Mitos, leyendas y realidades de la compra compulsiva en entornos digitales

casual man carrying shopping bags in a store

Con la llegada del verano, que está prácticamente a la vuelta de la esquina, hay quien gasta más de lo que puede, pero existe una parte de la población para los que estas fechas sólo son una excusa perfecta para comprar de todo y a todas horas. El hecho de comprar un poco más de la cuenta es algo normal, dada la sociedad en la que nos movemos, pero esta actividad se puede convertir en algo peligroso e incluso patológico.

Hablamos de la compra compulsiva. Si bien es cierto que los entornos offline tenemos, de algún modo, localizada esta tendencia, nos gustaría ir un paso más. ¿Es igual la compra compulsiva en entornos digitales? ¿Cómo afecta al consumidor? Hablamos de los mitos y las realidades que existen en torno a este tipo de compras.

¿Cómo afecta la compra compulsiva?

No seremos nosotros ni mucho menos los que establezcamos cuándo estamos ante un trastorno así. Son los propios profesionales los que han establecido que el trastorno de compras compulsivas (TCC) (del inglés compulsive buying disorder) es considerado un trastorno psicológico como tal, que afecta al individuo por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos, acompañados de sentimientos de ansiedad, irritabilidad o malestar, y consecuencias adversas como el endeudamiento.

En datos, por ejemplo, en Estados Unidos, se da una prevalencia del 5,8% de la población, y aproximadamente el 80% de los afectados son mujeres. En España, apuntaron el pasado año, lo sufre el 7% de la población, tanto hombres como mujeres. En cualquier caso, estamos ante un fenómeno del que no somos ajenos y que conocemos en entornos normalmente offline y cuya causa aún hoy no se conoce al 100%..

Sin embargo, en el ámbito profesional, se esgrime como razones que provocan este trastorno el tipo de vida de las sociedades consumistas y las posibles carencias afectivas y descompensaciones personales o profesionales, a las que se da salida con compras excesivas de objetos para uno mismo o para los demás. Pero ¿qué ocurre en el mundo digital? ¿Cómo se comporta este “acto compulsivo”? ¿Lo hace igual que en el mundo analógico?

¿Es la nueva adicción “sin sustancia”?

Hay expertos que en la actualidad están estudiando las nuevas adicciones denominadas “sin sustancia” como, por ejemplo, las que surgen alrededor de las nuevas tecnologías, a internet y el uso del móvil o la adicción al sexo on line, entre otros. Las compras compulsivas también lo son, y de hecho, incluso el Plan Nacional sobre drogas las ha incluido en sus líneas de trabajo.

Nomofobia, diógenes digital, llamada imaginaria, síndrome del doble check, cibercondria, cibermareo, whasapitis… La fiebre por bautizar estados de ánimo, conductas o, en los casos más graves, trastornos propiciados por las nuevas tecnologías o modernos canales de comunicación parece no tener techo. “En este asunto hay una parte de literatura fantástica y preocupa que desde algunos medios se esté dando una visión casi apocalíptica del tema, como si todos fuésemos a engancharnos a una nueva tecnología“, indica Facund Fora, psiquiatra del Centro Médico Teknon.

Está claro que estamos en la era del etiquetado masivo de síndromes y trastornos, en lo que gran parte se convierte en patológico. Sin embargo, afirman los expertos, es un error hablar de “enfermedades” cuando uno se refiere a estas nuevas conductas propiciadas por las nuevas tecnologías. “Detectamos problemas que ya existían muchos antes, pero que hoy pueden agudizarse con el uso de esos nuevos canales de información y comunicación”, recalca José María Martínez-Selva, catedrático del Psicobiología de la Universidad de Murcia.

Y las compras en internet, ¿qué?

En este sentido, las compras compulsivas no son distintas de las que ya se venían desarrollando. Lo que es nuevo es el entorno en el que se desarrollan. Por tanto, internet no crea esta “patología”, sino que en todo caso, lo que haría sería fomentarla porque disminuye las barreras y facilita estos comportamientos al no existir por ejemplo límites de tiempo o distancias que recorrer para conseguir algo.

