Vives en una smart city y aún no te has dado cuenta

Las ciudades son ese gran marco en el que todo parece posible. Enormes edificios, infraestructuras de toda índole, servicios para los ciudadanos, comercios con mil y un productos variados… Muchas personas se concentran en los núcleos urbanos. Cientos de miles se mudan a ellos constantemente, entusiasmados por lo que se prevé como una vida con grandes posibilidades.

Pero las ciudades tienen un reverso que a pocos gustan. La contaminación que se genera es un ejemplo. También la masificación de las personas, grandes bolsas de población que no siempre resultan fáciles de gestionar. Cuanto más grande, más complicado. Para tratar de solventar los problemas organizativos y de gestión, el concepto de smart city puede ser la solución a muchos conflictos.

Smart city, el cambio necesario

Una smart city, una ciudad inteligente es, en primer lugar, una ciudad conectada. Es decir, una urbe que utiliza todos los recursos que el mundo digital pone a su alcance y los emplea para mejorar, potenciar e innovar algunos de sus servicios. El Internet de las Cosas es el concepto clave. Se trata de todos esos gadgets y software que utilizamos no en nuestra navegación por la red, sino en el mundo offline. En el ámbito doméstico o, como vamos a ver, en la ciudad. Pues la conectividad garantiza una gestión más eficiente de todos los servicios. Una gran forma de poner organizar la vida de esas persona de manera más eficaz.

Una de las virtudes que se asocian a la smart city es su apuesta por el respeto y cuidado al medio ambiente. Las soluciones que se plantean nunca pierden de vista la sostenibilidad. Se hace cada vez más necesario aprender a gestionar los recursos energéticos y naturales. Nuestro planeta no es infinito y el número de habitantes no deja de crecer. Por ello, apostar por un ahorro en el consumo energético y una gestión más eficiente no sólo mejora la imagen pública de una ciudad. Sino que cubre una necesidad real para  asegurar la prosperidad de los ciudadanos. Y también mejorar la calidad de vida de todos ellos.

Otra de las claves para el éxito de estos programas es la implicación ciudadana. Decimos que el consumidor está cada vez más empoderado. Pero ello también puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida de las personas. Cada vez más informadas y comprometidas, demandan, por parte de las instituciones, transparencia en sus gestiones. Y que les hagan sentirse partícipes del cambio y el movimiento emergente. Quieren estar comprometidos en todas las líneas.

Ventajas para todos

La llegada de las smart city supone un paso adelante en la búsqueda de mejoras reales y efectivas en las condiciones de vida para las ciudades. Y todos los implicados salen beneficiados.

En primer lugar, los ciudadanos. Ellos sienten que viven en un marco de armonía e integración. Y que pertenecen a una comunidad que se preocupa no sólo por hacer su vida más sencilla y cómoda, sino por pensar cómo será el futuro y trabajar para que resulte lo más próspero posible.

Las ciudades inteligentes son más habitables para los ciudadanos. Pues tienen en cuenta sus necesidades actuales y utilizan los recursos más punteros y vanguardistas. Además de ayudar a cuidar el entorno y fomentar el ahorro energético, son claves en aspectos como la movilidad. Como decimos, las urbes se convierten, a medida que crecen, en organismos más y más complejos. Trabajar para estructurarlos es clave.

Un ejemplo de lo que decimos lo tenemos con JoinIn App, una app que se lanzó en mayo y que quiere poner en el foco las opiniones de los ciudadanos. A través de esta app, cualquier individuo puede proponer alguna acción de cambio para un problema que se viva en su ciudad. Y, además, pedir la ayuda de otros ciudadanos. O colaborar con las ONG’s que trabajan cerca de donde vive.

Otra app a tener en cuenta en el mundo del turismo es Free Touring. Sirve para poner en contacto a visitantes y guías, de una forma sencilla y práctica. Es un aplicación gratuita y colaborativa que sirve para organizar freetours, que son visitas guiadas a cambio de la remuneración que el guía y el turista pacten.  Y también podemos hablar de Daysk que, en este caso, está pensada para las personas que trabajan de manera remota. La app les permite encontrar espacios de coworking que se adapten a sus necesidades laborales.

Las ventajas también son muchas para las administraciones y los gobiernos locales.  El uso de herramientas como la nube ayudan a la incorporación de los servicios institucionales. La información está mejor clasificada y es más sencilla de utilizar. Por ello, cualquier proceso resulta más transparente y claro. Los diferentes organismos se vuelven así más eficientes y pueden ser más útiles para los ciudadanos.

Y para las empresas que se involucran en este tipo de servicios, también tenemos numerosos pros. En primer lugar, no se puede olvidar que hablamos de las ciudades del futuro, que irán integrando más funciones y necesitarán más empresas que se involucren en el crecimiento de la conectividad. Además, de cara a los ciudadanos, las smart city cumplen al 100% con ese wantedness que los usuarios esperan de una marca. Compromiso con el medio ambiente y con la mejora de vida de las personas son sólo dos ejemplos de cómo las funcionalidades del Internet de las Cosas incrementan la popularidad y la imagen de marca de cualquier empresa.

