Spotify apuesta por las canciones patrocinadas: éstos son los pros y las contras

Los amantes de la música tienen en Spotify a un aliado. Se trata de una de las aplicaciones para poder escuchar canciones en streaming más populares del mundo y su influencia sigue creciendo.

Ahí están los números para confirmarlo. A mediados de junio daba a conocer datos sobre sus usuarios. Unos resultados que le colocaban con 140 millones de suscriptores en todo el planeta. Estas cifras suponen un importante incremento respecto a las del año pasado, cuando se quedaba en la mágica cifra de los 100 millones.

Pero, ¿qué rendimiento real obtiene de todos estos usuarios? Es decir, ¿cuáles son sus ingresos efectivos? Según los datos presentados en marzo, 50 millones de esos usuarios serían premium. Es decir, estarían pagando una cuota para usar los servicios de Spotify. ¿Es suficiente? Recordemos que uno de los conflictos legales que más quebraderos de cabeza da a la compañía es el pago sobre derechos de autor a los autores e intérpretes de esos temas musicales que suponen su materia prima. Un importante desembolso económico.

Así pues, ¿cómo conseguir que el servicio sea cada vez más rentable? Seguramente, mediante soluciones como la que han planteado recientemente. Tiene mucho que ver con los nuevos modelos publicitarios que las marcas buscan y prueban a través de las heterogéneas herramientas que la realidad digital plantea.

Canciones promocionadas, ¿buena idea?

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La búsqueda de la monetización de las plataformas nos regala constantemente nuevas propuestas. En este caso, tenemos que hablar de la estrategia ideada por Spotify. La plataforma de música en streaming ha puesto en marcha una nueva funcionalidad dentro de su servicio que se llama ‘Canciones patrocinadas‘.

Se trata de temas musicales que se añaden directamente a las listas de reproducción de los usuarios, sin que éstos hayan decidido o no su inclusión.  Sin duda, estamos ante una nueva forma de entender la publicidad. Esas canciones están vinculadas a partners de Spotify. Éstos desembolsan una cantidad económica para que la plataforma les incluya en sus listas patrocinadas. Así consiguen una mayor oportunidad de llegar a a más audiencia y darse a conocer.

Por otro lado, se trata de un servicio que vuelve a poner sobre la palestra a la que se está convirtiendo en una herramienta de la que no dejamos de hablar. Se trata del análisis del big data y de la evolución de la inteligencia artificial. Esas canciones que el servicio sugiere a los usuarios se escogen mediante el análisis de sus gustos concretos, de aquella información que la marca tiene sobre el consumidor.

Pros y contras

Cuando se presentan innovaciones marketeras como éstas, el debate surge enseguida. ¿Resultará positiva la estrategia para Spotify?

Por un lado, tenemos las virtudes que este nuevo modelo representa. Se trata de canciones que el usuario no escoge, sí, pero, por otro lado, se enmarcan entre los gustos personales de ese individuo. Por este motivo, pueden percibirse como un contenido de interés que no perturbe si experiencia como cliente.

Por supuesto, nunca podemos olvidar que herramientas como éstas suponen una manera muy eficaz para que nuevos artistas se den a conocer entre el gran público. Los oyentes tienen la oportunidad de ampliar su repertorio musical y, los jóvenes talentos, de llegar a una audiencia mayor a través de un canal muy popular y usado.

Para la marca Spotify es una gran oportunidad de encontrar la forma de monetizar todas las cuentas free que los usuarios emplean. El decir, un servicio por el que la persona no está pagando ningún tipo de suscripción. Ahora bien, algunas quejas se refieren precisamente a este punto. Se estarían dando casos de dueños de cuentas premium a los que también se les habría incluido esta opción. Son usuarios que ya están pagando por un servicio y pueden no estar conformes con este tipo de publicidad. Aunque sea través de contenido de valor como una canción.

¿Hasta qué punto puede esta canción ser un elemento invasivo para el usuario? De percibirlo bajo ese negativo paraguas, éste se sentirá incómodo. E incluso podría pensar en prescindir del servicio de la app. La oferta de aplicaciones musicales crece constantemente y los usuarios pueden ser selectivos con la inversión de su tiempo. Por ello, la clave de esta nueva herramienta podría estar en el grado de acierto de ese algoritmo que escoja qué canción ofrecerá al usuario. Un tema que se adecue perfectamente no sólo a sus gustos, sino al estado de ánimo que le acompaña en ese momento. Y que consiga integrarse entre el resto de canciones sin dejar la sensación de no pertenencia.

Spotify, una de cal y otra de arena

Servicios como Spotify nos hablan de la realidad de las empresas que operan en Internet. Su naturaleza parece tan práctica y útil para los usuarios que, en ocasiones, éstos incluso pueden olvidar que, realmente, hay una marca detrás de cada uso. Una empresa que necesita rentabilizar su trabajo para obtener ingresos económicos y seguir siendo una compañía solvente y con futuro. Sus actualizaciones, mejoras o novedades siempre son tema de conversación.

Una de las últimas polémicas que ha salpicado a Spotify se refiere a la posible creación de artistas fake (falsos) para generar ingresos. Se trata de nombres que los usuarios no identifican con ningún artista conocido y que estarían incluidos en playlists muy populares, con millones de reproducciones de hecho. No habría información sobre ellos en redes sociales, o en una web oficial que mostrara su trabajo… Spotify salió a dar explicaciones sobre este hecho y habría negado todas las acusaciones. La empresa aseguró que ha encargado diferentes temas instrumentales para completar sus playlists. Y que estos temas estarían compuestos por artistas que usarían seudónimos.

En el otro lado de la balanza, tenemos el interés de las apps de moda por seguir conectando con los usuarios, continuar siendo imprescindibles para su vida diaria. Y ello se consigue, como sabemos, preocupándose por mejorara la experiencia del cliente, por lograr un uso más cómodo y eficaz del servicio o por encontrar esa posible necesidad en su cotidianidad diaria para ser solventada.

En este sentido, podemos hablar de su nuevo servicio ‘Modo conducción‘. Uno de los lugares donde más música se escucha es en el coche. Según datos del informe InnovAction Music by ISDI, el 79% de los españoles lo hace. Así, mejorar el uso de la app mientras conducen es una forma de preocuparse por cómo hacer más fácil y, en este caso, seguro, el día a día del usuario. Y la herramienta que se estaría probando nos lleva a otras de las tendencias imprescindibles de 2017. Estamos hablando del uso de la voz. La idea es que el conductor pueda hablar directamente con la app de Spotify para pedirle que busque una canción, que suba el volumen... Todo para evitar que el conductor tenga que separar las manos del volante.

Spotify es un ejemplo de cómo la música busca nuevos modelos de negocio en la era de Internet. La plataforma ha sido clave para ofrecer ocio y esparcimiento durante años. Sus necesidades de seguir consolidándose como un producto rentable le obligan a avanzar aún más. Herramientas como las canciones promocionadas pueden marcar una interesante diferencia.

Imagen | Pixabay

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