Netflix o Amazon, ¿los nuevos “enemigos” del mundo del cine?

El mundo del audiovisual no es lo mismo desde que Netflix aterrizó en nuestras vidas. Esta frase, que podría parecer una exageración, no lo es en absoluto. En nuestro país, ha duplicado el número de usuarios en tan solo seis meses. Pero también ha superado sus propias expectativas. Según las cifras del segundo trimestre del año, ha ingresado 2.785 millones de dólares, por encima de las previsiones que se habían cifrado en 2.770 millones.

En el poder y la influencia de VoDs como Netflix y Amazon tiene que ver la creación de sus propias series. Pero también la apuesta por el mundo del cine. Algunos de sus movimientos en la industria están marcando importantes polémicas con ciertos sectores. ¿Qué quiere decir todo esto para el futuro de las producciones?

La polémica de Cannes

Desde hace un tiempo, los jugadores más adelantados en el mundo del cine están observando a unos competidores que vienen pisando fuerte. Según un informe de Price Waterhouse Coopers, en 2020 Netflix y Amazon generarán más ingresos en el mundo del cine que las salas tradicionales de exhibición. De igual forma, bajarían a la mitad las ventas de productos como DVD o Blu-ray.

Sin duda, son datos más que relevantes para el mundo del séptimo arte. Todo el debate provocado por el posible éxito del nuevo modelo de negocio respecto al clásico y la manera en que se deben enfrentar los nuevos tiempos, explotó de forma definitiva en la pasada edición del Festival de Cannes. Allí casi se habló más de Netflix y de lo que representa, que de las propias películas que entraban en competición.

Todo comenzó cuando el Festival autorizó a Netflix a participar en la puja por la Palma de Oro de su 70ª edición con dos cintas. Estas dos películas, claro está, no serán estrenadas en las salas de cine, como ha venido siendo habitual en el mundo del cine. Sino que se verán directamente desde el videoclub online. La polémica estaba servida y las voces en contra de que compitieran películas que no se exhibirían en salas francesas tardó poco en surgir. Hasta tal punto, que el Festival ha decidido cambiar sus normas para la próxima edición, la de 2018. Una película no estrenada en cines no podría participar. Es decir, Netflix se queda fuera. 2017 ha sido su primera y ¿última? vez.

Desde hacía semanas, el debate estaba creciendo. El Festival y los responsables de Netflix se reunieron para tratar de llegar a un acuerdo. Pero éste no fue posible. Una situación diferente a la de Amazon, que en 2016 ya habría llevado hasta cinco cintas al certamen y sí se habría mostrado conforme con que se pudieran exhibir en cines franceses.

Lluvia de acusaciones

Algo muy interesante de lo acontecido respecto a Cannes es que, contra lo que seguramente algunos preferían, toda la polémica ha trascendido y los usuarios han podido ser testigos de las acusaciones que han lanzado unos contra otros. Es como si los jugadores de este intenso partido, los que enfrentan al modelo tradicional contra los que representan al nuevo sistema de explotación, hubieran estallado y necesitaran explicar cómo ven ellos esta situación.

Primero tuvimos el comunicado que el Festival daba a conocer para anunciar los cambios que se darán en 2018 y que cierran la entrada a Netflix.

Y después, las diferentes reacciones. Una de las declaraciones más comentadas las pronunció Pedro Almodóvar. El director manchego, precisamente, era el presidente del jurado en esta edición y se posicionaba claramente con el modelo tradicional: “Netflix es una nueva plataforma para ofrecer contenido de pago, lo cual en principio es bueno y enriquecedor. Sin embargo, esta nueva forma de consumo no puede tratar de sustituir las ya existentes. Me parece una enorme paradoja dar una Palma de Oro y cualquier otro premio a una película que no pueda verse en gran pantalla”.

La respuesta de Netflix, de mano de Ted Sarantos, no se hizo esperar: “Nadie nos puede acusar de no defender al cine de autor. Hemos venido aquí porque este es el sitio de prestigio del cine y en las películas que apoyamos damos total libertad al director. Nuestro negocio no es hacer taquilla el primer fin de semana, sino producir calidad que el espectador aprecie y recomiende a otros abonados. Nuestras campañas de publicidad las hace el espectador mismo.”

Todo esto parece mostrarnos claramente la época tan interesante en la que vivimos. La revolución que lo online ofrece afecta a un modelo tan tradicional y poderoso como el que representa Hollywood. Otros importantes protagonistas no han dudado en entrar en el cruce de acusaciones. El director Christopher Nolan, uno de los cineastas más reconocidos de los últimos años, ha sido muy contundente. “La televisión existe desde los años 50 y Netflix es televisión. ¿A quién le importa Netflix? No creo que afecte a nada, no es más que una moda, una tormenta en una taza de té. (…) Lo que ha definido siempre una película es que se vea en un cine. Ni más ni menos. Así que el hecho de que Netflix esté haciendo películas para televisión y que compitan en los Oscar o en el Festival de Cannes sólo significa que utiliza el cine como un arma de promoción.

