Los Oscar 2017: cifras publicitarias que nos explican su importancia

Estamos a días de que se celebre uno de los grandes eventos del año. Algunas pistas: hay un alfombra roja, una muñeco dorado es el deseado trofeo. Y millones de personas en todo el mundo seguirán cada uno de los movimientos de todos los protagonistas. ¿Qué es? Seguro que lo habéis adivinado: los Oscar.

Los Oscar quieren representar todo lo mejor de la industria. Las películas más destacadas y los trabajadores del año. Todo envuelto en un halo de glamour y magia como sólo el mundo del cine puede ofrecer. Por supuesto, todo el evento lleva implícita una gran carga promocional y publicitaria. Así como un enorme interés para las marcas.

Eco en taquilla

Uno de las repercusiones más interesantes para las películas que compiten va más allá de ganar el premio. Y es que estos galardones son un gran empujón promocional. Dan visibilidad y ayudan a mejorar sus cifras en taquilla. Sobre todo si tenemos en cuenta que muchos de estos nombres no son grandes blockbusters. No tienen por qué ser títulos con un gran presupuesto. Cuando nos referimos a un gran desembolso por parte de un estudio, las productoras se ven impelidas a generar grandes campañas que traten de promocionar el título.

Esa publicidad extra que otorgan los premios ya ha manifestado su poder en otras ocasiones. El año pasado, la ganadora a mejor film, ‘Spotlight’ aumentó un 600% su recaudación en la taquilla española durante el primer fin de semana posterior a la gala. La vencedora del Oscar a mejor película 2015 también mejoró sus cifras en taquilla.  Ese primer fin de semana se vio incrementada en un 179%. El año anterior, ‘Doce años de esclavitud’ se sumaba al efecto Oscar con un 166%.

Y es que, como decimos, el espaldarazo es fuerte por parte de unos galardones que no premian precisamente a los filmes con mayor recaudación. Durante décadas, la mejor película elegida por la academia solía ser una de las más taquilleras del año. Pero hace tiempo que eso no sucede. Desde el año 2000, sólo cuatro películas ganadoras fueron, además, las que más recaudación tenían de entre todas las nominadas: ‘Gladiator’ (2000), ‘El retorno del Rey’ (2003), ‘Infiltrados’ (2006) y ‘Slumdog Millionaire’ (2008).

La campaña publicitaria

Un interesante tema a tratar es el que nos habla de la campaña publicitaria que toda cinta debe hacer en su camino a los Oscar. Se trata de un viaje muy duro en el que llegar a los medios, a los académicos… una apuesta monetaria potente. Todo esto, para intentar llegar a las nominaciones.

Los spot televisivos pueden costar alrededor de medio millón de dólares. Existe además una figura fundamental para promocionar la película por los cauces correctos. Es el consultor, que puede cobrar hasta 15.000 dólares por película e incluso 20.000 extra si ésta se lleva el título a mejor cinta. Tenemos, además, al equipo de la cinta, sobre todo, los actores, fundamentales para ese trabajo de promoción. Deben asistir a todo tipo de actos y también atender a los medios. Y también cobran por esa promoción.

Después está la parte de los screeners, el envío de DVD’s a todos los académicos que votan. Se estima que los estudios pueden gastar 300.000 dólares en esta tarea. Además, se dan las proyecciones oficiales y las privadas. Éstas últimas tienen un coste estimado de 100.000 dólares. Y, si por fin, la película llega a la ceremonia de los Oscar, supone un nuevo desembolso que puede costar al estudio alrededor de 4.000 dólares/noche por cada actor nominado.

Los gastos y dispendios pueden extenderse. Hasta el punto de influir claramente en la elección de un título como vencedor. Por eso, una vez se han anunciado las nominaciones, la Academia pone ciertas normas“aparte de las dos proyecciones oficiales de la Academia ningún miembro puede ser invitado o asistir a cualquier evento, incluyendo desayunos, almuerzos, cenas, fiestas y recepciones que de cualquier forma promueva o rinda homenaje a una película nominada, a un candidato”. Si se incumple la normativa, los académicos pueden ser incluso expulsados.

