiempo“, aseguró ya en 2016 el diario económico The Economist. Y, sin embargo, no ha terminado de arrancar en occidente.

¿Qué nos ha pasado en España?

Seguimos usando muchas aplicaciones para muchas tareas. Y WeChat ha pasado desapercibida para nosotros, a pesar de su intento de expansión internacional, que abandonó en 2015. De hecho, en 2013, una estrella mundial como es Lionel Messi se convertía en la imagen de la marca. Un hito que le ayudó a ser conocida fuera de sus fronteras. Pero parece ser que no fue suficiente.

Uno de los grandes inconvenientes de esta app, para que no haya conquistado a occidente, es su “complicidad” con el gobierno chino, que hace que se vea con gran recelo en la (poco) sometida Europa. Pero la clave está en analizar el fenómeno en toda su extensión para dejar de ver a China como el país copycat del todo a un euro. Es hora de empezar a ver la potencia tecnológica en que se está convirtiendo y en cómo gestiona modelos como los de WeChat para ver cómo será el futuro.

WhatsApp mira de reojo

whatsapp

WhatsApp tiene un ojo puesto en lo que hace su rival chino. De momento sigue siendo una app de mensajería extremadamente poderosa, que en febrero logró superar los 1.200 millones de usuarios. Pero es evidente que las multifuncionalidades y el crecimiento de WeChat no le pueden dejar indiferente.

Para luchar contra éste y otros rivales que buscan quitarle el puesto de honor, sigue trabajando en el desarrollo de nuevas funciones que multipliquen su operatividad. Pero también, por supuesto, en su conexión con las marcas, ese aliado clave para lograr los ingresos que le permitan ser rentable.

Las claves del éxito de WeChat

El poder de WeChat reside en la cantidad de datos que tiene de sus usuarios: qué hacen, qué ven, qué leen, qué compran, a dónde van o con quién están. El Big Data al que todos aspiran y que, actualmente, se fragmenta entre las distintas aplicaciones.

Otra cuestión a tener en cuenta es que en occidente las apps móviles buscan explotar modelos publicitarios, es decir, que se pueda acceder gratis a una app en concreto con el fin de tener los datos del usuario. Sin embargo, WeChat hace replantear el modelo, consiguiendo que sus usuarios introdujesen sus datos de pago en la aplicación.

generación z

Con contundencia, el experto en tecnología Iván Fanego insiste en que «quizá deberíamos dejar de pensar que las redes sociales sólo se pueden financiar con publicidad y darnos cuenta de que teníamos delante de nuestras narices un modelo por explotar. Que quizá las redes sociales y plataformas de mensajería servían para algo más que para obtener datos sociodemográficos de usuarios a los que poder vender publicidad».

Y de entre todas las claves, sobresale probablemente una: el conversational commerce, con experiencias más ligeras, integradas en otros entornos y con el chat como interfaz. En este sentido WhatsApp está dando algunos pasos, pues su interés está en desarrollar una publicidad no invasiva para el usuario, que le sea de utilidad. El uso de chatbots sería clave en este sentido.

Por su parte, la app china, desde 2014, cuenta con su propia plataforma de publicidad para cuentas con más de 100.000 seguidores. Estas cuentas, que bien pueden ser de empresas y marcas, pueden enviar mensajes a los usuarios a través de los chats. Conversación, al fin y al cabo.

Ya sea con bots o con operadores humanos, en cualquier caso, WeChat dará mucho de lo que hablar, ya sea porque sea copiada, o porque decida expandir sus tentáculos en occidente.

En BlogginZenith | Esto es todo lo que WhatsApp, SnapChat, Telegram y otros pueden suponer para los profesionales del marketing

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