A su vez, el comercio electrónico en España continúa en expansión, y crecerá en más de un 16% hasta 2020. Así lo afirma el estudio publicado por la consultora A.T Kearney, “The 2015 Global Retail Ecommerce Index”, que recoge los datos en lo referente al desarrollo internacional del ecommerce para más de 30 países, donde España ha entrado en dicha clasificación ocupando el puesto número 18. Nuestro país mejoró en la venta online en 2014 por primera vez en los últimos 6 años. Las tiendas online que han generado un mayor beneficio a través de la venta online han sido Fnac, Amazon y El Corte Inglés.

Pero una cosa es que aumente la compra online, como es lógico, y otra muy distinta es la compra compulsiva. Hay objetos, como los gadgets tecnológicos, que sí que fomentan esta compra compulsiva, como muy bien sabe hacer Apple, por ejemplo. Pero no es nada distinto de productos “a la última” que se adquirían en el pasado.

Ahora, sin embargo, las plataformas cambian (o pretenden cambiar) y se adaptan. Debemos mirar a finales de 2014 cuando distintos medios anunciaban que tanto Facebook como Twitter serían los actores principales en esta tendencia, la de la compra compulsiva, que cambiaría la forma y la rapidez con la que comprásemos online. En este sentido ya no será necesario entrar en la tienda online para comprar el producto, lo haremos directamente con un clic y desde la red social en la que nos encontremos. Pero todo está aún por ver.

Twitter comenzó a dar pasos hacia esta tendencia de la mano de Amazon cuando incluyó en USA la posibilidad de conectar tus cuentas de Twitter y Amazon. Solo es necesario crear un tweet en el que incluyamos un link en el que tengamos un producto de Amazon y el hastag #AmazonCart para que ese producto se añada a nuestro carrito de la compra y podamos finalizar la compra más tarde.

Lo que es cierto, y está fuera de toda duda, es que se está trabajando por facilitar la compra al consumidor, y se puede pensar que facilitar tanto puede llevar a la “compra compulsiva”. Es ahí cuando se mezclan conceptos: el incremento del ecommerce, frente a los nuevos modelos, aún por explotar, de “compra compulsiva”. Por tanto, ¿se ve el incremento del comercio electrónico quizás como algo negativo? ¿Se criminaliza, por tanto, los entornos digitales por el simple hecho de que las barreras desaparecen?

Facund Fora, que mencionamos anteriormente, recuerda que “las obsesiones y las adicciones ya se daban en tiempos prehistóricos. Con las nuevas tecnologías cambian, simplemente, los medios y las formas. Por tanto, vamos a ir viendo nuevos problemas o trastornos en relación al uso de las nuevas tecnologías que vayan surgiendo pero, en el fondo, nada ha cambiado desde hace miles de años”. ¿Es hora, por tanto, de “actualizar” conceptos?

Imagen | Andres Rodriguez
En BlogginZenith | Del uso al abuso: enfermedades tecnológicas y su impacto sobre las marcas

En campaña con Zenith

2 comentarios

  1. Está claro que la compra compulsiva no es más que un “trastorno” que se dará estemos en el medio en el que estemos. ¡Ya vale de criminalizar los entornos digitales!

   

Deja un comentario

Tu correo electrónico no se verá en el comentario publicado.

Política de comentarios

Escribe tu comentario para que la comunidad pueda aprovecharlo. Los comentarios que no sean adecuados o se salgan de la temática del blog serán descartados, así como los promocionales, susceptibles de afectar a derechos de terceros, con insultos o de vulnerar las leyes.

Cuando se detecta una infracción de estas normas se podrá editar el comentario o simplemente eliminarlo, pero si la infracción es continuada, se podrá llegar a un bloqueo de la cuenta.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>