Redes sociales y privacidad: ¿somos conscientes de las condiciones de uso?

Instagram perdió casi un 25% de sus usuarios diarios una semana después de aplicar y luego retractarse de cambios en las condiciones de servicio que indignaron a sus usuarios, que temían que el servicio de intercambio de fotos usara las imágenes sin compensación. “Instagram, básicamente, pone tu vida a la venta“, se quejó el experto en redes sociales Chris Taylor, en la web tecnológica Mashable.

Y es que los usuarios son cada vez más conscientes de que los cambios que toman las redes sociales en relación a la privacidad les afecta a este colectivo y mucho.  De hecho se ha generado todo un debate en torno a esta cuestión. Ahora bien, ¿sienten realmente los usuarios que se ponen en peligro sus derechos? ¿Son conscientes de lo que aceptan? Analizamos estas cuestiones con casos reales en este post.

Los usuarios dan la espalda a Instagram

“Esta información es incorrecta. Continuamos viendo un fuerte y constante crecimiento tanto en usuarios activos como registrados en Instagram”. Con estas palabras una portavoz de la red social desmentía los datos que se hacían públicos desde AppData, que recopila datos y hace seguimientos online, según la cual Instagram vio el número de sus usuarios diarios activos que accedían al servicio vía Facebook caer 4 millones en poco tiempo.

La baja en la actividad seguramente llame la atención tras una polémica revisión de los términos de servicio de Instagram que, entre otras cosas, permitía a anunciantes pagar a la red “para mostrar el nombre de usuario, gustos, fotografías (junto con otros datos asociados)” sin compensación. La airada reacción pública que siguió llevó a que el fundador de Instagram, Kevin Systrom, se disculpara.

La cuestión no quedó ahí. De hecho, antes de que acabara el 2012 un usuario de California demandó a la compañía por violación de contrato y otras quejas, en lo que sería la primera demanda civil a partir del cambio en las condiciones de servicio. Posteriormente, Instagram revirtió algunos de los cambios. Sin embargo, la decisión ha vuelto a traer a la luz pública el debate sobre cuánto control sobre sus datos personales debe ceder un usuario para participar en las redes sociales.

Enrique Dans es tajante al respecto en relación al caso: “la denuncia colectiva es meramente oportunista y terminará en un pacto extrajudicial a cambio de pocos dólares por usuario con el fin de evitar un proceso más costoso, y la ‘terrible caída de usuarios’ simplemente no lo es, no existe, es un efecto estacional proveniente de una mala interpretación de cifras puntuales, pero las cifras agregadas mostrarán una serie temporal con crecimiento neto y sostenido. Instagram, de hecho, ha sido y seguirá siendo bastante tiempo la aplicación reina de Facebook”.

La polémica “social” está servida: otros conflictos de privacidad

Sin embargo, el caso de Instagram no es el único que ha generado revuelo. Recordemos que en 2009 Facebook tomó una decisión drástica respecto a la privacidad. Antes, casi todos los datos del usuario eran privados por defecto; después eran todos públicos por defecto; y en mayo de ese año volvieron a ocultarse un poco pero requerían navegar por menús para resguardarlos. Nombre, foto, dedicación, amigos, ciudad y gusto, todo a la luz del mundo. El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, justificó esta acción diciendo que “si la gente comparte más el mundo será más abierto y estará más conectado”. Olvidó recordar que también las empresas pueden aprovechar esa apertura para sacar su beneficio, algo bien seguro han sabido desde el principio. Pero no es la única polémica. Recordemos esta noticia:

Para evitar este tipo de conflictos y polémicas, a finales del pasado año Facebook confirmó que realizaría una votación entre todos sus usuarios para conocer su opinión sobre los cambios en su política de privacidad. Si la consulta lograba una participación del 30% del total de usuarios, el resultado sería vinculante. Sin embargo, hubo una abstención del 99% de los usuarios: “pese a las protestas de varias organizaciones de defensa del consumidor y de la privacidad, el desinterés de los propios presuntos perjudicados en ejercer su derecho a voto prueba que la modificación legal no le importa y que, además, este tipo de votaciones son ridículas”, afirma el periodista Javier Martín en El País.

Foursquare, Gowalla, las versiones de las populares como Facebook Places o Tuenti Sitios, y los servicios geolocalizables como Twitter se han expandido en los últimos años. Son los usuarios los responsables de saber dónde y cuándo hacen check-in a sabiendas de que cualquiera puede verlo, pero no siempre conocen los riesgos a los que se exponen, como han comprobado usuarios a los que han robado en su casa cacos que les seguían los pasos por sus registros.

La UE toma las riendas

La preocupación (o despreocupación) por la protección de los datos ha hecho saltar las alarmas en la Unión Europea. Tal es así que Jan Philipp Albrecht, un miembro alemán del Parlamento Europeo, considera que “los usuarios deben estar informados sobre lo que ocurre con sus datos”. Y es que el parlamentario está impulsando una nueva ley que obligaría a empresas de servicios Web y redes sociales como Facebook, Yahoo!, Twitter y Google a solicitar el permiso expreso de sus usuarios para poder utilizar su información personal sin importar el motivo. Es fundamental, establece Albrecht, que los internautas cuenten “con la capacidad de acceder o rechazar el procesamiento que se da a su información personal”.

Obviamente, no hay un criterio único en el tratamiento de los datos personales y contenidos por parte de las distintas redes sociales, sino que es cada una de ellas la que, de manera unilateral, determina sus propios parámetros de privacidad, poniendo a disposición del usuario una serie de herramientas que le ayudan a redefinirlos. Lo importante es que el usuario sea cada vez más consciente de que sus datos es poder para las empresas privadas y que descuidar ese ámbito puede llegar a suponer la vulnerabilidad de los mismos. Esta frase del especialista en marketing online Carlos Moure es reveladora al respecto: “Si usas un servicio gratuito, el producto eres tú”. ¿Estáis de acuerdo con esta afirmación?

¿Somos conscientes de la exposición en Redes Sociales?

Alejandro Touriño, experto en derecho del entretenimiento, propiedad Intelectual y social legal considera que “en un tiempo en el que la protección de la privacidad es la gran asignatura pendiente de Internet, uno de los ejercicios prácticos obligados es el de conocer a quién pertenecen nuestros datos una vez decidimos compartirlos en una red social”. Ahora bien, ¿estamos dispuestos y preparados a ejercer este derecho?

Enrique Dans considera que en general aceptamos condiciones sin saber lo que estamos aceptando: “los términos de servicio de Instagram no difieren en nada de lo que habitualmente firmamos sin siquiera mirarlo para muchas otras aplicaciones”. Sin embargo, es cierto que la concienciación está llegando paulatinamente: “no es sano ni razonable que utilicemos constantemente servicios de los que ni siquiera hemos leído las condiciones. Existe un balance entre la necesidad de ser muy preciso en el lenguaje jurídico y la de redactar con claridad para que los usuarios entendamos lo que realmente estamos firmando, y hay condiciones específicas en entornos sociales que necesitan claramente de un replanteamiento. La tendencia a la sobreprotección de las empresas debe claramente equilibrarse con los derechos razonables de los usuarios, y no ser una especie de carta blanca o de blindaje ante cualquier reclamación”.

Imagen | originalcommunitymanager.comWelt.de
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