¿Qué es y cómo funciona el modelo freemium? DicZionario

freemium

Se decía que el tirón de Apple Music iba a provocar el fin de la modalidad gratuita de Spotify. Luego se desmintió, pero se puso en jaque las posibilidades del modelo que defendía Spotify, y del que hoy queremos hablar: el modelo freemium.

Y es que en un mundo donde por el dinero se mueven montañas, lo más sensato es pensar que si algo es gratis, algo puede ocultar en su letra pequeña, sobre todo teniendo en cuenta que las empresas necesitan ingresos para subsistir. Pero ¿en qué consiste exactamente el modelo freemium? ¿Qué ejemplos actuales existen? ¿Cómo se mantienen? De todo ello hablamos en una nueva entrega del DicZionario.

Definición de modelo freemium

En marzo de 2006 el empresario Fred Wilson popularizó el término modelo freemium. Lo primero que hizo fue describir su modelo de negocio y el nombre vino después: “Ofrezca su servicio en forma gratuita, posiblemente apoyado por publicidad pero tal vez no, adquiera a muchos clientes gracias al boca a boca, a través de recomendaciones y referidos, marketing de buscadores, etc., y luego ofrezca servicios pagados de valor añadido o una versión potenciada de su servicio a su base de clientes.”

Después Wilson pidió sugerencias acerca de cómo llamarlo. En unas horas, ya tenía más de 30 sugerencias de nombres de los lectores de su blog. Una de las sugerencias fue de Jarid Lukin, de Alacra, una de las compañías del portafolio de Wilson. Lukin acuñó el término “freemium” y Wilson y sus seguidores lo adoptaron como nombre de su modelo comercial.

El concepto como tal, freemium, mezcla lo gratuito (free) con servicios añadidos y de mayor calidad (premium). Surge así un nuevo producto, que ofrece las prestaciones básicas sin coste y las cobra si se estas se ampliaran. Del mismo modo, el modelo se estructura en varias categorías según el tipo de límite que establezca y es casi exclusivamente digital, ya que requiere de una automatización extrema para que no se destine dinero a los recursos y tenga un coste inexistente o cercano a cero.

En cuanto a la acotación por uso, el caso más sencillo de comprender es el del software, que el cliente no podrá emplear más de un número determinado de veces a no ser que se suscriba. A pesar de que podría pensarse que la mayoría no está dispuesto a hacerlo, el experto en modelos de negocios y CEO de Startupxplore Javier Megias, afirma que “los freemium son estupendos porque permiten que el cliente pruebe el producto antes de comprarlo y se haga una idea de su valor”. ¿Vemos ejemplos concretos?

Algunos ejemplos

Un buen ejemplo para entender el modelo freemium es Dropbox, que define el modelo a partir de la limitación por capacidad. Con él se emplean, además, otros métodos como la fidelización de amigos y las recompensas, que permiten a las empresas incentivar el uso. Google Drive, en este sentido, va en sintonía. Y de hecho Google en general, con la capacidad, empieza a cobrar cuando excedemos los límites del almacenamiento.

Las apps son también grandes protagonistas del freemium. Hay muchas, pero hoy traemos el servicio de mensajería Snapchat, que ha anunciado que introducirá una serie de nuevas características con su nueva actualización, que le permitirá incorporar una nueva fuente de ingresos.

Esto se debe a que ahora las repeticiones de fotos y vídeos conocidas como “Snaps” pasan a ser de pago. Por menos de un euro se podrá volver repetir hasta en tres ocasiones, pero con la condición de que cada archivo puede ser repetido una vez. Por lo que tendrás que volver a pagar si quieres reproducir de nuevo alguno de ellos.

En dólares la compañía ofrece paquetes de 10 repeticiones por 2,99$ y 20 por 4,99$. Hay que tomar en cuenta que esto no significa que la compañía elimine la repetición diaria gratuita, que es una de las características que introdujo en su momento en 2013 y que permite a los usuarios reproducir hasta un máximo de un “Snap” por día de forma gratuita.

En el sector de los videojuegos a muchos jugadores se les “obliga” a pasar por caja a través del modelo “freemium”. O se paga o no es posible adquirir ciertos poderes o adelantar algo en el juego. En precios hay para todos los gustos, pero las actualizaciones, por ejemplo, de Train Simulator 2016: Steam Edition. Justamente serán 3.000 dólares los que necesitaremos para tener todo el contenido del videojuego instalado en la memoria de nuestro ordenador.

El “Paywall” es un sistema que impide que los usuarios de Internet tengan acceso completo a determinadas páginas web (en particular, al contenido de noticias y publicaciones académicas). En sus variantes hay algunos que permiten un mínimo o ningún acceso a los contenidos sin suscripción, mientras que otros permiten una mayor flexibilidad, en lo que los usuarios pueden ver algo de contenido sin necesidad de pagar. Una tendencia de financiación, sobre todo para algunos medios online,que se está afianzando poco a poco. En España se dieron los primeros pasos con ORBYT. Recordemos también la existencia de “Kiosko y más“, que nace fruto de una alianza entre los principales editores de prensa de España.

En el mundo de la música, destaca el caso de Spotify. En la actualidad, hacerse “premium” en Spotify es gratis durante 30 días y después se paga 9,99 €/mes. La parte premium incluye la descarga de música y poder escucharla sin conexión, sin anuncios y mejor calidad de sonido.

Existen otros sectores, como el del mundo del libro o incluso el mundo de la televisión. Pero ojo, que a pesar de sus evidentes virtudes, el freemium requiere de grandes inversiones, pues las empresas necesitan cubrir las pérdidas hasta que alcanzan el volumen apropiado de clientes Premium. Quizás ése sea su principal desafío, y es algo muy difícil, ya que habitualmente solo un 1% de los usuarios paga.

Por ello, la gran cuestión de estos servicios es cuándo serán rentables. La misma Spotify, por ejemplo, sigue en números rojos, aunque crecen sus ingresos. Y muchos creen que sus problemas financieros provienen de su modelo freemium, que ha sido durante mucho tiempo una fuente de tensión entre los artistas, de los que depende la empresa. Con sus acuerdos de licencia con los tres grandes sellos discográficos, Universal, Sony y Warner, que se tienen que renovar en breve, podría verse obligada a introducir cambios en su modelo de negocio. ¿Cómo acabará evolucionando Spotify en particular y los modelos freemium en particular?

Imagen | eenevski
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