¿La tarifa plana en los cines será posible?

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Las salas de cines, esos espacios comunitarios donde reina la oscuridad y se proyectan imágenes en una pantalla gigante, suelen ser el mejor escenario posible para deleitarse con una película con una bolsa de palomitas entre las manos. Una industria que lleva entre nosotros más de un siglo y que no ha dejado de evolucionar.

La última incorporación ha sido la presentación de Moviepass, una iniciativa de Mitch Lowe, cofundador de Netflix. Propone una suscripción ilimitada a salas por 10 dólares al mes. La finalidad no es otra que la de acercar el cine a los targets jóvenes con más potencial, lo cual supone un nuevo caladero de recogida de datos. La fórmula se ha estrenado y la demanda en EEUU es altísima. Pero ¿qué ocurriría si tuviéramos la tarifa plan en los cines en España? ¿Tendría éxito?

Las cifras del cine en España

En nuestro país el cine vive uno de los grandes momentos dorados. Contamos con datos de 2016, en los que se superó la barrera de los 100 millones de euros de recaudación por tercer año consecutivo. También la cuota de pantalla alcanzó el entorno del 20 por ciento. En concreto, 100.275.624 espectadores fueron a las salas de cine el pasado año sumando una recaudación total de 601.770.637 euros.

Desde 2009 no se superaban los cien millones de entradas vendidas, y por tanto la asistencia crece un 6%. La recaudación ha aumentado un 5%, y eso que el precio medio de una entrada ha bajado de 6,07 euros en 2015 a 6,01 en 2016.

Entre los datos que aporta comScore, un 57% de los espectadores fue al cine en fin de semana: los días de mayor asistencia de público son, en orden, sábado, miércoles y domingo. El miércoles 26 de octubre fue día con más gente en las salas (1.087.584 espectadores), gracias al empujón de la Fiesta del Cine. Madrid (19,9%), Barcelona (14%) y Valencia (5,8%) fueron las provincias con un mayor número de espectadores. Del mismo modo, el primer semestre de 2017 cerró con un incremento de espectadores del 8% respecto al primer semestre del año pasado. En cuanto a la taquilla, se incrementó un 6% en el mismo periodo.

Los datos son buenos en España. Sin embargo, hay una pequeña incertidumbre de lo que está pasando en EEUU, donde se ha registrado el peor verano en años. De hecho, el último fin de semana de agosto fue el peor para la taquilla de este país desde septiembre de 2001. Las doce películas más exitosas de ese fin de semana ingresaron en total 49 millones de dólares, lo que supone la recaudación más baja desde los 43,5 millones registrados del 21 al 23 de septiembre de 2001.

¿Hay motivos para preocuparse?

Esta caída en las salas de cine en Estados Unidos ─un 11% en espectadores respecto a 2016, cuando 2016 también había reportado una caída del 5% respecto al año anterior─ ha empezado a inquietar a la industria. Muchos se lo atribuyen a los servicios de streaming. Otros dicen que la gente prefiere quedarse en casa a ver una película. Pero la realidad es, según Raúl Álvarez, experto en tecnología, “que los precios de las salas han aumentado de forma descomunal, lo que hace que ir al cine en familia o en pareja hoy día sea considerado un lujo“.

Sin embargo, Borja de Benito, responsable de Comunicación y Marketing en Federación de Cines de España (FECE), la federación que agrupa a los exhibidores españoles, llama a la calma: «Habrá que ver cuáles son los resultados finales del mercado americano. El año no solo depende del verano».

Es por ello por lo que, de momento, en España no podemos hablar de crisis, todo lo contrario. La asistencia a salas de cine lleva creciendo de forma continuada en España desde el año 2014. Son tres años y medio consecutivos de crecimiento de espectadores. Es cierto que ha crecido la capacidad de gasto del español medio, pero las luchas contra la piratería y el iva al cine ─el Gobierno bajará el IVA del cine al 10% en 2018─ siguen ahí. Pero el debate está sobre la mesa: ¿Son los precios de los cines excesivamente caros? ¿Tienen precios prohibitivos para que la gente deje de acudir a ellos?

Hablemos de precios

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Si nos remontamos a 2009, las entradas de cine costaban una media de 6,1 euros; en 2012 eran 6,52 y 6,59 al año siguiente. Pero la crisis y el éxito de la Fiesta del Cine cambiaron las políticas de los propietarios de las pantallas. Había que apretarse el cinturón, reducir márgenes y lanzar tarjetas de fidelización.

