Primer mes sin Tuenti, ¿por qué la red social no pudo sobrevivir?

Parafraseando la coletilla de un popular programa de la televisión estadounidense, podríamos decir: “En el mundo de la tecnología, un día estás dentro, y al otro fuera“. Y es que no importa lo popular y poderosa que pueda resultar una red social, esas plataformas que congregan a millones de usuarios. La rivalidad entre las plataformas es mucha y el éxito que se puede tener durante unos años, no implica que, meses después, vaya a conservarse esa influencia

Hoy queremos acercarnos a la peripecia vital de Tuenti, una red que fue todo un referente en cuanto a número de usuarios se refiere pero que, con el tiempo, vio cómo su estrella se apagaba.

Tuenti, ¿el Facebook español?

Así fue conocida la red social durante la época en la que tuvo mayor éxito. Un “título” cargado de implicaciones positivas nada desdeñables. Tuenti nació en 2006 de la mano de Félix Ruix, Joaquín Ayuso, Kenny Bentley, Zaryn Dentzel y Adeyemi Ajao. Su propósito era emular el éxito de Facebook. Es decir, crear una comunidad virtual en la que pudieran relacionarse, principalmente, estudiantes universitarios.

En sus orígenes, Tuenti funcionaba a través de la invitación de un amigo, y sólo se podía acceder a ella mediante ese obligado paso. Su popularidad fue creciendo de forma considerable. Hasta el punto en que a principios de 2013, Tuenti tenía 10 millones de usuarios activos. En 2011, el 15% del tráfico de Internet de nuestro país pasaba por esta red social. Lo que nos habla de su posición determinante en aquellos momentos.

Así que Tuenti encantaba a los usuarios y suponía un marco de referencia para compañías nacionales y extranjeras. Quizá por eso podamos entender que una gran empresa como Telefónica pusiera sus ojos en ella. Y así, empezó un nuevo camino…

La llegada de Telefónica

… no tan exitoso como se esperaba. Como sucede con tantas empresas emergentes, una firma mucho más potente quiso adquirir Tuenti. Telefónica venía de “enterrar” su propio proyecto de red social: la malograda (y quizá no recordada por muchos) Keteké, pero seguía con su objetivo de entrar en el juego de este poderoso sistema de influencia y negocio que suponen las redes sociales.

No fue hasta 2013 cuando la empresa se hizo con el 100% de Tuenti. Pero en 2010 ya contaba con el 90% de la empresa tras el desembolso de unos 70 millones de euros. Pronto, pudimos ver el verdadero propósito de Telefónica al adquirir esta red: convertirla en una OMV (un operador de móvil virtual) y transformar a los usuarios en clientes de Tu, un nuevo operador móvil.

El final de una época

Pero las cosas no se dieron como se habían planificado. Y todos fuimos testigos del declive de la marca. Es complicado hablar de causas concretas en un universo como el de Internet en el que las tendencias y las modas pueden quedar obsoletas y la llegada de nuevos y competitivos jugadores es una incesante rueda. Pero, aún así, podemos analizar ciertos aspectos que nos ayudarán a entender cómo se dio la situación.

En primer lugar, tenemos el auge de Facebook, en detrimento de otras webs parecidas a ella. En la actualidad, es una de las empresas más poderosas a nivel mundial. La red social de Zuckerberg cuenta con más de 2.000 millones de usuarios. Uno de los motores principales de este crecimiento es que Facebook no ha dejado nunca de incorporar nuevas funcionalidades y herramientas para seguir ocupando un lugar de honor en las preferencias de los internautas. El live-streaming o la actual apuesta por la realidad virtual son sólo algunos recientes ejemplos.

Volvemos a 2012, cuando Facebook seguía creciendo, pero Tuenti quería plantarle cara con su nuevo espíritu empresarial, ése que apostaba por el OMV. Para ser más atractivo para sus usuarios, Tuenti decide renovar su imagen, cambiando su aspecto e incluyendo nuevas funcionalidades: como Tuenti Social Messenger. Y lo más importante: su salto al móvil. Cuando se lanzó esta versión renovada, los usuarios pudieron optar por quedarse con el modelo clásico. Y muchos de ellos decidieron hacerlo, un problema para aquellos que apostaban por los nuevos tiempos. En 2013, Telefónica eliminaba la posibilidad de seguir usando el Tuenti más antiguo.

