¿Qué es y cómo funciona el “Maker Movement”? DicZionario

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La realidad puede cambiar según el cristal por el que se mire, ¿verdad? Pues bien, desde hace algún tiempo, las innovaciones tecnológicas ya no son creadas exclusivamente por grandes fabricantes y compañías multinacionales. Cada individuo cuenta en la actualidad con las herramientas y las posibilidades para crear sus propios productos. Una misma realidad, vista desde “otro cristal”. Surge así un fenómeno que va más allá del propio DIY (Do It Yourself: Házlo tú mismo).

Hablamos del Maker Movement, un movimiento que da poder a las personas gracias a la innovación y al conocimiento abierto. Pero ¿en qué consiste exactamente? ¿Qué posibilidades ofrece? ¿Cómo lo están acogiendo algunas marcas? De todo ello hablamos una semana más en una nueva entrega del DicZionario.

Definición del concepto de “Maker Movement”

Aprender a través de la experiencia, esta es una de las claves del Maker Movement. Y aunque tiene como estandarte el concepto del DIY, promueve el trabajo en equipo, la obtención y producción de conocimiento en comunidad y la anulación del  individualismo en pro del DIWO (Do It With Others: Hazlo con otros).

La segunda clave proviene de aprovechar lo que la tecnología actual ofrece –electrónica, robótica o impresión en 3D– para construir productos artesanales, alejados de la producción en masa. Estas dos claves, unidas al poder de internet, permite que personas normales y corrientes –y no grandes organizaciones– puedan convertirse en creadores, vendiendo los productos que ellos mismos han creado y creando su propio negocio.

Ricardo Merino, uno de los fundadores del Makespace en Madrid, establece que el movimiento Maker es “un grupo de personas que deciden hacer las cosas por sí mismas. Está basado en el aprendizaje colaborativo, en el “háztelo-tú-mismo”, en compartir el conocimiento y el proceso de aprendizaje, con una economía de km 0 y con una serie de principios que buscan evitar la obsolescencia programada. Tiene que ver con hacer tus propias cosas, customizar, arreglar tus propias cosas, no solo para ti, sino para una comunidad”.

A medio camino entre lo anárquico y lo sostenible, el ‘maker movement’ encuentra en páginas web como Etsy o Quirky su máxima expresión. Mercadillos en los que los ‘makers’ pueden vender sus productos directamente a los consumidores. También las marcas no han perdido la oportunidad de sumarse “al carro” del movimiento. ¿Vemos cómo lo han hecho?

Algunos ejemplos

Levis ha sido una de las primeras marcas que, conociendo el auge el Maker Movement, ha tratado de traérselo para sí. De hecho, contactó con Alice Saunders. Esta chica de 29 años, sin necesidad de la impresión en 3D, comenzó a fabricar prendas de forma totalmente artesanal a partir de textiles pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial.

Otro ejemplo de cómo las marcas se acercan a esta nueva forma de fabricar productos es el de la multinacional de la energía General Electric y Quirky. Esta última es una website en la que cualquier persona puede enviar su idea para que la comunidad escoja las más interesantes. Los responsables de la web son posteriormente los encargados de coger las ideas más votadas y, ayudándose de sus estudios de producción y fabricación, convertir esos productos en realidades.

En este sentido, General Electric y otras cadenas como Best Buy se dieron cuenta de las oportunidades que presenta esta forma de fabricación y firmaron acuerdos con Quirky. Así, estas empresas participarán en la comercialización de dichos productos, que son normalmente presentados como una alternativa a los producidos en masa, apelando al deseo de los consumidores de tener productos diferentes.

Por tanto, ¿está el ‘maker movement’ hecho para cualquier marca? Esta es la gran pregunta que muchas empresas y expertos se hacen hoy en día. En este sentido, para algunos la cautela es fundamental: “todo gira en torno al hilo emocional del ‘maker movement’. Aunque un producto de estas características no sea mejor que uno producido en masa, las personas los ven con mejores ojos porque las historias de sus creadores son más personales”, afirma Tom Bernthal, CEO de Kelton.

Sin embargo, Ty Montague, CEO de la consultora co:collective advierte que “si la marca entiende la historia central del maker y la conecta con la suya propia, entonces los acuerdos pueden ser beneficiosos en términos de imagen de marca. Ahora bien, si el consumidor no entiende la conexión, entonces la colaboración puede fracasar“. ¿Están las marcas preparadas para dar el paso?

Imagen | splitshire.com
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