Ello llevó a que en 2014 el precio medio bajase a 5,89 euros. Hoy, ronda los seis euros y 7,27 los fines de semana, según la FECE. En Europa, algunos países han luchado contra la crisis congelando precios (Francia y Holanda). De media, ir al cine en la UE costaba 7,5 euros en 2015 y 7,1 el año pasado, según el Observatorio Europeo del Audiovisual.

Por tanto, ¿ir al cine en España es caro? Según FACUA depende de dónde vivas. Por ver una misma película en Barcelona puedes llegar a pagar hasta 10 euros, mientras que en Santander podrás disfrutar de la misma cinta por solo 4 euros. FACUA ha realizado un interesante estudio sobre los precios de 143 cines en las 52 capitales de provincia de España y concluye que las diferencias entre provincias llegan al 148%.

Como apunta Gregorio Belinchón, periodista de cine, “ver un film resulta barato en comparación con otras ofertas de ocio (ir a un concierto cuesta de media 12,60 euros); lo caro son los extras: aparcamiento, palomitas, refrescos… Se nota en las Fiestas del Cine, que cada seis meses se celebra en casi todas las ciudades con entradas a 2,90. Esos tres días, las salas pierden dinero con las proyecciones y lo ganan con la comida y la bebida”. ¿Pueden abaratarse las entradas? Exhibidores y pequeños distribuidores lo tienen claro y creen que no. Por su parte, los dueños de los cines aseguran que la coyuntura actual es mejor, pero que el negocio se reduce al fin de semana. Así está la situación.

¿La tarifa plana en los cines es la solución en caso de crisis?

La propuesta está ahí. En 2011 nace MoviePass, una compañía que nació con la idea de crear una suscripción mensual para aficionados al cine: acudir al cine una vez al día por 9,95 dólares al mes. El sistema funciona a través de una tarjeta de débito de MasterCard que MoviePass recarga con el precio completo de la entrada.

Los cines de EEUU no están nada contentos y la AMC ha empezado a bloquear las ventas de comercio electrónico en algunos de sus cines para bloquear a los clientes de la compañía, pero lo cierto es que no es fácil esquivar a MoviePass.

El beneficio se reparte entre los implicados: la sala de cine no pierde porque se le termina pagando el precio completo; el usuario gana la posibilidad de ir al cine al pagar lo equivalente a una entrada; mientras que MoviePass gana datos, y obtiene información de los hábitos de los espectadores para después venderlos con fines publicitarios. Hay restricciones, ojo: la suscripción es intransferible. Tan sólo se pueden comprar las entradas en persona para la sesión de ese día y no aplica en películas 3D o IMAX.

Algunos analistas pronostican que este modelo de “suscripción” será todo un éxito ya que la inversión es mínima y se aprovecha el mercado de la publicidad y los datos personales, que siempre es jugoso. Por ello se cree que esta idea podría ser fácilmente implementado en otras regiones del mundo, pues no es necesario que las cadenas de cine estén de acuerdo. Todo queda entre quien ofrece el servicio, el usuario y por supuesto, la compañía que esté dispuesta a pagar por los hábitos de consumo de una gran cantidad de clientes.

El responsable de comunicación y marketing de FECE, Borja de Benito, no tiene del todo claro que este modelo como tal vaya a triunfar en nuestro país: “Creo que habrá que esperar a su evolución en el mercado americano antes de hacer valoraciones sobre este proyecto”.

Sin embargo, insistimos en que algunos analistas pronostican que este modelo de negocio será todo un éxito ya que la inversión es mínima y se aprovecha el jugoso mercado de la publicidad y los datos personales. “El tiempo nos dirá si este modelo de negocio es un éxito o un fracaso. A día de hoy es un proyecto que acaba de renacer”, insiste de Benito.

Ante una situación así, ¿qué futuro le queda al cine por delante? ¿Se va a transformar el sector con propuestas como MoviePass? De Benito asegura que “el futuro para las salas de cine es prometedor como nos demuestran los datos y el crecimiento continuo de espectadores que estamos viviendo. Cada vez va más gente a las salas de cine”.

Por ello, afirma el responsable que “Moviepass no será más que algo complementario para fomentar la asistencia a salas de cine, de la misma forma que lo es la “Fiesta del Cine” o los “Miércoles al Cine”. No hay más”, insiste. ¿Será finalmente así?

En BlogginZenith | ¿Es posible que el cine en 2017 supere las cifras del 2016?

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