La moda del “Cord-cutting”, ¿crisis o culpa de Internet?

Durante el segundo trimestre de 2012, la televisión de pago en Estados Unidos sufrió la baja de 400.000 clientes. Lejos de ser algo casual, ver cifras negativas dentro de esta categoría se está convirtiendo en habitual dentro del sector. Es lo que se conoce como “cord-cutting” o cortar el cable.

La televisión por cable siempe ha sido un elemento más de los hogares estadounidenses desde que los primeros servicios se comenzaran a comercializar en 1949. Allí no es sinónimo de lujo, sino casi incluso una necesidad básica. Desde su introducción, año tras año ha crecido el número de hogares con televisión de pago contratada, pero ya en 2001 comenzamos a ver síntomas de estancamiento en su penetración.

Pero lo preocupante para las operadoras no es sólo esto, sino que durante los últimos años han estado perdiendo clientes a un ritmo acelerado que, además, cada vez es mayor. De los 66.9 millones de clientes que se estimaban en 2001, en 2011 tan sólo quedaban 58.0 millones. En una encuesta elaborada por eMarketer, más de la mitad de los encuestados reconocían tener interés en dar de baja su televisión de pago.

Desde las grandes operadoras de cable, y a pesar de estas estadísticas, le quitan hierro al asunto. Glenn Britt, uno de los altos cargos en Time Warner Cable, ha afirmado recientemente que el número de estos casos es bastante pequeño y lo achaca a casos aislados. Pero, ¿de verdad lo son?

Los motivos detrás del cord-cutting

Una de las razones más lógicas para justificar la pérdida de clientes en la televisión de pago es la actual crisis económica. Son muchas las familias que hasta ahora no tenían problemas para llegar a fin de mes y ahora se encuentran con dificultades económicas en el día a día. La televisión por cable es algo prescindible, una factura que se pueden ahorrar entre las muchas que llegan mensualmente.

Pero éste no es el único motivo. Existe otro que preocupa aún más a las grandes compañías cableras: Internet. Hasta hace unos años, la única manera de disfrutar de programación premium era recurrir al cable, pero desde hace un tiempo esto ya no es así. Existen numerosos servicios de vídeo bajo demanda por Internet que cumplen esta misma función, a los que resulta mucho más sencillo acceder y que además son mucho más baratos.

Netflix es uno de estos servicios y quizás el más popular. Según cifras oficiales de junio de este año. Con 23.9 millones de suscriptores en Estados Unidos, y mientras que el cable perdía clientes en el segundo trimestre del año, Netflix sumó 559.000 nuevos usuarios de pago. Hasta tal punto les está funcionando su modelo de negocio que están expandiéndose por todo el mundo. Después de su llegada a Reino Unido (donde también han triunfado, consiguiendo 1 millón de clientes en apenas 7 meses), pronto desembarcarán en los países nórdicos.

Pero Netflix no es el único servicio de este tipo. Otro de los más conocidos y también más recientes es Hulu, más orientado a las series de televisión que el anterior y que actualmente tiene más de 2 millones de usuarios de pago. Tanto uno como otro ofrecen a sus suscriptores una flexibilidad que por ahora los operadores de cable no ofrecen. En estos portales se puede ver el contenido cuando el usuario quiera. Además está el factor dinero: una suscripción con tarifa plana de visionado no supera los 10 dólares mensuales, mientras que, por ejemplo, en Comcast la oferta básica de canales ya asciende a 29.99$. Y, si se quisieran contratar canales como Starz o HBO, ya estaríamos hablando de 84.99$.

Las operadoras quieren evitarlo a toda costa

Si es más fácil y más barato ver los contenidos por Internet, ¿cómo pueden hacer las operadoras y los propios canales para obligar a la gente a suscribirse? Una de las posibles medidas es la que están tomando ya algunos proveedores: no vender los derechos de explotación de sus contenidos a este tipo de portales. Así, si los usuarios quieren disfrutarlos, tendrán que suscribirse sí o sí. Netflix, por ejemplo, ha sufrido un revés importante estos últimos meses con la retirada del contenido de Starz y no sería de extrañar que pronto se vieran más casos similares.

