¿Qué es y cómo funciona el “fintech”? DicZionario

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La tecnología, la digitalización, Internet… son términos que, cada vez más, ocupan cada ámbito de nuestra vida de una forma determinante. También el mundo de las finanzas y los bancos, tal y como esa tendencia que está irrumpiendo con fuerza en los mercados y a la que llamamos fintech nos está mostrando.

Todos nos estamos acostumbrando a usar soluciones digitales para manejar nuestro dinero, controlar nuestras cuentas o incluso, contratar servicios. Pero aún hay más, mucho más. Nuevas empresas están llegando con soluciones innovadoras que pueden poner patas arriba el mercado financiero más tradicional. Por eso, hoy estudiamos el mundo del fintech en nuestro DicZionario.

Definición de fintech

Las palabras “finance” y “technology” se han fusionado para crear un nuevo vocablo: fintech. Las empresas fintech son aquellas que utilizan el mundo de las tecnologías de la comunicación y la información para ofrecer servicios financieros que quieren ser más ágiles y eficaces que los que se vienen dando hasta ahora. El término engloba algo más y se refiere también, precisamente, a todas esas soluciones bancarias y financieras que han surgido con el nuevo universo que supone Internet y que lo alejan del sistema tradicional para emprender una nueva política económica por canales diferentes de distribución. Suelen referirse a startups especialistas en el mundo tecnológico, que apuestan por innovar y por soluciones rápidas, en contraposición con grandes empresas que suelen ser más lentas a la hora de decidirse y girar hacia nuevas herramientas.

La presencia de las fintech es ya un hecho en la economía global. Se estima que la inversión en este sector ha crecido hasta 22 veces desde 2008. El año pasado habría alcanzado los 22.000 millones de dólares. Y en este 2016 las cifras siguen subiendo con 5.300 millones de inversión en el primer trimestre. Respecto a nuestro país, este año se consolidará la presencia de 200 startups del universo fintech.

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Como suele pasar con todos los cambios revolucionarios y más cuando nos referimos al mundo financiero, en el que muchos sectores se muestran reacios a innovaciones de las que aún no se sabe cómo pueden evolucionar, en torno a la realidad fintech han surgido muchas voces que se postulan a favor y en contra de su desarrollo. Para algunos, es una gran oportunidad, un tren al que hay subirse y con el que la banca tradicional puede aliarse para mejorar sus servicios de cara a unos consumidores habituados al uso de soluciones tecnológicas. Asociarse con las nuevas empresas disruptivas ayudará a una necesaria transición que dejará fuera de juego a las compañías que no se den cuenta de que no pueden seguir ancladas en ciertas dinámicas que ya han demostrado generar desconfianza en la masa social.

Por otro lado, los críticos del fintech lo ven como una amenaza para todo el sector bancario que puede verse en entredicho tal y como ha pasado con otros ámbitos sociales (como el mundo de los transportes y el de apps colaborativas como Uber, por ejemplo). Piensan que la evolución de este tipo de empresas puede generar pérdidas de empleo en ciertos puestos que ya no necesitarán una persona que aporte soluciones. En una línea similar, advierten sobre el peligro de los robo-advisors, que son instrumentos de asesoramiento totalmente automatizados y para los que un fallo en el sistema, en su algoritmo, una falta de actualización o un simple problema en la protección de datos, puede marcar un desastre.

Y es que el mundo del fintech, de las nuevas soluciones tecnológicas volcadas en la banca, llega a todos los campos e incluso a esas nuevas realidades que lo digital nos ha traído. Algunos de los ámbitos en los que trabaja son, por supuesto, la banca móvil, que permite realizar todas las operaciones bancarias a través de nuestro smartphone; los modelos predictivos surgidos a partir del análisis del big data; el crowdfunding, por el que un proyecto es promocionado y desarrollado a través de micromecenazgos; la criptoeconomía representada en dinero “alternativo” como pueden ser las bitcoins, los préstamos P2P y multitud de aspectos más, como toda la gestión automatizada de los procesos bancarios o la atención al Forex.

Algunos ejemplos

Cada vez que hablamos de una solución bancaria que incluye el mundo de lo tecnológico, nos estamos refiriendo al fintech. Sin ir más lejos, un buen ejemplo de ello sería el cashback del que hablamos en un artículo anterior de nuestro DicZionario, en el que el banco ING lanzaba una solución para que los clientes puedan sacar dinero en comercios.

Uno de los referentes más antiguos del mundo fintech es, sin duda, PayPal, que cambió la forma en que se establecían los pagos a través de Internet y contribuyó a dotar de garantías y confianza a un consumidor que aún no sabía con qué estaba lidiando. Aún así, PayPal suponía un modelo intermedio, que necesitaba seguir operando con la banca tradicional a través de una tarjeta de crédito. En el primer trimestre de 2016, su filial Venmo, una fintech para transferir dinero entre particulares, trabajó con un volumen de dinero de 3.200 millones de dólares.

Una empresa que sirve como referencia para entender el modelo fintech es Kantox, que nació en 2011. Sus fundadores, que trabajaban en la consultoría financiera explican que tuvieron la idea de montar esta empresa al ver la “ineficiencia y opacidad del mercado de divisas“. Ahora, esta empresa española trabaja fundamentalmente en el cambio de divisas en empresas, además de aportar soluciones para gestionar las mismas. Kantox tiene 2.000 clientes en Europa. El pasado septiembre lanzó Dynamic Hedging, una herramienta para automatizar las operaciones multidivisa.

Otro nombre que ejemplifica el auge del fintech en el mundo bancario es Spotcap, que se ha especializado en el préstamo online para empresas de hasta 100.000 euros, para el que no se requieren avales ni garantías personales. Ahora, ha dado un nuevo salto evolutivo al ofrecer packs tecnológicos a los bancos. Se trata de herramientas como Titanium, un software para conectar los bancos a las cuentas de las empresas o Custom services, para productos crediticios a medida.

Y no podemos dejar de citar algunos otros ejemplos que nos hablan de una interesante tendencia dentro del mundo fintech: el que auspicia la unión de estas compañías tecnológicas con las empresas bancarias más tradicionales y consolidadas del mercado. Bankia, por ejemplo, se encuentra ya trabajando en un programa de incubadora y aceleradora de fintech en nuestro país, que servirá para que diez proyectos encuentren financiación y puedan convertirse en proveedores.

En una línea parecida, el Banco Santander también ha anunciado que su fondo InnoVentures trabaja con la startup Socure, una empresa que se especializa en la verificación digital de identidad usando datos que encuentra en Internet, como los que facilitan las redes sociales.

La digitalización llega a todo, también al modo en que bancos y entidades financieras gestionan el dinero. Uno de los tótems de la economía mundial, un pilar fundamental, se está viendo totalmente revolucionado por lo que la era tecnológica y las startups de diferentes estratos pueden ofrecer. Una revolución que se llama fintech.

Imagen | ElPais, Spotcap

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2 comentarios

  1. No paran de llegar nuevas opciones interesantes en el sector del Fintech

   

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