¿Qué es y cómo funciona el bartering? DicZionario

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Desde que la televisión es la que es, los anunciantes han ido buscando vías alternativas a lo que viene siendo la publicidad tradicional, con el fin de llamar la atención del usuarios. Una de ellas es el bartering. Y dentro del mismo bartering hay distintas fórmulas que lo definen.

El barter o bartering es, propiamente, un trueque, un acuerdo comercial. ¿Pero en qué consiste exactamente? De ello hablamos en una nueva entrega del DicZionario

Definición del concepto de bartering

Ya sabemos que hay múltiples formas no convencionales de que un anunciante aparezca en televisión o en cine. Consisten en situar el producto, marca o mensaje dentro de la programación y no en los espacios publicitarios clásicos. Con ello el anunciante evita, entre otros inconvenientes, la saturación y el zapping, a la vez que surge una línea nueva de financiación que repercute a favor del medio. Una de ellas es el product placement, del que hemos hablado en más de una ocasión.

Sin embargo, también existe el bartering, que no necesariamente debe conllevar la aparición del producto en el medio. Por tanto, no es otra cosa que una acción de relaciones públicas que puede realizarse de varias formas, ya sea produciendo una pieza no publicitaria que trasmitirá un medio sin que la organización que lo promueve tenga que pagar por su difusión, o facilitando productos que sirvan como reclamo para atraer al público en un contenido entre el contenido editorial y lo publicitario.

Por tanto, en el bartering el anunciante interviene en la producción del programa (el espacio). De hecho es quien se ocupa de ella, proporcionando a la cadena una pieza ya elaborada y dispuesta para la emisión. Así pues la negociación de un barter lleva implícito, como dijimos anteriormente, el trueque entre el medio y el anunciante: éste le facilita producción gratis, que puede emitir directamente.

En cuaqluier caso, es un término que si bien se ‘identifica’ con trueque puede implementarse de diferentes formas, desde la acción de RRPP, que acabamos de comentar, hasta el intercambio win win entre empresas.

En relación a este último aspecto hablamos, pues, de un sistema de intercambio que funciona en base a un sistema de compensación. Es decir, es una cadena donde dos empresas pueden comprar los productos y servicios que necesiten, y pagarlos a través de la venta de sus propios productos. La relación comercial suele ser bidireccional.

Sirve para pagar un producto o servicio con otro producto. En definitiva, es un sistema que permite a una empresa financiar sus compras y abonarlas con sus productos a medida que las empresas pertenecientes a la red de barter se lo vayan solicitando.

Por tanto, podríamos hablar de dos tipos de Barter: el Directo, en el que dos partes llegan a un acuerdo para intercambiar directamente productos o servicios. Tiene la limitación de que una de las partes no muestre ningún interés por el objeto intercambiado. Y el indirecto: más de dos partes se involucran en un acuerdo de intercambio de productos y servicios. Esta modalidad de Barter Indirecto te abre tantas posibilidades como tipos de socios seas capaz de involucrar en este tipo de acuerdos.

Esta fórmula de intercambio no es nueva. Nace en Estados Unidos en los años 40 y alcanzó su mayor éxito una década después con la producción de los llamados “seriales de televisión”. Un famoso ejemplo fue el de la multinacional Procter &Gamble, que en 1950 creó su propia productora, alcanzando gran éxito con muchas de sus teleseries. Europa acogió este formato en los años 80, debido a la proliferación de cadenas de televisión que hubo. Y España, evidentemente, no se quedó atrás. ¿Qué ejemplos conocemos más relacionados, eso sí, con el mundo audiovisual?

Algunos ejemplos

Uno de los casos más conocidos de Bartering es el desarrollado por los fabricantes de juguetes (He-Man, Transformers o Barbie, entre otros). En estos casos el mecanismo es muy poderoso, pues los fabricantes crean un juguete, desarrollan una serie de dibujos infantil y se la ofrecen a las cadenas de televisión a cambio de un hueco en su programación. Claramente se ve que la cadena se ahorra los costes de producción y, de la otra parte, el fabricante de juguetes consigue publicidad con la emisión de la serie (la propia emisión es un anuncio gigantesco del juguete que la protagoniza).

En España, cualquier adulto seguro que recuerda el famoso programa de “El precio justo”, donde el producto forma parte del propio formato huyendo de bloques publicitarios. De este modo se produce una integración de verdad del producto en el propio contenido. ¿Conoces otros ejemplos?

Imagen | Daniel Horacio Agostini
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