¿Qué son y cómo funcionan los ‘yuccies’? DicZionario

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Los hippies, los góticos, los heavys, los rockers… Las tribus urbanas forman comunidades sociales con una peculiaridad: permiten a sus miembros sentirse integrados dentro de un grupo en el que realmente ni siquiera han de conocer personalmente al resto de sus miembros.

Pero no todas las tribus urbanas son iguales, claro está. Algunas se convierten en tendencia. Como los hipsters, que han protagonizado, en los últimos años, noticias, reportajes, películas. Las marcas se han fijado en ellos para conectar con sus gustos. Ahora, su tiempo parece haberse agotado. Hoy, en DicZionario, estudiamos a la nueva tribu urbana: los yuccies.

¿Qué son los yuccies?

La palabra yuccie viene del acrónimo Young Urban Creative (joven urbano y creativo) y su nacimiento se habría dado en este artículo de Mashable publicado el 9 de junio de 2015 por David Infante. En él, Infante parece querer buscar su propio lugar en el mundo, lo que le lleva primero a definirse, a resaltar qué es importante en la vida, lo que habría desembocado en esta palabra de nuevo cuño de la que cada vez parece que vamos a oír hablar más: yuccies.

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En realidad, el concepto, que rápidamente han querido definir y enfocar en numerosas publicaciones, parece estar aún buscando su espacio. A muchos les gustaría poder decir que es la antítesis del hipster, ya sabemos, a un movimiento cultural le sigue su némesis: un movimiento contracultural; pero, quizá, lo más sensato sería decir que los yuccies son la evolución de los hipsters, pues toman prestados de ellos muchas cualidades. Adiós a esos titulares tan enfáticos de “Muerte al hipster”.

Resulta sencillo basar las definiciones en las cuestiones estéticas. Así, los yuccies habrían abjurado de la barba hipster, de los piercings y los tatuajes. Su estilo sería más natural pero, a la vez, sofisticado. Nunca podemos perder de vista que todos estos movimientos entroncan directamente con marcas de moda que se reconvierten cada temporada buscando llegar a las tendencias que muchos seguirán, tratando de encajar en la nueva tribu urbana.

Una característica que nos interesa mucho es el tema de la digitalización. Como no podía ser de otra forma, los yuccies son amantes de las nuevas tecnologías y usan mucho más Instagram que Twitter. Si nos paramos a pensarlo, un yuccie podría ser, simplemente, la manera de llamar a toda esa generación millennial que viene pisando fuerte y que ha hecho de Internet su reino. Sus gustos musicales pasarían por Spotify (otra gran empresa de Internet).

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¿Y qué quieren? ¿Cómo pueden las marcas acercarse a ellos? Los yuccies son creativos por lo que, quienes hablan de ellos, los definen como personas que ponen su vocación por delante del interés económico. Suelen tener una educación universitaria con la que han aprendido a valorar la libertad creativa y profesional. ¿Hasta qué punto? Para ellos, no es tan importante ostentar un alto puesto en una empresa como desarrollar una profesión que les haga felices. Los yuccies, auspiciados por esa cualidad creativa, son emprendedores, personas capaces de apostar por su propia empresa y por trabajar para ellos mismos. Autonomía creativa por encima de todo, ése podría ser uno de sus lemas.

Para las marcas, una manera infalible de conectar con ellos es sumergiéndose aún más en el mundo de Internet, en el marketing a través de redes sociales, del que hacen un consumo exhaustivo, pero, sobre todo, en las propuestas imaginativas que van más allá, que se atreven y arriesgan. Los yuccies adoran a quien, gracias a apostar por su creatividad y perseguir sus sueños, ha conseguido el éxito.

Algunos ejemplos

Para muchos, uno de los primeros yuccies sería Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook. Realmente, el caso de Zuckerberg, su éxito siendo tan joven, es un espejo en el que muchos jóvenes quisieran mirarse. Zuckerberg, con su aspecto aniñado, consiguió desarrollar una de las empresas más potentes del planeta. Tuvo su idea, la implementó y la hizo crecer.

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En este artículo de El País, el periodista recogía el testimonio de individuos a quienes consideraba yuccies. Por ejemplo, nos habla de Giacomo Prestinari, un montador de publicidad que trabaja para grandes marcas pero, sobre todo, para quien a él le interesa. Los yuccies ponen por delante su libertad creativa antes que una estabilidad económica. En el mismo artículo, se habla de Hasalea, una panadería fundada por Leticia Cimarra y Juan Cardenal. El eslogan de la casa es “Queremos darte lo mejor” y reivindican una panadería hecha con amor. Su propósito no es sólo hacer pan, sino también enseñar a los demás cómo pueden hacerlo. El desarrollo creativo va más allá de la idea de negocio, centrándose también en la cultura de compartir y aprender.

En BlogginZenith ya os hemos hablado del impulso de las startups españolas, de los creadores de Hawkers o Pompeii. Jóvenes que han conseguido el éxito empresarial a través de su propio esfuerzo y dedicación. Ellos podrían representar perfectamente la figura del yuccie. Se dedican a lo que les gusta y han hecho de la libertad creativa un imperio.

Otro de los estímulos vitales para la sociedad de nuestro tiempo es la comida. Los foodies se articulan en decenas de tendencias a las que poder seguir. Una de ellas es el slow food, uno de los movimientos gastronómicos más en boga en la actualidad y que también define a los yuccies. El slowfood muestra respeto al producto natural. Valora los ingredientes locales y los ecológicos y prescinde de lo transgénico. Pero, sobre todo, este movimiento nacido en Italia busca, de alguna manera, entroncar con el origen de la gastronomía: el placer por comer y por saber qué se esta comiendo, por hacer al comensal partícipe de una experiencia en la que también es importante el conocimiento, cómo se ha cultivado ese vegetal o se ha cocinado ese plato. Hay un valor extra en saber el cómo llega hasta nosotros el resultado final.

Por último, también podríamos considerar yuccies a los youtubers, a esas estrellas que se han hecho ricas y famosas haciendo de su creatividad un lucrativo negocio. Así, PewDiePie, el hombre con más suscriptores a su canal YouTube del mundo, cumpliría con muchas de estas características: no todo el mundo puede presumir de ganar dinero a costa de jugar a videojuegos.

Las tribus urbanas no son sino exponentes de los movimientos culturales y sociales. Pero para las marcas albergan un interesante secreto: les permite definir a su target comercial y saber cómo y de qué manera pueden llegar hasta ellos, ahondando en unos gustos que buscan homogeneizarlos. La pasión por las nuevas tecnologías y el gusto por la creatividad son comunes a una buena parte de la generación más joven. ¿Conseguirán los yuccies marcar un nuevo reinado?

Imagen | pixabay, hasalea

En BlogginZenith | ¿Qué es y cómo funciona la Generación ‘hashtag’? DicZionario

 

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