¿Qué es y cómo funciona el stunting? DicZionario

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Cuando un programa o una serie de televisión nace, lo hace con el mejor de los propósitos. Una cadena y una productora se convierten en matrimonio, en una sociedad que quiere que su familia prospere, tenga mucho éxito y una enorme longevidad. Para ello, cuidan con esmero y dedicación a sus hijos, a esos programas que alumbran con los mejores deseos. Sin embargo, puede ser un programa excelente, pero normalmente se juega a competir con otros programas que también son excelentes. Y solo uno puede ganar la partida.

Como sabemos, la televisión es una empresa como otra cualquiera, y entre las muchas estrategias que existen para situar un programa en parrilla y acertar lo máximo posible para que se convierta en un éxito encontramos el stunting. Y de ahí a que a veces nos preguntemos por qué siempre ponen los mejores programas a la vez en televisión. Pero ¿qué es y cómo funciona? De ello hablamos una semana más en una nueva entrega del DicZionario.

Definición del concepto de stunting

Hay un concepto que creemos que tenemos muy claro en nuestra cabeza y quizás tendamos a confundir. Nos referimos a la “contraprogramación”, que lo consideramos así cuando una cadena sitúa una serie, un programa o una película muy fuerte frente a otro, con el fin de arrancar el público de una cadena de la competencia, para liderar en audiencia un día completo o una franja de prime time, por ejemplo. Pero, ¿estamos en lo cierto? Probablemente no, pues, este término (originalmente estadounidense) no significa lo que parece y lo hemos adoptado incorrectamente.

Pero centrémonos en el concepto que estamos tratando, el del stunting. Muchas veces decimos que una cadena ha contraprogramado cambiando la programación sin previo aviso. Por ejemplo, un partido de fútbol frente a una serie, cuando lo que realmente queremos es referirnos a esta estrategia. Eso es el stunting, que se produce cuando lo que una cadena busca es desestabilizar a la competencia por completo.

Es, literalmente, cambiar la programación con muy poca antelación, en el mismo día, e incluso sobre la marcha, de tal forma que la competencia no puede reaccionar. Significa tirar por la borda toda la promoción de un programa o serie, intentando ser la cadena líder ese día a costa de lo que sea. Es una técnica utilizada más de lo que pensamos, y sirve de recurso a muchos programadores cuando la cuota de pantalla mensual de la cadena no marca el porcentaje que requieren las directrices.

Esta forma de contraprogramar supone, en algunas ocasiones, un verdadero corre-pilla para las cadenas que, tras el anuncio de la competencia, deciden modificar su parrilla y cambiar el día de emisión. Determinación que, por su parte, puede provocar nuevos movimientos. A día de hoy, la contraprogramación es esencial para entender las estrategias de las cadenas y determina todas y cada una de las emisiones.

Constantemente, los estrenos o los cambios de días se ven justificados por las decisiones que las empresas rivales han tomado. Pero, eso sí, esta práctica se ve puesta en jaque por lo que, de alguna manera, podríamos considerar su “némesis”, esto es, la regla de los tres días de la que ya hemos hablado en otra ocasión: en julio de 2006 el Gobierno aprobó una medida por la que las cadenas estaban obligadas a anunciar cuáles serían sus parrillas definitivas con tres días de antelación. En realidad, esta normativa reducía el plazo existente de 11 días. Pero ¿y si lo vemos en la práctica?

Algunos ejemplos

El último caso más llamativo lo vivimos entre dos grandes series: ‘Allí Abajo’ y ‘El Príncipe’. La serie de Antena 3, inspirada en la película ‘Ocho apellidos vascos’ se enfrentó en su estreno a ‘Aquí paz y después gloria’, la serie de Antonio Resines para Telecinco que no había logrado unas audiencias demasiado elevadas. Pues bien, Telecinco contraatacó cambiando su día de emisión, pasándola a los miércoles y enfrentó a la novata comedia de Antena 3 contra uno de sus mayores éxitos del año pasado: la segunda y última temporada de ‘El Príncipe’.

A finales de marzo vivimos otro caso de stunting. La decisión de Telecinco de estrenar la tercera temporada de ‘La Voz’ el lunes 23 de marzo provocó la reacción de Antena 3 de mover de día ‘Bajo sospecha’, una de sus series de mayor audiencia. ‘La Voz’ había de enfrentarse con un no demasiado exitoso ‘Casados a primera vista’, así que Antena 3 decidió proteger su reality y enfrentar al programa presentado por Jesús Vázquez contra la serie de Bambú Producciones. Uno de los mayores perjudicados de esta decisión fue ‘El Ministerio del Tiempo’, de TVE, que tuvo que enfrentarse a dos rivales demasiado fuertes.

También el programa de “Hay una cosa que te quiero decir”, de Telecinco, que tuvo hasta 8 cambios de día de emisión, ha sufrido el stunting en primera persona. Como apuntan “es difícil seguir el día en el que Mediaset afianza esta producción (…) Es un jarrón chino de porcelana. Muy valioso, elegante y sofisticado, pero siempre da la sensación de que no hay ningún buen lugar para ponerlo, y que quizá cualquier otra fruslería decorativa va mejor en el emplazamiento que éste ocupa”. Al final, acabó por desaparecer de la parrilla televisiva.

En 2014 destaca el caso de la serie de Antena 3 ‘Vive cantando‘, que no pudo con su rival de los martes en Telecinco ‘Hermanos’. La jugada de Antena 3 fue contraatacar con uno de sus grandes estrenos, ‘Velvet’, programando su segunda temporada contra la ficción de Telecinco. Como decimos, esta práctica está totalmente generalizada y provoca grandes luchas en el prime time. Muchas veces, la perjudicada es una propuesta de gran calidad que, simplemente, no ha tenido una oportunidad de brillar. Casos, por tanto, hay muchos. Lo importante era que el concepto quedara claro.

En definitiva, estamos ante una práctica en la que todos pierden: los espectadores porque pierden la oportunidad de ver un programa de su gusto al estar obligados a elegir; y las cadenas y las productoras porque no tienen la oportunidad de demostrar la calidad de ese producto en el que han estado trabajando durante tanto tiempo. Sin embargo, nuevos fenómenos como la audiencia diferida llegan para quedarse: la audiencia en diferido asciende a los 10 millones, es decir, el 23% de la población ha visto algún contenido televisivo grabado. ¿Dejará, entonces, de tener sentido el stunting?

Imagen | gpointstudio
En BlogginZenith | ¿Por qué un programa desaparece de la parrilla de televisión?

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