¿Pagarían los usuarios por un YouTube sin anuncios?

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YouTube es una de las páginas más visitadas por cualquier usuario de Internet. Se trata de una gran videoteca que, con el tiempo, está empezando a cobijar nuestra memoria audiovisual. Hay vídeos históricos, momentos inauditos, noticias que han saltado a los medios de comunicación, películas, programas, música… y un sinfín de piezas creadas por los usuarios, con todo tipo de contenidos.

Esta libertad creativa y de visionado se ve marcada, eso sí, por los anuncios que aparecen antes, durante y después de los vídeos. El fenómeno publicitario está íntimamente ligado a los medios de comunicación, y puesto que YouTube es una gran plataforma, es lógico que la publicidad sea una de sus piezas clave. Sin embargo, para los usuarios, la aparición de anuncios es algo molesto. Parece que YouTube está trabajando en una solución a este problema: pagar por una suscripción que evitaría esta publicidad. Pero, ¿está el usuario dispuesto a abonar ese dinero?

YouTube, la plataforma imparable

La inclusión de publicidad es una evolución lógica para cualquier plataforma de éxito. Una vez que un medio emisor adquiere notoriedad, las marcas se fijan en él para aposentar sus anuncios y ganar visibilidad.

YouTube nació en 2005, cuando tres ex trabajadores de PayPal pusieron en marcha una web en la que se pudieran compartir vídeos. Como con todo gran fenómeno, existen leyendas acerca del porqué de su creación: algunos aseguran que querían compartir el material de una fiesta; otros, que pretendían construir una web de citas… Lo cierto es que la posibilidad real que se otorgó para que todos y cada uno de nosotros generásemos contenido y lo expusiéramos al mundo, se convirtió en un gran éxito.

Las estadísticas son apabullantes. En la actualidad, cada mes, más de mil millones de usuarios únicos visitan YouTube y, cada minuto, se suben 100 horas de vídeo. Si hablamos de cifras referidas a nuestro país, comprobamos que en el mes de septiembre hubo más de quince millones de visitantes únicos (en PC, sin contabilizar las entradas por móvil que no paran de crecer), con un alcance real de un 59,3% sobre el total de la población española.

Por eso, no es de extrañar que en 2006, Google llegara a un acuerdo para comprar la compañía, algo que dio paso a la inclusión de publicidad al acceder al contenido de los vídeos. En 2007, aparecieron los primeros anuncios. Se trataba de superposiciones animadas que aparecían a los pocos segundos de estar en marcha el vídeo. Los usuarios podían cerrarlas y como apenas ocupaban el 20% de la pantalla no parecían excesivamente molestas. Pero el incremento del uso de YouTube ha supuesto un aumento en la publicidad.

En la actualidad, lo normal es que, para acceder al contenido de un vídeo, antes tengamos que ver el típico spot publicitario que también sale en televisión. Aunque muchas veces tenemos la opción de “saltar” el vídeo a los pocos segundos, para los usuarios, esta práctica puede resultar molesta y es por ello por lo que YouTube parece estar dispuesto a tomar medidas.

Vídeos sin publicidad

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Hace unas semanas, saltó la noticia en la conferencia Re/Code. Allí, Susan Wojcicki, consejera delegada de YouTube, anunció la posibilidad de que la plataforma desarrolle un servicio de pago para poder usar YouTube sin publicidad: “Ahora mismo YouTube se sostiene mediante la publicidad, lo que es genial, porque nos ha permitido llegar a miles de millones de usuarios, pero llegará un momento en que la gente no querrá ver los anuncios”.

Por supuesto, esta opción aún está en el aire, y la propia Wojcicki no ha dado más detalles acerca de cómo se podría ejecutar. Pero, eso sí, el hecho de hablar de ella en esta conferencia es una buena manera de probar su acogida entre el gran público. Se trata de un modelo de negocio que ya conocemos, que se usa para ver cine, fútbol o series de televisión, que no nos resulta raro: pagar con conseguir un mejor servicio, ¿así que, por qué no podría funcionar para YouTube?

Los pasos que últimamente se han dado desde la empresa parecen responder a este nuevo impulso, preparando un camino que difícilmente puede detenerse y que posibilita nuevas formas de entender un marketing evolucionado. En 2013, YouTube llegó a un acuerdo con sus partners, entre los que se encuentran productoras de cine o canales de televisión, para que ofrecieran servicios de suscripción a sus visitantes.