La promoción y publicidad de  la cinta se consideran esenciales para que tenga posibilidades en su carrera a los Oscar. Incluso los cortometrajes necesitan esa visibilidad. Así, el corto español ‘Timecode‘ que opta al Oscar a Mejor Corto de Ficción en este 2017, se está viendo ayudado por la Conselleria de Cultura de Cataluña. La institución se está haciendo cargo de la mitad de los gastos de su promoción. Unas cifras que, a pesar de no ser oficiales, podrían estar en 25.000 euros.

Oscar, espectadores e internautas

La ceremonia de los Oscar, que se vivirá el próximo día 26 es un auténtico evento. Por supuesto, todas las cifras se disparan. Ya os comentamos que, en la ceremonia de 2016, los ingresos por publicidad se establecían en 136 millones de dólares, unas cifras que superaban las de otros años. Y que situaban a spots de 45 segundos en cantidades de 2,25 millones de dólares.

Pero los Oscar también deben atender a otra realidad. Una de las más importantes, de hecho. El número de espectadores que se sienta frente a la pantalla para ver la gala. Un número que va descendiendo año tras año. En 2016, la ceremonia fue seguida por 34,3 millones de personas lo que le sitúa en sus cifras más bajas desde 2008. Su cuota de pantalla se situó en el 10,4% con una bajada de más de medio punto respecto a 2015. Hace dos años, el share era del 11% y el número de espectadores sumaba 37,3 millones de personas.

La tendencia a la baja contrasta con la enorme expectación que estos premios generan en la masa social. Y puede tener mucho que ver con las nuevas formas de consumo. Los espectadores estamos acostumbrados a elegir los contenidos que vemos. Quizá, una gala de tres horas, con momentos pausados e incluso con categorías que no despiertan toda la atención, tiene dificultad para casar con las nuevas realidades que nos hablan de tiempos cortos, de inmediatez, de velocidad en el consumo. A pesar de que tenemos menos espectadores, el impacto en las redes sociales es determinante. 12,5 millones de personas habrían usado el hashtag #Oscars. Durante el fin de semana de la gala se habrían compartido 182.000 fotos en Instagram y 279.000 en Twitter.

Laura Aguado, Research Analyst en Publicis Media, nos habla de la importancia de las redes y de otros aspectos que influyen en una gala como la de los Oscar: “Las redes sociales tienen un efecto multiplicador que está permitiendo a algunos de los grandes eventos televisivos en directo vivir un segundo florecimiento al cobrar un nuevo sentido que incluso llega a traspasar fronteras. Un ejemplo muy interesante podemos encontrarlo en la Super Bowl, acontecimiento yanki por antonomasia, y cuyo poder de expectación no hace más que crecer fuera de los territorios donde el fútbol americano carece de tradición.

Aunque los Oscar vienen siendo desde hace muchos años la mayor cita global con el cine, el poder de estos nuevos entornos lleva el espectáculo a otra dimensión. O podría al menos. Si bien hemos visto cómo Eurovisión ha logrado desprenderse de esa pátina rancia para convertirse en todo un homenaje autorreferencial que lo sitúan a la vanguardia en festivales de estas características –incluso abriéndose sin complejos a países no europeos-, las galas de cine como la que nos ocupa están experimentando ciertas dificultades para desanquilosarse. Su excesiva duración, la cadencia monótona que incluso parece aburrir a sus conductores, exhaustos después de tres o cuatro horas tratando de animar a un público igual de agotado, es un problema común y a menudo criticado en las entregas de premio de mayor envergadura, como conocemos de primera mano con los Goya. El formato necesita renovarse y adaptarse a las nuevas audiencias, explotando esa sensación de comunidad que se genera en torno a los grandes encuentros. Dinamizarse. Explotar aún más el potencial que ofrecen los artistas como narradores en primera persona de lo que está sucediendo; ellos son el canal más directo y atractivo para el público. La gala de los Premios Oscar tiene todo lo que necesita: los medios, las estrellas, el talento. No olvidemos que el término “selfie” alcanzó su popularidad definitiva en 2014 cuando Ellen Degeneres, presentadora de la edición de aquel año, se fotografió con los premiados. Esa foto sigue siendo hoy uno de los tuit con más retuits de la historia.

