¿Suscripción o publicidad? Así se monetizan los contenidos en Internet

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Monetizar contenidos en Internet. Por un lado, los medios de comunicación han encontrado en la gran red un medio de expresión maravilloso, con el que pueden hacer llegar sus opiniones, informaciones y reflexiones a todo el mundo. Y cuando decimos todo el mundo, no estamos usando una frase hecha.

Pero, por otro lado, ¿qué beneficio económico obtienen de este esfuerzo? Desde hace un tiempo, el debate alrededor de cómo se pueden monetizar esos contenidos está presente que nunca. Dos de las opciones más celebradas son las suscripciones a los medios online o el pago por un acceso premium que evite la publicidad del site. ¿Cómo son estas opciones? ¿Qué propuestas intermedias encontramos? ¿De verdad es posible rentabilizar un contenido publicado en una web?

DropCoin, monetizar es fácil

Entre las diferentes propuestas que se lanzan cada día, no podemos dejar de hablar de DropCoin, un instrumento para monetizar contenidos cuya puesta en marcha no puede ser más sencilla y funcional.

DropCoin ofrece la posibilidad de dar un aportación monetaria cuando encontramos un contenido que nos atrae en Internet. Como muchos han dicho, supone la evolución del “Me gusta”, pues la acción de clicar en el botoncito se transforma en la donación de una cantidad económica que puede variar desde los 10 céntimos de euro hasta los 2 euros.

La sencillez es una de las claves de DropCoin. Un artículo nos gusta, nos parece que su autor merece un pago por nuestra parte, así pues, clicamos y hacemos una aportación económica. Que la aportación pueda ser mínima (10 céntimos de euro) es también una fantástica idea para que su uso empiece a calar. Muchos usuarios de Internet no se plantean pagar por acceder a los contenidos, pero hacer pequeñas aportaciones, en artículos que sí nos han parecido atractivos y útiles, es una buena forma de empezar a monetizar los textos sin que el lector sienta una obligación económica que le “amenace”.

Y es que aquí reside otro de los aspectos importantes. Mucho se hablado de cómo parece que, en Internet, los contenidos son gratuitos, y están al alcance de cualquiera. Establecer un pago, “quitar” esa gratuidad puede identificarse como una acción contraria a los intereses del usuario, pero lograr matizar esa acción de monetizar, convirtiéndola en una colaboración, en un reconocimiento por parte del lector del esfuerzo de quien escribe, ofrece connotaciones mucho más positivas, como vender la idea de que juntos, creador y receptor, siguen construyendo ese mundo que es Internet.

Muchos medios online como JotDown, LaCaffe, Politikon o Drugstore, ya han empezado a usar DropCoin, una herramienta que les acerca a su público y que plantea la necesidad real de convertir el periodismo digital en un modelo de negocio responsable y eficaz. Como explica uno de sus creadores, “si conseguimos convencer a la gente de que dar diez céntimos es realmente un click, para los medios de comunicación es una forma de financiación descomunal (…) Imagínate un medio con dos millones de usuarios (…) sólo con que el 2%, 3% de esos 2 millones donen un par de euros al mes…“.

Otras interesantes alternativas

El planteamiento que hace DropCoin va mucho más allá de una forma de hacer dinero, pues abunda en un necesario debate sobre el futuro del periodismo, sobre la comunicación en la red y, evidentemente, sobre a qué tipo de sociedad nos dirigimos. Hoy por hoy, encontramos más iniciativas de este tipo que tratan de monetizar el trabajo que muchos ofrecen en Internet, pues todo trabajo, por muy expuesto que esté en la red, merece una recompensa.

Flattr nació en 2010, con el objetivo de ofrecer un sistema de microdonaciones para páginas web con contenido de calidad. El usuario hacer una recarga mensual mínima de tres euros al mes. Así pues, cuando el internauta “viaja” por Internet y descubre un contenido que ha disfrutado y al que quiere “premiar” sólo tiene que hacer click en un botón que la propia web ofrece, y se transfiere una cantidad de dinero al autor de ese texto. Flattr, como empresa, obtiene el 10% de cada transacción.

El sistema que ofrece Kachingle también resulta interesante. Se trata de otra plataforma que permite a los creadores de contenido web recibir dinero, directamente, de sus lectores. El usuario que quiere pertenecer a Kachingle paga cinco dólares al mes. Los internautas hacen click en las páginas y artículos que consideran mejores y, al final del mes, se reparten esos cinco euros de forma proporcional y teniendo en cuenta el número de interacciones que los lectores han tenido con esa web. La premisa es “premiar” los contenidos de mayor calidad, dando visibilidad a los textos que los propios usuarios han votado como sus favoritos.

¿Contenido vs. publicidad?

Google Contributor es otra propuesta que va en una línea parecida. Ofrece al usuario la posibilidad de aportar un dinero a cambio de que Google suprima la publicidad de las páginas que el internauta visita. Al igual que ya vimos con, por ejemplo, YouTube y su deseo de establecer un sistema premium, Contributor permite al usuario pagar una cantidad modesta (entre uno y tres dólares al mes) a cambio de la supresión de la siempre “molesta” publicidad. La duda es sí, verdaderamente, la gente está dispuesta a pagar por evitar los anuncios. Existen multitud de aplicaciones que ya ofrecen esta posibilidad, a modo de ad-blocks y ad-filters, así que ¿pagará el usuario por un servicio que puede obtener gratis?

En este sentido es importante hablar también de los paywalls, los “muros de pago”. Los paywalls son suscripciones a un medio digital. Es decir, si no pago, no tengo acceso a este contenido periodístico. Este modelo de monetizar el trabajo se está imponiendo, por ejemplo, en Estados Unidos. El sistema de paywall puede ser de muchos tipos: desde un pago por acceder a todos y cada uno de los artículos, hasta la posibilidad de poder leer un número limitado de artículos (5, 10, 25) hasta que en tu pantalla aparezca un pop-up que indique que has de pagar si quieres seguir navegando por la web.

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Una interesante pregunta que surge a raíz de estos fenómenos es la siguiente: monetizar contenidos en la web suponía vender espacios publicitarios a las marcas, si los usuarios empiezan a pagar por suscripciones, ¿morirá la publicidad en Internet? Para que un sistema de pago funcione o bien es necesario ofrecer contenido exclusivo, o bien se requiere poner de acuerdo a todos y cada de los medios de comunicación de un país; algo que parece francamente imposible hoy por hoy.

Es difícil pronosticar qué pasar con Internet precisamente porque alberga todo: desde lo más homogéneo hasta lo más bizarro. Así pues, es de esperar que en los próximos tiempos veamos propuestas de todo tipo, métodos híbridos que aúnen suscripción y publicidad. Porque si el mundo de Internet está en permanente cambio, sus modelos de financiación, lógicamente, también.

En BlogginZenith | Monetización y redes sociales: ¿se acabarán dando la mano?
Imagen | Dropcoin, Pixabay: PublicDomainPictures

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Un comentario

  1. Es muy importante que el trabajo de los autores en Internet reciba el reconocimiento que merece.

   

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