Spots interactivos, el atractivo formato que llegó para quedarse

spots interactivos

El mundo de la publicidad se ha puesto las pilas en los últimos años. Soportes tan tecnológicos como los que nos ha traído el nuevo mundo 2.0 exigían una renovación absoluta de los códigos y el lenguaje.

Los spots interactivos suponen uno de esos pasos al frente con el que los marketeros han querido subirse al tren de la nueva comunicación. Anuncios con las clásicas características que hacen triunfar al mensaje comercial. Pero con varios puntos extras más. Preparados para conquistar al público en parcelas que no imagina.

Así es la publicidad interactiva

Como podéis imaginar, este tipo de spots son los que incluyen elementos interactivos como ingredientes básicos para captar la atención del consumidor. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, nos habla de una evolución del modelo clásico de espectador. Se acabó la figura del mero receptor al que se le bombardea con publicidad. Y que asiste impasible a esa lista de spots que tratan de llegar a él.

Los spots interactivos interpelan directamente al consumidor y demandan de él una acción. Una reacción que le convierte, a su vez, en un ente más activo, cuyo juego será clave para que esa publicidad tenga una doble dirección y viaje, de nuevo, del receptor al emisor. Así se busca lograr una comunicación más directa y personal con ese posible cliente.

Hay muchas maneras de interactuar con el consumidor. Pedirle que pulse un botón, hacerle que rellene un formulario, despertar su curiosidad para que pida más información, interesarle en un concurso o una promoción… Y, por supuesto, lograr que él mismo comparta ese vídeo con otros. Pues los spots interactivos tienen un deseo de convertirse en virales por su originalidad y creatividad. Éste sería una de las máximas aspiraciones para la publicidad. Conseguir que sea el propio usuario el que transmita el mensaje a otros significa que ese receptor (ahora emisor) entiende la importancia del spot y su mensaje.

Los spots interactivos son hijos de nuestro tiempo. Por ello, resulta muy sencillo encontrarlos en medios digitales: en Internet, en Smart Tv, a través del smartphone u otros dispositivos conectados… Pero no son los únicos caminos. De hecho, pueden resultar más sorprendentes si aparecen en medios más clásicos en los que, en principio, no podíamos imaginarlos: un código QR en una revista, un llamado a entrar en una web desde un anuncio de televisión… La interactividad, esa conexión de dos direcciones entre emisor y receptor, está en muchos ámbitos.

Un salto hacia adelante

Al hablar de spots interactivos, no podemos dejar de mencionar las numerosas ventajas que como técnica de marketing representan.

Este tipo de mensajes suponen una llamada a la acción muy importante. Ya hemos explicado que interpelan directamente al consumidor de una forma más rotunda que los anuncios clásicos. El receptor se ve directamente señalado. Y todo ello repercute en la manera de llegar a otros usuarios. Los spots interactivos suelen enlazar con redes sociales y foros públicos. Así, es el propio consumidor el que, al compartir, el mensaje, viraliza el contenido y crea comunidad en torno al producto.

El producto y la marca ganan además notoriedad. Las herramientas interactivas favorecen que aumente la presencia de esa marca, su percepción por parte de los receptores. El consumidor se ve más comprometido con el producto por la forma tan original y creativa con la que se ha presentado. Se potencia el recuerdo de marca y se profundiza en el deseo de compra por parte del cliente. Así, se construye esa relación de fidelidad tan importante.

El consumidor se ve además seducido por un mensaje que le aporta un valor extra. Puede acceder a más información sobre el producto, a un servicio más personalizado e incluso puede ahorrar tiempo en sus decisiones de compra. Pues lo que necesita saber es una información gestionada ya por la marca para que le llegue al consumidor de la forma más eficiente.

La marca además puede conseguir que su publicidad se convierta en un instrumento que no sólo le acerque al consumidor sino que le aporte información y datos sobre el mismo. Las estadísticas que genera el spot, así como las acciones correlativas que pueden llevar a visitar una web, a contestar un pregunta… son datos fundamentales para esa empresa. Esto sirve para conocer mejor el impacto y el target de ese producto. Y saber si el mensaje está calando en el público que demandábamos o no.

Spots interactivos, cada vez más

Una forma muy práctica de darnos cuenta del impacto de este tipo de publicidad es recurrir a ejemplos que nos hablan de su desarrollo y de cómo se asientan más y más en nuestro día a día.

Como hemos comentado, no todos los spots interactivos viven en el mundo de Internet. De hecho, cuando los encontramos en entornos offline quizá funcionan de manera más llamativa para el consumidor. Una de las primeras campañas que conocimos se dio en el año 2000. Ono fue la marca protagonista de un spot que se emitió en cines y que contaba con un actor entre el público que interactuaba con el mensaje. Estaba trabajado y medido de forma que pudiera “preguntar y responder” a los actores del spot en pantalla. El resultado conseguía sorprender al resto de los asistentes. Así, se fomentaba la simpatía hacia la marca y el producto. Una experiencia innovadora que perduraba como recuerdo.

Otro spot interactivo que queda en nuestra memoria es el que se corresponde con el Honda Civic. El anuncio nos invitaba a pulsar la tecla R de nuestro teclado. Una acción que impulsaba un cambio y que nos llevaba a ver otra versión del coche. Pues pasaba del ámbito familiar a uno más deportivo. Los cambios de vídeo suponían una forma muy curiosa de interactuar por parte del espectador. Podía sentir que tenía el control sobre el spot que estaba viendo.

Una de las marcas que siempre trata de deslumbrarnos con su publicidad es Ikea. En 2015 preparó un spot navideño que muchos aún recuerdan. El guiño al espectador consistía en hacerle totalmente protagonista del spot. O más que protagonista, “director” del mismo. Pues cada uno de nosotros podíamos elegir el grado de espíritu navideño que queríamos. Haciendo click en el marcador, se puede escoger la opción que queramos.

La campaña interactiva que desarrolló el canal de televisión Calle 13 en 2010 también resultó muy llamativa y comentada. Se trataba de una película de terror interactiva que se veía en el cine. Antes de entrar en la sala, los espectadores daban su número de teléfono móvil. Entonces, en medio de la proyección, un personaje de la película llamaba a un teléfono para salvar su vida… El mismo número de teléfono que algunos de los espectadores había dado antes de entrar a la proyección. Así, el personaje iba actuando según dictaba el espectador y el efecto de sorpresa y consiguiente viralización hacían todo lo demás.

Por último, nos adentramos en un reciente ejemplo español. TVE quiso hacer una promoción especial de su nueva serie ‘El Caso’. Y, para ello, creó un cortometraje interactivo que funcionaba a modo de presentación de  la serie. Con la peculiaridad de que el espectador era un elemento más de la trama que le hacía conocer en primera persona la atmósfera y a los personajes. Inmersivo, dinámico y entretenido.

Las nuevas herramientas publicitarias responden a un amplio abanico de opciones. Los spots interactivos suponen una manera muy directa de acercarse al consumidor ofreciéndole un valor añadido. Imagen de marca, refuerzo del recuerdo, fidelización… las ventajas parecen muchas para los que apuestan por algo diferente.

Imagen | Pixabay

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