A pesar de todo, no me cabe la menor duda que la edición de los Premios Oscar de 2017 van a ser muy especiales, difícilmente olvidables. Las expectativas son elevadas, y hay razones de peso: es la primera gala de la era Trump, y conociendo la voz política de las principales figuras de Hollywood, la ceremonia contará con una buena dosis de protesta social. Además, 2016 dejó por el camino a grandes iconos de la cultura popular, por lo que es de esperar un muy emotivo homenaje que les despida como merecen. Sin olvidarnos del revuelo que produzca el reparto de figurillas en sí mismo: “La La Land” recupera el espíritu de “Titanic” al acaparar nada menos que 14 nominaciones, récord que ambas comparten con “Eva al desnudo”. Y bien merecido. Una declaración de amor y de nostalgia a todo un género de cuya decadencia el filme es autoconsciente en todo momento, un canto sobre el precio del éxito que (MINI SPOILER), tras los coloridos tules y las espectaculares coreografías deja un poso amargo. Y un puñado de imperecederos temas de jazz. ¿Alguien ha dicho “Síndrome La La Land”? Algunos, los más acérrimos, lo seguirán los Oscars 2017 en directo a pesar de la diferencia horaria. Otros lanzarán una mano al móvil de la mesilla de noche para ver si al final se ha llevado el premio Ryan Gosling o Cassey Affleck. Y otros se quedarán con las notas de prensa, los memes, los vídeos, los vestidos, los hashtags y los selfies más retuiteados. Lo que está claro es pocos quedarán indiferentes. Al menos, no los amantes del cine.”

La importancia de los patrocinadores

A pesar de la bajada en el número de espectadores, la gala de los Oscar sigue siendo un momento álgido de atención por parte de los cinéfilos y seguidores de todo el mundo. La repercusión de las marcas que actúan como patrocinadores se eleva pues su imagen se asocia con un evento que pasa por ser uno de los más cotizados respecto a conceptos tan deseados como glamour, sofisticación, elegancia, arte

Una de las marcas que está levantando más expectación es la conocida cadena de supermercados estadounidense Wal-Mart. Este año comienza con su esponsorización de los Oscar y apuesta, para ello, por tres vídeos de un minuto de duración. Las piezas estarán a cargo de tres directores de cine como Fuqua, Forsters y el tándem Rogan y Goldberg. La idea es potenciar el lado narrativo y conectar con el espectador a través de recursos cinematográficos.

Otra de las marcas que actúa como patrocinador es Rolex, que repite tras su experiencia en 2016. En este caso, su patrocinio se centra en la popular Green Room. Esta habitación, a la que no accede el público, tiene vital importancia para la ceremonia. Es la sala en la que las estrellas, los nominados, los artistas… esperan, descansan, se relajan. El espacio “entre bambalinas” en el que tantas cosas suceden y que supone para la marca un acercamiento exclusivo con los protagonistas de la noche. En esta zona cobra importancia el diseño, el mobiliario y la atmósfera perfecta para una velada como la de la fiesta del cine.

Los Oscar son uno de los eventos más esperados del año. Mientras que los fans hacen sus apuestas sobre quiénes serán los ganadores del evento, las marcas perfilan sus estrategias para aprovechar la magia de esa noche en su beneficio. Pero no todo se concentra en esa noche. Durante meses, los estudios han trabajado minuciosamente sus campañas publicitarias para ver coronado su esfuerzo el próximo 26 de febrero.

Imagen | oscargo

En BlogginZenith | Esto es lo que nos espera en 2017 en el mundo del cine

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Un comentario

  1. Ojalá los premios se los lleven las películas de mayor calidad

   

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