Además, existen muchos ámbitos de aplicación para empresas de todo tipo. propuestas que se preocupan por disminuir la contaminación, por fomentar el reciclaje… Pero también servicios sanitarios como la teleasistencia o los servicios de alertas para dependientes. O, en el campo del urbanismo, un gran universo enfocado en el transporte público o la gestión del tráfico… La implicación en las smart city llega a todos los frentes: administración, ocio, seguridad, turismo

Está pasando

Para hablar del desarrollo de las smart city, nada mejor que focalizar en algunos ejemplos que nos ayuden a entender su poder e influencia.

‘The Smart City Playbook’

Podemos referirnos al informe ‘The Smart City Playbook’, un estudio realizado por  Nokia y publicado en noviembre de 2016 que nos habla de las ciudades inteligentes más destacadas del mundo. El informe analiza tres claves fundamentales para que una ciudad sea “smart”.

Inteligencia. Aplicada en sus servicios públicos, infraestructuras, servicios sanitarios o educativos.

Seguridad. Enfocada en la vigilancia, la monitorización o los servicios de emergencias.

Sostenibilidad. Referida al consumo de energía, el transporte y la movilidad y los diferentes modelos de negocio.

Según estos ejes, analiza 22 ciudades de nuestro planeta, consideradas como las que están llevando a cabo las mejores prácticas. De entre ellas, destacan Nueva York, Singapur o San Francisco, pero también una ciudad española: Barcelona. La ciudad catalana está sabiendo posicionarse en muy buen lugar dentro de este ámbito con numerosos frentes abiertos: El Pier 01 de Barcelona es un edificio que actúa como marco integrador de diferentes start-ups como Antai, Tiendeo o Letgo. Otro destacado proyecto barcelonés es T-Mobilitat, una tarjeta digital que quiere integrar todos los transportes de la ciudad.

Smart City Expo World Congress

El pasado mes de noviembre se celebró la Smart City Expo World Congress, que nos dejó algunas de las novedades más destacadas del sector en sus casi 600 expositores.

Uno de esos llamativos ejemplos de lo que el Internet de las Cosas nos ofrece lo tenemos en Dubai que presentó en la exposición ni más ni menos que un robot policía. De momento, los servicios que prestará serán de información básica para el ciudadano gracias a las potentes bases de datos que se han cargado en su memoria.

Por su parte, la ciudad de Los Ángeles mostró sus nuevos coche patrulla. Por supuesto, focalizados en el respeto al medio ambiente gracias a un vehículo eléctrico, el BMW i3. Además de no emitir emisiones contaminantes, es el primer coche con carrocería de fibra de carbono, que ahorra en el consumo energético.

Muchos ejemplos

Al hilo de lo anterior, y refiriéndonos a las facetas policiales de instrumentos como la inteligencia artificial, no podemos obviar un proyecto europeo del que nos habla el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Se llama VALCRI y se basa en el análisis exhaustivo de la escena de un crimen. Realiza también un escaneado de datos, registros, interrogatorios… para “cruzar” esos datos y extraer conexiones que hubieron podido pasar desapercibidos para los investigadores humanos. Toda una revolución.

Existen muchos ejemplos de cómo nuestras ciudades se están convirtiendo en smart cities, conectadas y concienciadas. Tantos, que es posible que ni nos estemos dando cuenta de ello.

En nuestro país, también destaca Madrid, que cuenta con el proyecto MiNT, un plan con un presupuesto de 15 millones de euros y el trabajo de la empresa IBM y que supone un plan global en el que entran servicios como el pavimento, el alumbrado, la recogida de basuras, la gestión de fuentes…

Valencia es otra de las ciudades a tener en cuenta. VLCi es su plataforma digital para la gestión de los servicios urbanos. Aboga por un sistema de transparencia y accesibilidad ciudadana, en la que hay integrados 60 servicios municipales.

La revolución que plantea la smart city nos lleva a cotas inimaginables que sólo con el tiempo podremos ir asimilando. Tenemos soluciones muy prácticas como las que se están llevando a cabo en Columbus con, por ejemplo, un sistema de iluminación inteligente que sólo se enciende cuando detecta que un transeúnte está paseando por la calle. O la instalación de paneles solares para cargar los coches eléctricos por la noche.

Y también los planes de Londres, considerada una de las ciudades más inteligentes del mundo, son muy llamativos. Recientemente ha lanzado ‘Better Futures‘, un proyecto para que las pequeñas empresas se impliquen con el cambio. Ayudará hasta a un centenar de pymes a trabajar con tecnologías limpias y ofrecer productos bajos en carbono.

La smart city no es un producto de la ciencia ficción. La sostenibilidad, el cuidado al medio ambiente, la transparencia, la concienciación parecen, sin duda, aspectos muy positivos para la vida y la organización de cualquier urbe. Las soluciones conectadas que la tecnología trae a nuestras vidas están obrando ese intenso y determinante cambio.

Imagen | Pixabay, Smartcitiesexpo

En BlogginZenith | Girona, Sevilla y otras ciudades españolas inmortalizadas en la pantalla (y su repercusión publicitaria)

 

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