Uber, BlaBlaCar, AirBNB entre otros: ¿la economía colaborativa es competencia desleal?

Composite image of bankruptcy and debt doodle with helping hands on page

La crisis económica, Internet y las redes sociales han ido consolidando una tendencia que viene de atrás: la economía colaborativa. Una tendencia de la que ya no somos ajenos ni en nuestro país, pues España se ha convertido en uno de los países donde más ha crecido y seguirá creciendo, según Forbes.

Sectores económicos clásicos, como el alojamiento o el transporte, están sufriendo en todo el mundo el auge de plataformas como Uber, BlaBlaCar, AirBNB, paradigmas de este nuevo modelo de negocio. En este sentido, hay muchas voces críticas que la consideran competencia desleal. Analizamos la situación a través de distintas miradas para sacar nuestras propias conclusiones.

Economía colaborativa: ¿qué es exactamente?

Sectores que han vivido durante décadas sin demasiada competencia, controlando las reglas del juego, se están ahora viendo amenazados por una fuerza que ha aparecido de repente. Nos referimos a los servicios de consumo colaborativo que tanto están dando que hablar.

En su acepción actual este concepto fue expresado por Ray Algar en su artículo Leisure report en abril de 2007. Con la publicación del libro “Lo que es mío es tuyo. El crecimiento del consumo de colaboración” de Roo Rogers y Rachel Botsman, en 2010, se comenzó a popularizar la idea de acceder al uso de los bienes y servicios sin necesidad de obtener la propiedad de los mismos.

En definitiva el consumo colaborativo hace referencia al acto de compartir, prestar o intercambiar bienes o servicios. En su día, ZenithOptimedia ya hablaba en un informe sobre el consumo colaborativo y lo consideraba como una de las grandes tendencias emergentes para el año 2014, algo que ha sido cierto, y destacaba además, un sentimiento existente, por parte de los usuarios, de querer compartir experiencias y colaborar.

Hay quien lo tiene claro y los considera “lobos con piel de cordero”. Sin embargo, expertos en tecnología como Enrique Dans se posicionan totalmente a favor de este tipo de disrupción tecnológica. Pero ¿estamos ante competencia desleal?

¿Competencia desleal? ¿De verdad?

Ya hemos visto en muchos medios que las empresas tradicionales critican la falta de regulación en este ámbito y acusan a las nuevas compañías relacionadas con la economía colaborativa de practicar competencia desleal. Los hoteles, por ejemplo, se quejan de que ellos deben someterse a 250 controles, algo que no hacen apartamentos particulares que se alquilan a turistas sin ningún tipo de regulación, como sería el caso de Airbnb. Esto también pasa en el sector del transporte, con compañías como Blablacar o Uber, que salen beneficiados frente a los taxistas, que deben pagar grandes cantidades de dinero para las licencias.

Si nos ajustamos al término, la competencia desleal como tal se refiere a todas aquellas actividades de dudosa honestidad (sin necesariamente cometer un delito de fraude) para aumentar su cuota de mercado, eliminar competencia, etc. Es decir, significa saltarse las reglas y dejar al lado la honestidad en una competición.

Pero es que, en todo caso, hablamos de un modelo de negocio nuevo basado en una actividad tradicional. Por tanto, ¿la competencia desleal no estaría en duda? Bien es cierto que sus detractores sí hablan abiertamente de competencia desleal con las empresas tradicionales, haciendo énfasis en la ausencia de regulación que posibilita “abusos”. Y apostillan: en caso de algún problema los usuarios quedan a la deriva, ya que no hay contratos ni garantías.

Desde hace varios meses, las asociaciones más importantes del sector están en pie de guerra para intentar poner coto a estas plataformas. Los portavoces de distintos sectores han mantenido reuniones con autoridades españolas y europeas, y recurren a informes y estadísticas para alertar de la que, en su opinión, es la gran amenaza. Ahora bien, ¿y si vamos caso por caso?

BlaBlaCar en el punto de mira

Por todos es conocido este servicio de “sharing”, la red social que conecta conductores con asientos libres con pasajeros que quieren hacer el mismo viaje. En este sentido, Fenebús (Federación de Nacional Empresarial de Transporte en Autobús) ya pidió hace un año el cierre de Blablacar argumentando que no paga impuestos y que ejerce una actividad ilegal que atenta contra la actividad de las empresas de transporte legalmente establecidas, autorizadas para ejercer ese servicio mediante un sistema de licencias.

Blablacar “se defiendía” afirmando que han estado en contacto con las autoridades nacionales en todo momento y que aceptan la regulación de su actividad, pero descartan cerrar sus puertas en nuestro país por mucho que lo pida la competencia. De hecho así ha sido.

AirBNB es multada pero sigue

AirBNB también se vio perjudicado por una multa impuesta por la Generalitat de 30.000 euros en 2014, con el objetivo de evitar la competencia desleal. En la actualidad ahora parece que el gobierno catalán da un giro y se prepara para regular a las empresas que fomenten el consumo colaborativo.

Sin embargo, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), a través de su presidente, Antonio Gil, considera que “se trata de un nuevo nicho que esta siendo aprovechado por empresas dedicadas de forma exclusiva a este tipo de alquileres usando los medios que permite la informática. Se está intentando vestir esta actividad con el disfraz de ‘consumo colaborativo’, pero esto tiene poco que ver con la realidad. Su único objetivo es ofrecer un servicio como el de los hoteles, las pensiones, los hostales y los hostels, pero sin las exigencias legales de estos establecimientos”, subraya Gil. “Estamos ante un negocio, se vista como se quiera vestir”, añade.

