Morley, Oceanic, Reduco y más: marcas de ficción más famosas que las reales

 

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Corría el año 2005 cuando nos encontrábamos totalmente enganchados a la serie de ficción ‘Lost‘. Nos volvían locos sus personajes, sus tramas, sus giros… y su marca Dharma. Dharma era la ficticia marca blanca que corría como un reguero de pólvora por muchos de los productos alimenticios que se consumían en la ficción.

El peso del cine y la televisión es grande, lo sabemos, también en lo referido a productos consumibles. Con el paso de los años, tenemos un completo catálogo de nombres ficcionados de cerveza, hamburguesas o cigarrillos que, a fuerza de verlos repetidos en pantalla, se han hecho tan populares como una marca real. ¿De dónde viene este fenómeno y cómo se expresa?

Marcas inventadas, ¿por qué?

Los personajes de películas y series tienen que interactuar con objetos: comer, beber, ir a un restaurante… pero no es necesario que esos alimentos que consumen existan en la vida real, pueden haber sido totalmente inventados por el equipo de producción. Aunque, ¿qué tipo de razones se pueden  esconder tras esto?

En primer lugar, el deseo de no hacer publicidad gratuita de ninguna marca real. Si la madre de familia tiene que echar detergente a su lavadora, ¿por qué promocionar a un producto que no ha pagado por esa promoción? Si una película o una serie no encuentra financiación por parte de estos bienes de consumo, lo más sencillo es que opten por inventarse una nueva marca, que no suponga publicidad para quien no ha pagado por ella.

Pero otra de las razones puede ser, precisamente, que la serie o película haga crítica de un tipo de productos y no quiera tener problemas mencionando ninguna marca real, que pueda ver su nombre perjudicado por lo que se dice de ella o por las connotaciones que cierta secuencia en la que aparece genera. Imaginemos una escena en la que se critica el consumo de snacks por parte de los adolescentes, imaginemos que se habla de efectos perjudiciales para la salud… ¿qué producción se arriesgaría a dar el nombre de una poderosa marca que más tarde podría querellarse contra ella? Y ahora, imaginemos una secuencia de asesinato. El asesino es un fumador empedernido… ¿Qué marca de cigarrillos estaría dispuesta a que su nombre estuviese asociado a tan viles acciones? En estos dos casos, ¿no resulta mucho más sencillo inventar una marca y dejar de lado todas las complicaciones?

Esta necesidad de crear marcas ha evolucionado a lo largo de las últimas décadas, hasta el punto de convertirse en un juego para los sibaritas cinematográficos a los que les gusta buscar detalles que se repiten en las diferentes obras audiovisuales, como un pasatiempo de pistas que sólo los más avispados pueden encontrar. Hemos pasado de crear una marca inventada a generar todo un universo alrededor de la misma, aupado por la popularidad y el carisma de las series y películas. Y no sólo es algo divertido, sino que genera una sensación de unidad, de creación de un mundo rico y lleno de detalles, que confiere más peso a la ficción que la emplea.

Los ejemplos más destacados

Uno de los primeros casos de marcas inventadas, lo tenemos en la película de 1944 ‘Náufragos‘. Alfred Hitchcock lo tenía difícil para hacer su famoso cameo en escena, habida cuenta de que la acción transcurría en un espacio muy limitado y con un número concreto de personajes. Así pues, el genial director ideó un anuncio que aparecía en el periódico que leía uno de los personajes. Se trataba de un adelgazante llamado Reduco. La fotografía, el hombre que veíamos “antes y después” de perder 50 kilos, era el propio cineasta. Los espectadores de las películas de Hitchcock esperaban con ganas su aparición en imagen, pero poco podía imaginar la productora el aluvión de cartas que recibiría por parte de espectadores que querían comprar Reduco. Este recurso volvería a ser empleado en la famosa película filmada en un único plano secuencia ‘La soga‘.


La creación de marcas se ha convertido en todo un negocio. De hecho, la empresa Independent Studio Services es una compañía que se dedica a ello. Nació en 1977 y su trabajo consiste en crear marcas publicitarias para ser usadas en cine y televisión. No es una tarea tan sencilla como pudiera parecer, puesto que hay que hacer una auténtica labor publicitaria: crear el logo, buscar un nombre pegadizo… Algunas de las marcas más famosas que ha creado esta empresa son las bebidas Cabot-Cola, Heisler o Clermont Bourbon.

Una mención especial merece la marca ficticia de tabaco Morley, unas cajetillas que aparecen en muchísimas ficciones (la próxima vez que veáis a un personaje fumando, fijaos en qué marca es la que fuma, no tendría nada de extraño que fuera ésta). Morley imita la estética del paquete de Marlboro, también su nombre y es uno de los objetos más repetidos e icónicos de la televisión, uno de esos guiños que los espectadores buscan. Ha aparecido en series como ‘Expediente X’, ‘Buffy Cazavampiros’, ‘Frasier‘, ‘Friends’, ‘Shameless’, ‘Weeds’…  Los snacks Let’s son también un producto de ficción archiconocido, que incluso podríamos decir que las películas y series usan de una manera buscada, como ejemplo de autorreferencialidad y pertenencia a un medio. Las hemos visto en ficciones como ‘2 Broke Girls’ o ‘Community’.

Algunos directores de cine enriquecen el universo de sus películas y crean lazos de filiación entre ellas, generando este tipo de productos, a los que podemos ver repetidos a lo largo de su filmografía. Quentin Tarantino es uno de ellos. El director no sólo tiene un estilo característico y muy personal de tratar los temas de la violencia o la muerte, sus películas también son conocidas porque sus personajes fuman los cigarrillos Red Apple y comen hamburguesas Big Kahuna. De igual forma, el director y productor J.J. Abrams, ha creado varias marcas que podemos ver de manera reiterada en series y películas en las que participa. La compañía de aviación Oceanic, no sólo es el nombre de la empresa que llevaba a los pasajeros de ‘Lost’ hasta la misteriosa isla en la que tendrían que sobrevivir, sino que también hemos sabido de ella en ‘Alias’ o ‘Fringe‘. Las chocolatinas Apollo, que también se hicieron muy populares en la serie, fueron después consumidas por los personajes de ‘Once Upon a Time’. Al igual que los refrescos Slusho, otro clásico que el director introduce en sus trabajos.

Para terminar, no podemos olvidar a una de las marcas falsas más famosas de todos los tiempos, que ha conseguido perdurar con una personalidad única. ACME es el nombre que se esconde detrás de los productos que el Coyote adquiere para tratar de cazar al Correcaminos, siendo, posiblemente, ésta, su aparición más famosa. Pero en todo el universo ‘Looney Toons’ se repiten los productos ACME, y también en otros films como ‘Ace Ventura’ o ‘El milagro de P.Tinto’. La fama de ACME es tal que cuando vemos aparecer uno de sus productos en televisión, automáticamente sabemos que se está hablando de algo que no va a funcionar. Lograr esto, dotar de cualidades casi humanas a un producto, es todo un logro audiovisual, que nos habla de la importancia del cine y la televisión a la hora de encumbrar (o no) a una marca.

Pero aún hay un paso más allá en este sorprendente fenómeno. Conseguir que la marca salte de la pantalla al mercado real de compra venta de productos. En un próximo artículo os hablaremos de cómo ciertas empresas han logrado monetizar las ficciones que a todos nos vuelven locos. ¡No os lo perdáis!

Imagen | YouTube, issprops
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2 comentarios

  1. Debe de ser muy curioso trabajar para Independent Studio Services 🙂

   

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