M-Commerce: desde el trueque a la interoperatibilidad

El concepto de dinero ha existido a lo largo de todas las civilizaciones. Sin embargo, el modo en que comenzamos a usar esta moneda, que hasta el momento ha sido física o de plástico (tarjetas de crédito), está experimentado numerosos cambios. Es evidente que el panorama del comercio móvil está evolucionado a pasos agigantados. No existe el día en que no aparece una nueva aplicación, se producen avances en tecnologías, alianzas, adquisiciones o inversiones en el mundo móvil.  Todo esto no es de extrañar, ya que  el comercio móvil está redefiniendo las oportunidades de negocio de cada uno de los actores que lo conforman.

En este ecosistema de continuos cambios, encontrar una definición exacta de M-Commerce es un tanto difícil. Aunque a priori no pueda parecerlo, se trata de un concepto bastante amplio que hace referencia a la forma en que se interactúa  con el usuario a través del móvil. Por tanto, hablar de comercio móvil no se restringe exclusivamente a realizar transacciones o pagos a través de tu monedero móvil, sino que se extiende a todo tipo de gestiones y operaciones financieras, así como elementos que permiten fortalecer la lealtad y satisfacción del consumidor como  programas de fidelización, couponing o ticketing.

El m-commerce está en auge

A día de hoy los usuarios que utilizan el móvil como medio de pago superan los 212 millones, generando un volumen en sus compras que alcanza los 135.000 millones de euros. Una cifra, que según las consultoras especializadas se prevé  que para 2016 haya crecido hasta los 492.000 millones de euros y los 448 millones de usuarios activos.

Para que esto suceda son varias las soluciones que deben dar un paso más allá para que esta realidad a largo plazo, se convierta en un “aquí y ahora”. Por un lado, los monederos  móviles que deben avanzar  hasta conseguir emular el monedero físico del consumidor, de manera que consigan romper esa frontera  de inseguridad que frena al consumidor a realizar  todo tipo de gestiones monetarias y bancarias a través de su dispositivo móvil.

Piedra angular en la consolidación de los pagos móviles son las comunicaciones de campo cercano o NFC,  gracias a las que las compras podrán llevarse a cabo tan sólo con acercar nuestro teléfono a un terminal de punto de venta habilitado para NFC. Si tan estupendo suena, ¿por qué no lo estamos utilizando ya?  Porque aunque las NFC se han puesto ya en marcha, aún siguen existiendo una serie  de obstáculos que las limitan. Para que un teléfono opere  como si de una tarjeta de crédito se tratase se necesita que en primer lugar, nuestro dispositivo cuente con capacidad inalámbrica NFC  y que el comerciante en cuestión disponga de un terminal con lector NFC en el punto de venta.  A esto debemos de sumar la existencia  de un enlace a una fuente de fondos o monedero móvil y lo más importante, un elemento seguro que verifique la identidad del usuario y del  teléfono, algo similar a los que en nuestra tarjeta puede ser la banda magnética o el microchip. Ensamblar todas las fichas del puzzle no es rápido ni sencillo, pero es sin duda la de garantizar seguridad, la que mayores conflictos está suponiendo. Aún así todo parece apuntar a que las NFC acabaran imponiéndose ya que son más rápidas y fáciles de usar, serán más seguras,  más baratas y permiten realizar pagos y abonos con un único toque haciendo que la experiencia del usuario sea 100% interactiva.

No obstante, para que podamos hablar de comercio móvil y salga del estanco en el que se encuentra se requiere de una verdadera coordinación de esfuerzos entre operadores, bancos, fabricantes de terminales móviles y vendedores.  Por su parte, los consumidores sienten gran interés por las opciones de pago móvil, pero del mismo modo también actúan prudentemente. Quieren un servicio que no presente fisuras, que funcione independientemente del tipo de transacción, que funcione a todas horas y que sea seguro. De no ser así, no confiarán en ninguna solución y por tanto no la adoptaran.  Sin una masa crítica que utilice estas soluciones en su día a día el M-Commerce continuará siendo una realidad exclusivamente teórica.

Fabricantes, operadores o bancos, ¿quién tiene que tirar del carro?

Las empresas también están interesadas en integrar la movilidad en sus procesos de negocio. Pero para ello, no les quedará otra más que revisar sus antiguas estructuras de trabajo y analizar que nuevas oportunidades puede generar la movilidad en su organización.  En pro del avance, las empresas tienen que ser visionarias de las posibilidades que el M-Commerce les brinda y estar preparadas para su adopción y oferta al consumidor.

Los bancos son conscientes de que el móvil es un canal difícil para sus clientes, por lo que si no quieren perder su posición estratégica en el mercado deberán concentrarse en prestar servicios financieros que ofrezcan al cliente aquello que mejor saben hacer: proporcionar  un entorno seguro y fiable en el que gestionar su dinero. En lugar de competir con gigantes tecnológicos como Apple o Google, los bancos han de proteger esa confianza que los usuarios les han cedido en cualquiera de las operaciones financieras que realizan. Si son capaces de extender esta confianza a los pagos móviles y conseguir que los servicios que ofrecen sean cómodos y útiles para el consumidor, las entidades bancarias verán su posición fortalecida.

Los operadores móviles también llevan años esforzándose para que sus servicios satisfagan a los consumidores.  Si echamos la mirada atrás, la mayoría de los contenidos móviles se vendían a través de portales de los operadores. Sin embargo, el mercado ha desviado la mirada hacia los stores de los smartphones, lo cual ha llevado a los operadores a lanzar servicios financieros móviles. Este es caso de Telefónica, que está construyendo una plataforma global pero adaptada localmente a cada región.  En lugar de una única plataforma para un servicio único, la actual Movistar se plantea una plataforma que dé cabida a muchos servicios, dispositivos y sistemas operativos. Así, cada vez que llegue al mercado un nuevo dispositivo la plataforma tendrá capacidad para ofrecer ofertas a medida.

La base del planteamiento de Telefónica  es una app monedero móvil disponible para todos sus clientes en la que encontraran diversos servicios financieros como transferencias de dinero, información de cuentas, compras en línea y pagos en tiendas a través de NFC. Además, los usuarios podrán comprar tickets, recibir ofertas y cupones que podrán canjear a través de su monedero móvil.  Con este nuevo monedero  Telefónica se posicionará ante las entidades financieras y el resto de agentes como un proveedor integral. Aún así, la operadora tiene una asignatura pendiente, convencer al usuario de la seguridad de este monedero móvil, pues a medida que se desdibuja más la línea entre lo que eran los servicios típicos de los operadores y las entidades financieras, más importancia cobra establecer una regulación sólida sobre lo que significa la identificación y conocimiento de los clientes.  Sólo de este modo, podrá garantizarse la seguridad y protección del consumidor.

Lo que está claro es que para que el comercio móvil sea una realidad, se requiere de  un operador,  que es quien aporta la “movilidad” y de un banco que aporte el “comercio”. Por ello, en esta carrera por hacerse con la mayor porción del pastel, vemos bancos que se convierten en operadores, operadores que se convierten en bancos y en algunos casos bancos y operadores que trabajan conjuntamente. A pesar de estas imposiciones, será el mercado quién  exigirá una solución concreta que posiblemente responda a lo que se está llamando como interoperatibilidad: una plataforma accesible para consumidores y empresas con independencia del banco y operador que utilicen.

 

Inma Mairena, Digital Planner en Zenith

En campaña con Zenith

Un comentario

  1. El m commerce funcionará como forma de pago, pero imagino que a la hora de cmprar el movil no es la mejor opción.

   

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