¿Qué es y en qué consiste el upgradia? DicZionario

upgradia

Queremos más por menos dinero. Estamos en un nivel de exigencia y de selección quizás nunca antes visto. Es más, nuestro umbral de mínimos se ha incrementado en los últimos tiempos, no queremos productos low-cost, sino que buscamos productos que ofrezcan más, mucho más. Eso sí, por lo mismo.

Pero no es lo único. En realidad se va imponiendo un nuevo modelo de consumo, basado en la mejora continua y la puesta al día constante. Lo vemos en nuestros móviles que están permanentemente actualizándose con nuevas funcionalidades que incrementan las capacidades de nuestros dispositivos, y aquí es donde irrumpe con fuerza el upgradia. Pero ¿en qué consiste? ¿Qué otros ejemplos nos encontramos? Lo analizamos todo en una nueva entrega del DicZionario.

Definición del concepto de upgradia

El concepto de upgradia viene determinado por la llamada “sed del consumidor” en relación a la tecnología, que solo se sacia por un acceso más rápido, transparente, sostenible y más participativo. Todo ello, y ahí está la clave, con un flujo constante de actualizaciones e interacciones propio del ecosistema digital y que está llegando a el mundo de los objetos físicos. Así de simple pero, a la vez, así de complicado.

La fiebre de los consumidores por un acceso inmediato y transparente a la tecnología motiva que nuestra conducta digital afecte al mundo offline y modifique nuestras pautas de comportamiento tratando de hacer que esa misma tendencia de actualizaciones e interacción traspase a nuestra vida cotidiana y se impregne en nuestra manera de funcionar.

Es evidente que nuestra cultura digital ha afectado al mundo offline. Es más, ya esperamos que cada nuevo objeto se pueda conectar con otros “de serie” y a internet. Productos viejos, casi obsoletos se actualizan, y necesitamos que además integren la posibilidad de transferirlo a nuestra vida digital en redes sociales. Todo ello es upgradia, o la fiebre del “todo conectado”.

Esto enlaza directamente con otro concepto que ya hemos tratado en BlogginZenith: El Internet of Things (IoT, Internet de las cosas), que también se refiere a la posibilidad de que todos los dispositivos de los hogares, de las ciudades, estén conectados a internet y entre sí, produciendo elevadas cantidades de información. De hecho, si se cumplen las predicciones de fabricantes y analistas, en los próximos años asistiremos a la expansión del IoT en todos los ámbitos de la sociedad.

Y, por tanto, no seremos tan ajenos al concepto de upgradia, pues viviremos rodeados de actualizaciones continuas. ¿Cómo enlaza esto con el marketing? Sencillo: viviremos con una continua y potente expectativa generada en el mundo digital de actualizaciones instantáneas, de permanente y perpetua mejora y si no se refleja a nuestro alrededor, tendremos, por así decirlo, cierta sensación de fracaso. ¿Vamos a casos concretos?

Algunos ejemplos

Durante décadas, la “obsolescencia programada” ha sido el mantra de las compañías de productos de consumo. Según el experto en tecnología J.D. Markman “ellos han estado tratando de vendernos productos que no sabíamos que queríamos, y una vez convencidos y adquiridos, tenemos que convencernos de tirarlos a la basura y comprar otros nuevos”. Se acabó.

Y es que este hecho que apunta Markman está cambiando. En contraste con el viejo modelo de consumo físico – compra, uso, declarar obsoleto, descartar – la nueva era impone, por así decirlo, un nuevo modelo basado en la mejora continua y la puesta al día constante. El ejemplo más claro lo tenemos en nuestro bolsillos: nuestros móviles actualizan sus aplicaciones y sus sistemas operativos con una frecuencia que, muchos de nosotros, no somos ni conscientes.

También los objetos cotidianos comienzan a formar parte de estas actualizaciones, y se interrelacionan entre ellos: las neveras, los lavavajillas, las lavadoras e incluso las lámparas de nuestras casas dejarán de ser entes aislados para conectarse a internet, bien sea por sus propios medios o a través de los smartphones.

La consecuencia es inmediata: estos dispositivos generarán gran cantidad de información sobre su funcionamiento y sobre nuestras preferencias (una nevera que conoce los alimentos que hay dentro y sabe cuáles son los que más consumimos, por ejemplo) y, además, se convertirán en inteligentes. Al igual que ha ocurrido con los smartphones o los televisores –aunque éstos en menor medida– todo lo que nos rodea pasará a ser más completo, más informativo, más inteligente, más “Smart”, en definitiva.

Pero upgradia no sólo se aplica a los dispositivos digitales y otros productos electrónicos de consumo. Las nuevas fórmulas de fabricación, hacen que esta tendencia se pueda aplicar a casi cualquier objeto. Y va más allá: es más que una tendencia. Es una actitud, es una forma de ser y una forma de vivir, que nos hará ser distintos de como fuimos hace años.

De hecho, los consumidores esperan que a los productos existentes les podamos añadir funcionalidades a modo de “pirateo chic”. Un buen ejemplo es el vídeo que mostramos a continuación, en la que añadiendo un dispositivo a nuestra bicicleta se nos proporciona una valiosa información y ayuda.

¿Están las empresas preparadas para este “pirateo chic” del que hablamos? Nos referimos desde añadidos a la televisión tradicional que permiten conectarse a internet, hasta aplicaciones que hacen que nuestro tablet se transforme en un medidor 3D o incluso un fotómetro de iluminación. Los productos Apple son muy atractivos para esta tendencia al ser sistemas cerrados que provocan al consumidor querer hacerlos propios y a añadirle funcionalidades no pensadas inicialmente.

Ya no todo empieza y acaba en la empresa que comercializa el producto. Estamos hablando de una tendencia que va mucho más allá: desde la imposición de una actitud por parte del consumidor, hasta la necesidad de este de participar y dotar de nuevas “funcionalidades” a los gadgets comercializados. Ahora bien, ¿cómo deben hacer las marcas para “subirse a la ola a tiempo sin ahogarse”?

Imagen | thinkstockphotos.es
En BlogginZenith | El Internet de las Cosas: ¿una nueva etapa para la publicidad?

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2 comentarios

  1. La frase “la fiebre” del todo conectado es ideal. Ahora bien, ¿fiebre es algo negativo? porque a mi entender es una simple evolución lo que estamos viviendo. No es solo dependencia, sino una nueva forma de comunicarnos. Y, por tanto, no es mala, no?

  2. Fiebre es negativo, y estoy de acuerdo con Manuel en que no lo es.

   

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