YouTube Music Key

Otro de los grandes negocios en la red es la música en streaming, un servicio que cada vez utilizan más y más todo tipo de usuarios que encuentran una manera de disfrutar de sus canciones favoritas con un sistema que les da garantías y les evita problemas. También YouTube quiere subirse a ese lucrativo carro y, para ello, ha dado forma a YouTube Music Key, una plataforma para escuchar música sin publicidad.

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La idea es competir directamente con empresas tan potentes como Spotify o Pandora. De momento, ha arrancado en fase beta, pero ya brinda la posibilidad de suscribirse por un coste de 9,99 euros mensuales. Entre otras cosas, ofrece la particularidad de poder reproducir la música en segundo plano.

Además, cuenta con una opción de descarga, para disfrutar de la música incluso sin estar conectado a Internet. El servicio está ya disponible en Android y se espera su versión para Apple muy pronto. Con más de 30 millones de canciones, esta extensa colección que pone al alcance del usuario álbumes completos, videoclips, conciertos… es una buena muestra de que YouTube se toma en serio a sí mismo y está capacitado para expandirse a otras áreas de negocio.

YouTube y los usuarios, pagar o no pagar

Después del despliegue que hemos comentado, con el que YouTube quiere plantar cara a sus competidores, viene la eterna pregunta: ¿estarán los usuarios dispuestos a pagar? Esta es una cuestión que siempre genera mucha polémica y en la que parece que ambas opiniones tienen argumentos sólidos.

En este sentido, Tomás Ravina López de Carrizosa, Digital Director de Zenith, asegura: “Habrá que ver cómo reacciona el usuario ante las dos opciones que se le plantean aunque si tenemos algunas pistas.  De entrada, tenemos el ejemplo de Spotify y como solo un cuarto de su audiencia consume su música es a través de un modelo Premium o de pago. Si miramos este dato en un mercado como el nuestro, es aún menor (Entorno al 15%). Por otro lado, a día de hoy en España, 7 de cada 10 usuarios no pagan por contenidos si pueden acceder a ellos de manera gratuita (Observatorio de la piratería Gfk abril 2014). Por último, como ya vimos en The Pool, el rechazo del usuario hacia la publicidad en videos (tanto de corta como larga duración) es inferior al rechazo de la misma. Por tanto, mucho valor tendrá que aportar Youtube para que, en un país como el nuestro, los usuarios accedan a pagar por un contenido Premium.

Si analizamos la naturaleza de YouTube, podemos extraer nuestras propias conclusiones. No podemos olvidar que lo que ofrecerá esta suscripción de pago que se está barajando es eliminar, ni más ni menos, publicidad que ha sido el propio YouTube el que, en su momento, decidió contratar. La cuestión es que los negocios en Internet crecen sin parar, y nadie va a ofrecer un servicio gratuito, nadie da su tiempo y su dedicación a cambio de nada, por lo que todos entendemos que una empresa como YouTube aloje anunciantes que le generen ingresos. Esta forma de pago vendría a ser una manera de variar el origen de ese dinero: antes lo aportaban las marcas, ahora los usuarios.

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Por supuesto, habrá muchas personas que categóricamente digan no a esta posibilidad. En su caso, seguirían viendo publicidad… o la conseguirían evitar. Ya os hablamos hace muy poco de los ad blockers, elementos de programación que permiten bloquear estos contenidos no deseados y que están al acceso de todo tipo de usuarios.

También hemos de pensar en la utilidad de YouTube y analizar si es rentable la posibilidad o no de pagar por una suscripción. Muchos usuarios hacen un uso errático de la página, navegan entre los diferentes vídeos sin saber muy bien qué pueden encontrar, llenando su tiempo de ocio con piezas de 30 segundos que no siempre les reportan satisfacción, ¿estarían estas personas dispuestas a pagar?

En cambio, otros emplean YouTube incluso para su vida diaria y consultan vídeos y tutoriales de toda índole, escuchan música, ven sus programas de televisión favoritos o viejos capítulos de series que marcaron época. Aún así, ¿qué pago resulta más costoso: el monetario o el que implica visualizar un anuncio?

Sin duda, antes de que sistemas de pago como el que YouTube está empezando a desarrollar tengan éxito, es necesario que nuestra sociedad cambie su concepción de Internet: estamos acostumbrados a que sea un lugar en que todo vale, todo es gratis, todo está al alcance de un clic… y las empresas sólo demandan lo que cualquier compañía pediría: ganar dinero por el servicio que se ofrece.

En campaña con Zenith

Un comentario

  1. Creo que es muy difícil q ahora mismo nadie pague por contenidos en Internet q tb están disponibles de forma gratuita

   

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