También hemos visto cómo un grupo de internautas apelaba a la HBO para que ofreciese la posibilidad de suscribirse sólo a su canal a través de Internet, una prueba más de que los usuarios quieren ver sus series y están dispuestos a pagar por ello. ¿El problema? Que a la cadena le interesa conseguir suscriptores y, si emitiera su contenido en streaming a un precio más económico, seguro que muchos de sus actuales clientes darían el salto a su emisión online. Por eso desde la cadena ya han rechazado tajantemente esta posibilidad.

Pero las grandes compañías no sólo pueden “jugar” con el contenido. La mayoría de clientes de televisión de pago tienen contratados sus planes con operadoras que ofrecen servicios de conexión a Internet y también de telefonía fija. No es casualidad que en Estados Unidos se esté poniendo de moda actualmente la oferta de conexiones a Internet que tienen un límite de transferencia de datos mensual. De esta manera, si un usuario ve mucho contenido de vídeo, sobrepasaría esta cantidad en cuestión de días. La tarifa plana es un aliado fundamental de los servicios de vídeo bajo demanda. Cuando ésta desaparece, el streaming se resiente.

Por si esto fuera poco, también en tierras estadounidenses ya están investigando denuncias en las que se acusa a las grandes operadoras de priorizar el tráfico de Internet, haciendo que el tráfico en streaming se vea ralentizado. A fin de cuentas, si la reproducción se ve mal, se traba constantemente y no va todo lo fluída que debería, ¿quién va a querer ver películas y series por Internet?

¿Y en España?

Ya hemos visto cómo el cord-cutting es un fenómeno muy de moda al otro lado del Atlántico. ¿Qué ocurre en España? Aquí la crisis está pegando con más fuerza, por lo que sería lógico pensar que se podría estar experimentando una situación similar. Sin embargo, las cifras nos muestran que no es el caso: en 2011, la televisión de pago en nuestro país aumentó en casi 110.000 clientes, elevando la cifra total a 4.405.810 abonados. Mientras que la televisión por satélite sí que registró pérdidas, ha crecido el número de hogares con servicios de operadores de cable (que tradicionalmente ofrecen packs de servicios como los americanos, con televisión, teléfono e Internet).

La gran diferencia entre España y Estados Unidos es que aquí no existe un servicio de vídeo bajo demanda tan potente y extendido como Netflix, Hulu o Amazon. Han sido muchos los que lo han intentado (Wuaki.tv y Youzee, por poner dos ejemplos), pero ninguno ha conseguido calar entre los internautas españoles. El gran problema es el mismo en todos los casos: la falta de un catálogo atractivo a un precio que merezca la pena. Y aquí, desde los grandes portales de streaming, señalan a los propios gestores de los derechos de las series y películas por forma de gestionar estos contenidos.

Actualmente en nuestro país no existe una alternativa online legal que cubra las necesidades del público en cuanto a contenidos, lo que deja en una posición privilegiada a la televisión de pago sin necesidad de restringir la conexión a Internet, como hacen en Estados Unidos. ¿Veremos pronto la llegada de Netflix o algún servicio similar con algún catálogo llamativo que desefíe a la televisión de pago española y que propicie la llegada del cord-cutting a nuestro país?

Imágenes | sarahreido, The Wall Street Journal, Netflix

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2 comentarios

  1. Aquí hay un montón de variables en juego. Si el descenso en los clientes de TV de pago viene ya de 2001, yo no achacaría como responsable a la actual crisis económica, sino a la proliferación de servicios como Netflix. Otro de los factores puede ser el descenso de la calidad de los contenidos de estas TV de pago… Al final yo veo un conflicto similar al que estamos experimentando con la música: una industria anticuada -vs- las nuevas tecnologías e Internet. Y eso lo demuestra hechos como el que comentais en cuanto a no ceder los derechos de las series a estos nuevos servicios de video-streaming.

  2. Interesante lo que comentas chicanoize, pero yo no estoy de acuerdo con el punto en el que hablas de la calidad de la TV de pago. Precisamente está ahora viviendo su época dorada. Sus series nunca han tenido tanta fama y visibilidad (de hecho, ahora son las grandes protagonistas de los premios, por delante de las series de las generalistas como ocurría tradicionalmente).

    Yo aquí creo que es combinación de cosas. La llegada de Internet y sobre todo la crisis, que es cuando se acentúa la caída. Quizás incluso puede que tenga algo que ver la masificación de los formatos DVD y Bluray. Ahora a fin de cuentas por 6 euros tienes películas y por poco más temporadas enteras si sabes dónde comprar 😛

   

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