Queda claro que tenemos más cerca una regulación de lo que ya es imposible ignorar. Javier Zamora, profesor de la fundación Mobile World Capital de Barcelona, lo dice así: Es un fenómeno imparable, no tiene sentido darle la espaldaClara Soler, CEO de Turistícate, en declaraciones a 360 grados press, da un paso más e insiste en que “la economía colaborativa está ayudando al sector turístico a salir de la crisis”.

Uber y la guerra de los taxistas

New York City, Taxi vs Uber

La bolsa de taxis del aeropuerto de Madrid es el punto de mayor concentración de taxis de España. Esperan más de tres horas para conseguir una carrera fija de 30 euros. Notan que algo les hace perder negocio. Varios taxistas corren detrás de conductores ilegales. Han formado patrullas para perseguir a su competencia ilegal, incluso fuera del aeropuerto. Pero ahora tienen un nuevo rival, mucho más poderoso: Uber, una aplicación móvil que pone en contacto a sus usuarios con particulares dispuestos a llevarles en su coche.

Uber, la empresa que amenaza el futuro de los taxis, nació en San Francisco hace nueve años. Allí han quedado sólo 2.000 taxis frente a los 16.000 coches de Uber. Su éxito es rotundo, tanto que su dueño ya está en la lista Forbes. En San Francisco, Uber ha desbancado al taxi. Tal y como vemos en el vídeo, un taxista lo denomina competencia desleal: “modifican sus tarifas los días de lluvia o cuando hay mucha demanda. Los taxis no podemos hacer eso”.

Sin embargo, desde el sector turístico se hace los primeros “guiños” al consumo colaborativo. El secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), el jordano Taleb Rifai, aseguró en una ponencia en un encuentro empresarial que “el consumo colaborativo está dando lugar a nuevos modelos de negocio, ya que las personas han encontrado nuevas formas de obtener beneficios compartiendo lo que tienen, ya sean bienes inmobiliarios o vehículos”.

No obstante, atento a las suspicacias de su audiencia, compuesta mayoritariamente por representantes del sector privado, subrayó además los riesgos que percibe el sector ante esta tendencia en auge. “Si bien debemos congratularnos por esta innovación, también debemos subrayar la necesidad de que el sector encuentre soluciones progresivas para salvaguardar los derechos de los consumidores y las normas de calidad y garantizar un terreno de juego neutral en el que todas las empresas puedan competir y prosperar”, agregó Rifai.

¿Hace falta un marco regulador?

Como se pone de manifiesto, la llamada “economía colaborativa” supone un quebradero de cabeza para los legisladores, tanto españoles como del resto de Europa. En España, el artículo 16 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (año 2002) contempla que los intermediarios (como Airbnb, Uber y otros) no sean responsables de la posible ilicitud del contenido que alojan, salvo que tengan conocimiento efectivo del mismo. Por su parte, la Comisión Europea está preparando una directiva que podría flexibilizar las restricciones del mercado europeo y facilitar la actividad de estas plataformas.

Si volvemos la vista al continente americano, Marina Lao, directora de la oficina de planificación de la Comisión Federal de Comercio de EEUU, considera que “queremos ver cómo podemos regular estos nuevos modelos de negocios y hacerlo de tal manera que protejamos a los consumidores y no impidamos la innovación”.

De hecho, “queremos ver hasta qué punto las plataformas de economía colaborativa pueden tener monitorizados a sus usuarios recopilando, por ejemplo, sus datos de localización. Y si los monitorizan, cómo lo están haciendo para proteger adecuadamente la privacidad de sus usuarios”, apunta la ejecutiva, al tiempo que subraya que el organismo iniciará su investigación “con la mente abierta, no tenemos una idea preconcebida de si la economía colaborativa es buena o mala”.

ZenithOptimedia, en el informe mencionado anteriormente, ve la economía colaborativa como una oportunidad para las compañías tradicionales, que pueden aprovechar la tendencia para crear una comunidad propia, participar en este sector de consumo comunitario, y poner las cosas más fáciles a sus clientes actuales.

En cualquier caso la batalla ha comenzado y los actores del sector esperan una legislación, pero nadie sabe a ciencia cierta qué contendrá. En el caso español la cosa se complica, porque es posible que las compañías tecnológicas tengan que hacer frente a 17 legislaciones diferentes, una por comunidad autónoma, lo que complicaría mucho su actividad. En resumidas cuentas, y con todo esto sobre la mesa, ¿es competencia desleal?

Imagen | Wavebreakmedia Ltd; LSP1982
En BlogginZenith | La economía colaborativa, ¿será la gran opción esta Semana Santa?

En campaña con Zenith

Un comentario

  1. Pingback: Sector turismo: cinco nuevas formas de viajar que llegan con Internet | Blog Economia3

   

Deja un comentario

Tu correo electrónico no se verá en el comentario publicado.

Política de comentarios

Escribe tu comentario para que la comunidad pueda aprovecharlo. Los comentarios que no sean adecuados o se salgan de la temática del blog serán descartados, así como los promocionales, susceptibles de afectar a derechos de terceros, con insultos o de vulnerar las leyes.

Cuando se detecta una infracción de estas normas se podrá editar el comentario o simplemente eliminarlo, pero si la infracción es continuada, se podrá llegar a un bloqueo de la cuenta.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>