¿Qué es y cómo funciona el zero rating? DicZionario

zero rating

Estar sentado en cualquier casco histórico de cualquier ciudad del mundo y poder navegar sin coste alguno. Todos lo tenemos en la mente y sabemos que antes o después acabará llegando, ¿a que sí? Pero de momento todo está por hacer. En el otro lado están iniciativas como Internet.org, un proyecto de Mark Zuckerberg para “llevar acceso a Internet a los países pobres del mundo”.

En definitiva, tanto el primer caso, como este segundo habla de acceder a internet sin coste para el usuario. Es ahí donde entra en juego el concepto zero rating. ¿En qué consiste? ¿Qué iniciativas encontramos? Lo analizamos una semana más en el DicZionario.

Definición del concepto de zero rating

Zero rating (o Datos de Tráfico Gratuito) es el término con el que en inglés se ha bautizado a los planes de datos mediante los cuales se permite a los usuarios que naveguen sin coste a través de determinados servicios y aplicaciones. En este sentido, los proveedores o los creadores de contenidos asumen el coste de navegación que, de cualquier otro modo, pagarían los usuarios.

Hasta aquí todo normal: algo que beneficia a los usuarios debería implementarse sí o sí. De hecho, sus defensores argumentan que esta opción es la mejor para acabar con la brecha digital que divide a los habitantes del planeta. El problema aparece en la segunda parte del concepto: la navegación no tiene costes para el usuario, pero generalmente se limita a aquellas aplicaciones y servicios que la empresa o la organización que la costea decida.

Del mismo modo, este acceso “subsidiado”, del que hablamos a ciertos servicios, ha sido también criticado por minar la libre competencia e innovación y violar el principio de neutralidad de la red, constituyéndose así en una amenaza al Internet abierto y libre.

Las prácticas de zero rating, entre otras cosas, otorgan ventajas injustas, o eso nos dicen, a servicios ya establecidos frente a nuevos desarrollos que podrían competir contra ellos, y sitúan a los usuarios dentro de una burbuja controlada cuyo contenido es determinado por terceros, y no por ellos mismos. ¿Vamos a ejemplos concretos?

Algunos ejemplos

Las primeras voces que alertaron sobre las desventajas del zero rating en la actualidad llegaron con el proyecto Internet.org, con el que Facebook quiere facilitar el acceso a Internet a aquellos habitantes del planeta que aún no lo tienen mediante el acceso gratuito a un paquete básico de servicios online de su marca.

Concretamente, este proyecto se enfrenta a la oposición de algunas empresas y usuarios, por ejemplo de India, un país cuyo mercado online interesa especialmente a las tecnológicas, por su velocidad de desarrollo. Seis compañías locales que se habían adscrito a Facebook en esta estrategia se han desligado de ella en el último mes.

¿A qué se debe? Pues los pronósticos apuntan a que la India será, en un futuro próximo, el segundo mercado del mundo más importante para los negocios relacionados con Internet. De momento ya suma, según datos de Google, más de 200 millones de internautas.

Nos hemos centrado en el caso de India, pero la idea es ampliarlo a Tanzania, Colombia, Kenia, Ghana e Indonesia. Sin embargo, el “cerco” que impone Internet.org permite a los usuarios acceder a unos servicios que han sido seleccionados por acuerdo entre Facebook. Si bien recientemente han “abierto” su plataforma a desarrolladores, éstos tendrán que cumplir con estas restricciones y ser aprobados por Facebook para formar parte del servicio.

De este modo, los propios activistas de derechos digitales en todo el mundo lo califican de “Internet pobre para los pobres”, e incluso llamarlo Internet es en sí mismo puede ser una falacia. Igualmente al imaginar que tienes un servicio o una red social en cualquiera de los países que hemos mencionado anteriormente, ¿cómo compites contra alguien que no sólo es más grande que tú, sino que además ofrece gratis su servicio sin que tú puedas optar a hacer lo mismo? Lo tendrías muy difícil.

No es el único caso, claro. También Google está metido en este fenómeno, y de hecho encontramos el proyecto Google Loon, que de forma similar a Facebook, está tratando de llevar una conexión a Internet de forma universal a lugares donde no la tienen. Famosos son sus experimentos para hacerlo a través de globos aerostáticos. Del mismo modo, en EE.UU. ya está desplegando sus redes de fibra óptica y nada impide que se establezca como operador móvil a través de ellas en el futuro.

Este tipo de iniciativas, si bien poseen un objetivo (al menos público) que se puede alabar, pueden terminar por abrir todavía más la brecha entre la conectividad de los países privilegiados y los países en desarrollo. Por tanto, ¿creéis que llegaremos a tener un Internet del “primer mundo” y otro del “tercer mundo”?

Imagen | samer chand
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2 comentarios

  1. Como siempre las “migajas” al Tercer Mundo. Mientras esto siga así, la brecha digital seguirá presente en nuestras vidas por desgracia.

  2. El caso de la India es paradigmático, en realidad. Es un país aún por explotar pero que ya se aproxima como el GRAN MERCADO DE INTERNET. Y los de Facebook andan al acecho, claro.

   

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