Los Oscar 2016: ¿es el cine hoy un buen espacio publicitario?

oscar

Algunos se presentarán hoy a la oficina con cara de sueño pues, seguramente, anoche estuvieron siguiendo la gala de los Oscar hasta bien tarde, uno de los acontecimientos interplanetarios más seguidos, que premia las películas y los protagonistas del cine que nos conquistaron durante 2015.

El cine es un gran escaparate y una de las industrias más poderosas del mundo. Los nuevos estrenos mueven millones (de dólares, de personas, de recursos) en un ámbito que está en permanente primera plana, capitalizando la atención de los media y, así pues, del público que atiende a lo que esos referentes de información tengan que contar. Por eso, el mundo de la publicidad siempre ha puesto sus ojos en un altavoz tan interesante. ¿Sigue siendo el cine un buen lugar para las marcas?

Hollywood y España

Cuando se habla de cine, y de la inversión publicitaria en el sector, no sólo nos referimos a la financiación de películas, sino a todo el universo que rodea a esta potente industria. Así, si nos centramos en los Oscar, hemos de atender, por ejemplo, a las estimaciones de Kantar Media que hablan de que, en la ceremonia de este año, el coste por un anuncio de 30 segundos haya rondado los 1,9 millones de dólares, lo que supone un aumento respecto a 2015, en el que el precio se habría establecido en una media de 1,8 millones.

Así, se espera que ABC, la cadena que tiene los derechos de retransmisión, haya ingresado hasta 135 millones de dólares sólo en publicidad, superando con creces los 110 que se cosecharon en 2015. Los Oscar pueden ser una plataforma increíble. No sabemos cuánto tiempo más seguiremos hablando del selfie que protagonizaron Ellen DeGeneres y una buena parte de los actores más exitosos del star system americano en el que inmortalizaban la escena con un móvil Samsung, un momento visto por 43 millones de personas y cuyo “valor” se estimó en 1.000 millones de dólares.

selfie

Las marcas siguen viendo en el cine a un gran aliado, pues si atendemos a las previsiones de Statista, nos encontramos con que los ingresos globales de publicidad en el cine, en Estados Unidos, ascenderían en 2016 a 2,8 mil millones de dólares, una cifra que se incrementaría hasta los 3,1 en 2019. No podemos olvidar que, como ya os contamos en este artículo, la taquilla del cine mundial consiguió en 2015 las mejores cifras de su historia con esos 35.000 millones de euros recaudados, por lo que no es de extrañar que las empresas se sigan fijando en el cine para conseguir una repercusión mediática potente.

Por lo que respecta a nuestro país, podemos atender al estudio presentado por Infoadex hace unos días y que recoge cifras de 2015. En él, la inversión publicitaria en salas de cine habría aumentado un 35,5% respecto a 2014, lo que se traduce en una facturación para el negocio de la exhibición de 22 millones de euros sólo en emisiones publicitarias. Aún así, el cine se sitúa como el último de los medios convencionales escogidos por las marcas, con un 0,4% sobre el total, lejos del medio más usado, la televisión, que acaparó el 40,1% de la inversión.

Cine y publicidad, la necesaria cooperación

Las marcas buscan el espacio que mejor va con ellas dentro del ámbito de los medios de comunicación. En ellos, un medio como el cine siempre ha presentado ventajas respecto a sus competidores. El mayor de ellos lo otorga el lugar en sí mismo. Cuando hablamos de cine, hemos de tener en cuenta las especiales connotaciones del espacio: una atmósfera totalmente pensada para que el espectador sea absorbido por el mensaje que aparece en pantalla, sin intromisiones. El hecho de que un espectador pague una entrada por esas dos horas de espectáculo parece garantizar que sus cinco sentidos están pendientes a todo lo que suceda ante sus ojos.

cine (2)

Por supuesto, también se puede tener en cuenta la especificidad del público. Si una marca pone interés en anunciarse a su audiencia objetiva, sabiendo que ésta va a estar presente en una sala de exhibición en la que se proyecta una cinta sobre un tema en concreto, puede ganar mucha notoriedad llegando, como decimos, al público al que le interesa vender su producto.

No podemos olvidar que, en ocasiones, una película llega a convertirse en todo un fenómeno social que va más allá del hecho de ser un producto que cuenta una historia. Así, sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de la última entrega de ‘Star Wars’ que ha sumado notablemente al incremento de ingresos de Disney gracias al merchandising vendido sobre sus productos y que se sitúa en 1.910 millones de dólares en los últimos meses.

La relación entre publicidad y cine abarca muchos ámbitos. Está, sin duda, en esa estrella, ese actor o actriz que es venerada y que bebe un refresco, usa unas zapatillas o viste un traje para una gala. Ellos son los impresionantes representantes de un selecto grupo, también formado por deportistas y cantantes, a los que las estrellas de la televisión o Internet aún no se acercan. Y está, evidentemente, en los lugares de rodaje de las distintas cintas que se convierten en escenarios míticos, legendarios… Y es que el turismo cinematográfico es una de las opciones que eligen cada vez más los viajeros de todo el mundo y que las empresas de publicidad también pueden aprovechar.

Explorando las fórmulas

Eso sí, ya sabemos que la publicidad y el marketing son universos que, para captar la mayor atención del cliente, han de reinventarse constantemente. En el mundo del cine, existen varias formas de poder incluir una marca: tenemos la participación misma en la película, tenemos los anuncios que se pueden ver antes de la exhibición de una película y tenemos también el innumerable merchandising que la ventas de derechos a terceras empresas pueden generar.

Ya os hemos hablado en otras ocasiones del product placement, una de las formas más habituales de integrar a la marca, de una manera natural y no intrusiva, en un relato de ficción. Y los niveles son muchos, existe el emplazamiento pasivo, en el que la marca se ve pero con la que los personajes no interactúan y el emplazamiento activo, en el que se hace uso de ese producto, pasando por distintas estratos. A nadie le resulta extraño que, en este punto, hablemos de la importancia de los coches en películas como, por ejemplo, ‘The Italian Job’ que sirvió para promocionar los Mini Cooper o la última acción de Fiat, que actúa como partner en el estreno de la reciente ‘Zoolander 2’.

La búsqueda de estrategias nos ha traído nuevos formatos publicitarios, como el filmlet, que consiste en un anuncio publicitario concebido y rodado como una historia narrativa o el anuncio interactivo, uno de los últimos en incorporarse a la lista, que cuenta con despertar la sorpresa en el espectador, haciendo participar a los espectadores de la sala e incluso utilizando a actores para que den la réplica a lo que sucede en pantalla y conduzcan la experiencia del espectador.

Sin duda, las marcas no pueden dejar de lado un sector tan fundamental en la vida de las personas como es el cine a la hora de tratar de acercarse a ellas. Eso sí, una constante reinvención y regeneración que siempre ha de tener en cuenta factores como la naturalidad pero también la sorpresa y el impacto son indispensables.

Imagen | YouTube, Pixabay
En BlogginZenith | Girona, Sevilla y otras ciudades españolas inmortalizadas en la pantalla (y su repercusión publicitaria)

 

En campaña con Zenith

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