Política 2.0: casos de éxito y errores en la política española (III)

Durante las pasadas semanas hemos estado repasando el papel de las redes sociales en la política. Comenzamos hablando de la situación actual en España y, posteriormente, comentamos cómo Internet jugó un papel muy importante durante las dos campañas de Barack Obama a la Presidencia de los Estados Unidos. Hoy terminaremos esta serie analizando casos de éxito y fracaso de nuestros políticos en los medios sociales.

Según un estudio publicado por Intelligence Compass, la amplia mayoría de políticos españoles entrevistados (94%) le ponen como nota un notable a las redes sociales. A la hora de valorarlas como medio para llegar al ciudadano, el 20% las puntúan con un sobresaliente y el 78% con un notable. Pero, a pesar de que están claras las ventajas de los medios sociales, no todos los que están metidos en política saben sacarles su partido.

Los errores de las campañas…

Las Elecciones Generales de 2011 en España fueron las primeras en las que las redes sociales cobraron un gran protagonismo. Todos los grupos políticos tuvieron, en mayor o menor medida, su propia campaña online. Por desgracia para ellos, algunos cometieron errores básicos que, lejos de conseguir aprovechar las ventajas de estas redes, terminaron pasándoles factura.

Con el fin de intentar que su mensaje en Twitter y Facebook llegara todavía a más gente, la campaña de Rubalcaba organizó un programa de intercambio de puntos por merchandising del candidato. A más menciones y más estados compartidos, más puntos. El resultado no fue el esperado, dado que muchos usuarios se mostraron molestos con la iniciativa. #puntosrubalcaba llegó a ser trending topic en Twitter, donde los tuiteros se mofaban en público y criticaban el hecho de que quisieran comprar sus mensajes con regalos absurdos. Por ejemplo, para ganar una taza termo con el lema de la campaña, era necesario compartir contenido de la web oficial al menos 425 veces.

Los rivales del PSOE tampoco se quedaron cortos. Desde la campaña de Mariano Rajoy pensaron que lo mejor para difundir las bondades de su candidato sería imitar otra iniciativa que había propuesto Al Gore a favor del medioambiente: pedir a los usuarios que cedieran temporalmente sus perfiles para que desde el equipo del candidato se publicaran mensajes a favor del mismo. Como era de esperar, esto no fue del agrado de casi nadie y, es más, tampoco de Facebook, que pronto aclaró que esta cesión temporal de cuentas no estaba permitida en su red social.

…y también de los propios políticos

Pero los errores que realmente se cuentan por decenas son los fallos relativos a la publicación de estados polémicos en las cuentas personales de políticos de diversa índole y que, en función de la gravedad del mismo, ya han llegado a causar dimisiones y hasta consecuencias legales para sus autores.

Ejemplos, muchos. En Asturias, por comenzar con uno, una diputada de Foro criticó la inteligencia de los asturianos por los resultados electorales. La polémica se saldó con el borrado del tweet en cuestión, unas disculpas publicadas y el cierre de la cuenta por parte de la autora del mensaje.

Lo que ocurrió con Francisca Pol en Mallorca tuvo unas consecuencias aún más graves. Después de publicar en su Twitter un fotomontaje de la por entonces Ministra de Defensa con poca ropa en una supuesta reunión y el titular “Lo que tiene que hacer una ministra del PSOE para ganar votos”, Pol se vio obligada a dimitir de todos sus cargos en el PP local. En este caso, lo que pretendía ser una broma terminó ofendiendo a muchos.

¿Pueden solucionarse estos errores teniendo un community manager o alguien que administre la propia cuenta? Podría parecer que sí, pero también ellos han sido protagonistas de errores de libro en el pasado. Y si no que se lo digan al encargado de llevar la cuenta del PP en Twitter, que se equivocó de lugar y terminó publicando un mensaje personal poco profesional en el propio usuario del partido. Y todavía hay más.

Casos de éxito

Pero en lo que a políticos en redes sociales se refiere no sólo hemos visto meteduras de pata y estrategias cuestionables, sino que también ha habido iniciativas con repercusión muy positiva entre los usuarios.

Especialmente destacable es el caso de Jose Antonio, alcalde de Jun, un pequeño pueblo de Granada. Si bien la población de todo el municipio no supera los 3.500 habitantes, el perfil oficial del alcalde ha conseguido, a día de hoy, superar los 50.500 seguidores en Twitter y ya ha recibido algún reconocimiento a nivel nacional. ¿La clave? Cercanía con los ciudadanos, comunicación bidireccional con sus seguidores y una estrategia colaborativa mediante la que, por ejemplo, piden ayuda para elegir los próximos libros de la biblioteca municipal.

A nivel local, son muchos los alcaldes que apuestan por las redes sociales como medio de comunicación con los ciudadanos. Agustín Caunedo, alcalde de Oviedo, responde dudas en Twitter y sube sus discursos a Scribd. Puede parecer algo sencillo y que realmente no lleva ni mucho tiempo ni mucho esfuerzo, pero hay informes que demuestran que en este aspecto aún hay alcaldes reticentes a dar el paso.

Políticos y redes sociales: aún queda mucho por andar

En la anterior entrega de esta serie vimos cómo en Estados Unidos las redes sociales cobran especialmente protagonismo no sólo durante la campaña, sino también después. En España, y aunque poco a poco se van dan pequeños pasitos, aún queda mucho por trabajar para conseguir sacarles el máximo partido. Los políticos también son consciente de ello y por eso es esperanzador ver que cada vez son más los que se animan a utilizar estos medios como una forma de comunicación más con el electorado.

En Estados Unidos, todos los senadores y el 90% de los congresistas tienen cuenta en Twitter. En España, estos porcentajes se situaban el pasado julio en 30% y 41%, respectivamente. En datos más recientes se ve una evolución favorable, con un 53.4% y 45.1%. Además, cada vez son más los que se decantan por otros medios, como Facebook o un blog propio.

¿Cómo evolucionarán las redes sociales en política? ¿Veremos un uso más extendido de estas redes entre la clase política española durante los próximos años, minimizando errores como los que hemos comentado y potenciando las ventajas que éstas ofrecen?

En Bloggin Zenith | Política 2.0: el papel de las redes sociales en la política española (I)

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