Para algunos, una de las trabas para Tuenti fue que la nueva estrategia empresarial no pasaba tanto por potenciar su identidad como red social (la que le había llevado al éxito) como por reconvertirse en un operador móvil. Muchos usuarios parecieron no estar conformes con esta nueva línea de negocio y acabaron abandonando la red. En enero de 2014, se anunciaba que había perdido al 58% de sus usuarios en tan solo seis meses.

Como operador de móvil, Tuenti se centró en esa masa social que ya conocía la marca. Telefónica quería llegar a un nuevo target: el millennial, el que vivía en las redes, y, para ello, les ofrecía tarifas muy competitivas. Todos los esfuerzos, de hecho, se dirigieron a su nueva faceta empresarial y su naturaleza como red social se fue diluyendo. Hasta el punto de que en febrero de 2016 Tuenti anunciaba que cerraba como red social. Pero no como operador de móvil, ahí sigue compitiendo con estimaciones que nos llevan a los 250.000 clientes en España.

Polémicas y nuevos retos

Como filial de Telefónica, quiere seguir teniendo una interesante proyección empresarial. Por eso, necesita mantenerse lejos de las polémicas. Más si cabe, si éstas se refieren al cierre de la plataforma social. Y es que, precisamente, la desaparición definitiva de Tuenti ha generado descontento en algunos usuarios. Aquellos que no han llegado a tiempo para descargar las fotos que, durante años, fueron colgando en la red. El plazo terminaba el 31 de agosto y, a pesar de que, desde Tuenti, se facilitó una app para tal fin, tan sólo 650.000 usuarios habrían hecho efectiva esa descarga.

Este hecho nos plantea interrogantes sobre el devenir de estas apps. Como usuarios, nos hemos habituado a que el material que compartimos en redes permanezca allí de manera permanente. Pero, ¿qué sucedería con nuestras imágenes y comentarios si redes como Facebook o Twitter cerraran? Sin duda, será interesante (a nivel jurídico y de derechos de imagen) ver cómo se gestionan este tipo de circunstancias. Ahora mismo, por ejemplo, si queremos eliminar nuestra cuenta de Facebook, se borran todos los archivos pero, mientras ésta esté activa, la red puede hacer uso de ellas sin el consentimiento del usuario (de hecho, ya ha dado su consentimiento al aceptar los términos legales, sólo que muchas personas no son conscientes de ello).

Tuenti, como marca, ya se plantea nuevos retos. Especialmente, aquellos que le lleven a su objetivo primero: conectar con las generaciones más jóvenes a través del dispositivo de referencia que les acompaña constantemente: el smartphone. Por eso, entendemos la llegada de Tuents. Recientemente, os hablamos de una tendencia del mundo fintech como son las criptomonedas. Pues bien, ahora Tuenti ha lanzado Tuents, una moneda virtual que se usará para realizar pagos en festivales de música. Las monedas que no se hayan usado en el evento podrán, además, canjearse por Gigas de datos.

En esta línea de conectar con los millennial, tenemos también el cambio de estilo que vivió su canal de YouTube el pasado mes de mayo. Tuenti fichó a siete youtubers para que crearan contenido propio en el mismo y revitalizaran la plataforma, dando la voz a esos influencers que tan bien saben empatizar con los jóvenes consumidores. La participación de estos youtubers se da con diferentes formatos, que vendrían a ser como secciones dentro de un programa de televisión.

Las redes sociales tienen un potencial increíble para reunir a grandes cantidades de usuarios bajo las señas de la diversión y el entretenimiento. Pero no todas esas redes conseguirán perdurar para siempre. Tuenti, uno de los sites españoles mas populares durante años, ha cerrado su puerta y ha pasado a ser únicamente un operador de móvil. Las circunstancias de su  historia y su cese nos hacen reflexionar sobre lo que el futuro puede deparar a las apps que ahora son tendencia absoluta.

Imagen | Tuenti, Instagram

En BlogginZenith | El vídeo en directo, un reto no tan sencillo para las redes sociales

 

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Un comentario

  1. Su reconversión a empresa de telefonía dejó en segundo plano a su naturaleza de red social

   

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