Sin duda, es más que relevante la dicotomía entre los directores. Y cómo algunos, al posiconarse tan claramente contra el modelo de Netflix, pueden ver su carrera comprometida dentro de unos años, si el negocio de las VoD pasa a ser más relevante que el de las propias salas, como se infiere del estudio mencionado al principio de este artículo.

Mil circunstancias más

Con más de 100 millones de suscriptores, la notoriedad de Netflix es más que evidente. Su presencia no sólo es la de una empresa con mucha relevancia. Sino que, objetivamente, tiene que ver con el futuro del audiovisual.

En España, el mundo de las productoras parece también estar en contra de lo que el modelo de la VoD plantea. El Presidente de FAPAE, Ramón Colom, pidió en mayo que se cree un órgano de gestión que regule las responsabilidades y obligaciones de plataformas como Netflix. De hecho, en rueda de prensa, se quejó del modus operandi de la empresa, al considerar que “secuestra” las películas. Así ve el futuro: “Calculamos que en 2020 no habrá cine en los centros de las ciudades, ya no en los pueblos (…) Ese es mi miedo, que no haya cines en los centros de las ciudades, así que no reniego de las plataformas porque me temo que están llamadas a ser el lugar para ver cine”.

La protesta de los productores y de nombres de las altas esferas cinematográficas contrasta con los nuevos pasos que siguen dando estas plataformas. Parecen vivir ajenas a estas polémicas, focalizadas en seguir adelante con las oportunidades que cada día les abre su modelo.

Otra compañía como Amazon también da sus propios pasos en el sector. En su reciente campaña Amazon Prime Day, por ejemplo, regaló un bono de cinco euros a los usuarios de la opción Prime para que pudieran ver de forma gratuita contenidos de su plataforma. Amazon también está apostando por el mundo del cine y, de hecho, se hizo en exclusiva con los derechos de exhibición de la última ganadora de los Oscar: ‘Moonlight‘.

Los premios son un aspecto muy importante en la cuestión que estamos tratando. Las recientes nominaciones a los Emmy nos hablan de esta evolución del modelo que estamos viviendo. Netflix ha obtenido 91 nominaciones, un dato que muestra su poder en la industria. Por cierto, sólo por detrás de HBO, con 110 nominaciones. Como sabemos, el canal de cable está apostando de forma muy contundente también por el streaming, y en nuestro país ya se puede contratar su plataforma HBO España.

Un poco de reflexión

Todo lo comentado nos lleva a una importante reflexión sobre el futuro de una de las industrias más poderosas del mundo. El cine se ve en salas, después se disfruta en DVD’s (u otros formatos) y, finalmente, años después de su estreno, se ha podido dar su pase en televisión. Plataformas como Netflix o Amazon han hecho saltar el modelo por los aires. No sólo han acortado los tiempos de espera para poder ver películas de forma online. El verdadero terremoto está viniendo con la creación de sus propias cintas. Que, en el caso de Netflix, se verían directamente en su plataforma. De hecho, nadie que no sea suscriptor tendrá acceso a ellas.

Como vemos, pesos pesados de la industria se muestran en contra de un modelo de explotación que, si sigue creciendo, afectaría directamente a su trabajo. Pero, como tantas veces se comenta al hablar de la revolución digital, ¿es posible ir contra la evolución de los modelos de negocio? No para todos resultaría tan negativo. Y, de hecho, para jóvenes creadores que no cuentan con el respaldo de una gran empresa detrás para llevar su cinta a los cines, Internet está siendo la oportunidad que otros no les han dado. Paco León, en su momento, demostró cómo Internet ya era una realidad que podía revolucionarlo todo con su ‘Carmina y revienta‘.

Para algunos, el despliegue de Netflix está respaldado y consolidado, sencillamente, porque se adapta a los nuevos usos y costumbres de los espectadores. Para éstos, el nuevo modelo representa una serie de ventajas que antes no tenían. El hecho de poder ver series y películas cuando se quiera, en el dispositivo que se quiera, en el lugar que se quiera… En este sentido, Netlflix no estaría sino dando al público lo que éste demanda.

¿Qué pasará? Podemos fijarnos en los grandes cambios que ha sufrido la industria del cine desde su nacimiento. Unida a la revolución tecnológica ha sido, es y será un arte vinculado a cambios industriales y mepresariales. El paso del cine mudo al sonoro, por ejemplo, supuso una revolución que hizo que muchos hablaran del fin del arte. En realidad, significó su reconversión para adaptarse a los nuevos tiempos.

Quizá es eso lo que estamos viviendo. Quizá las VoDs no son las enemigas del cine, sino una evolución natural del producto hacia lo que la demanda exige. Lo que sí parece claro es que el cine seguirá creciendo y desarrollándose. Pero siempre para lograr es objetivo final: que los espectadores sigamos enamorándonos de esa secuencia que nos hizo soñar.

En BlogginZenith | Los cines de verano llegan para quedarse

 

 

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Un comentario

  1. Será curioso comprobar si todos esos profesionales que reniegan de Netflix no acaban trabajando finalmente para ella XD

   

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