Ni las marcas de limpieza son para ellas ni las marcas de coches son para ellos: ¿el fin del prejuicio?

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Todavía los vemos: anuncios de detergentes, limpiadores y productos de higiene en los que una mujer, ama de casa, madre de familia, se ocupa de elegir entre la variedad de marcas. Durante años, la publicidad usó los estereotipos sobrevenidos por las estructuras familiares más clásicas: pareja heterosexual y roles de género diferenciados, para hacer más reconocibles los spots televisivos o los anuncios en prensa.

Como un efecto secundario de su actividad, ayudó a fomentar esos roles. Lo impactante de los mensajes y las imágenes (sugestivos, atractivos, de los que se fijan en la memoria), propició que las diferencias de género se convirtieran en una herramienta publicitaria más y pusiera a estas marcas en el ojo del huracán de instituciones que buscan la igualdad.

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