La Marca Comunitaria: ¿qué es? ¿Qué limitaciones tiene?

La OAMI (Oficina de Armonización del Mercado Interior), una gran desconocida para muchos, con sede en Alicante, juega un papel fundamental en la construcción de una Europa sin fronteras, facilitando el registro de marcas, dibujos y modelos en los 27 países a través de un registro único, uno de los “dolores de cabeza” más comunes para las marcas.

Desde su creación, España se sitúa en el quinto lugar de los países que más registros de marca han solicitado. Este registro se hace a través de la Marca Comunitaria. Ahora bien, ¿qué es? ¿Cómo puede ayudar a las empresas? ¿Qué implicaciones conlleva?  Resolvemos estas cuestiones y hablamos de las limitaciones que tiene.

¿Qué es la Marca Comunitaria?

En términos generales, la marca, además de ser un signo de propiedad de empresas y organizaciones, permite a los compradores identificar con mayor rapidez los bienes o servicios que necesitan o desean, tomar decisiones de compra más fácilmente y sentir la seguridad de que obtendrán una determinada calidad cuando vuelvan a comprar el producto o servicio. Por su parte, para las empresas u organizaciones, la marca es el elemento “clave” que les permite diferenciarse de la competencia y les ayuda a establecer una determinada posición en la mente de sus clientes (actuales y potenciales).

En palabras de Lamb, Hair y McDaniel, una marca “es un nombre, término, símbolo, diseño o combinación de éstos elementos que identifica los productos de un vendedor y los distingue de los productos de la competencia”. Por ello, puede convertirse en un activo con valor económico que puede revalorizarse y si no solicita protección, otros pueden beneficiarse de sus inversiones. El único modo de obtener pleno derecho sobre una marca es el registro.

Por su parte, y en relación al ámbito legislativo, cada país tiene un ámbito de actuación particular. Para solventar este inconveniente surge el sistema de la marca comunitaria, que consiste en un único procedimiento de registro que confiere a su titular un derecho exclusivo en los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Es válida durante una década completa y puede renovarse indefinidamente por períodos de diez años.

En definitiva, gracias al sistema de marca comunitaria, es posible prescindir de un sinfín de trámites, requisitos, comunicaciones, traducciones e intermediarios, lo cual se traduce en un importante ahorro de tiempo y dinero. En definitiva, confiere a su titular el derecho exclusivo de utilizar la marca e impedir el uso no autorizado por terceros de una marca idéntica o similar para productos y/o servicios idénticos o relacionados con aquéllos para los que la marca comunitaria esté protegida. Todo en una solicitud única, una lengua de procedimiento única, con un único centro administrativo y un expediente a tramitar. Múltiples beneficios, sin duda, pero, ¿qué limitaciones tiene?

Limitaciones de la marca comunitaria

Según el servicio de comunicación de la OAMI, “desde su creación en 1994, la marca y el diseño comunitario se han convertido en un instrumento de enorme valor para aquellas empresas que buscan actuar dentro del mercado de la Unión Europea. Así las empresas de todo el mundo utilizan la marca y el diseño comunitario para entrar en el mercado único”. A pesar de ello, las tasas no son precisamente económicas, pues el coste mínimo de registrar una marca comunitaria es 900 € si la presentación se realiza en línea (e-filing) o 1.050 € si utiliza el procedimiento tradicional en papel.

También existen incongruencias, como se señala en este artículo: “podría darse el caso de que un particular o empresa de Suecia, Inglaterra, Lituania, España o Portugal, viera un producto o marca brasileña y la registrara como propia en su país, lo cual evidentemente perjudicaría los intereses de la empresa brasileña si ésta quisiera comercializar sus productos y/o servicios en Europa”. Y si nos vamos a casos concretos, “importantes empresas como Nike, Apple y Bimbo se han encontrado anteriormente con ese problema al querer expandirse a nuevos mercados, lo cual se ha traducido en pleitos larguísimos o en el pago de cantidades desorbitadas”.

Algunas empresas latinoamericanas ya son conscientes de dicho peligro, y prueba de ello es que en los últimos años se han incrementado considerablemente el número de marcas comunitarias que la OAMI recibe de empresas o particulares, siendo Brasil el país de donde más se reciben (2.545 marcas), seguido por México (1.844), Argentina (1.276) y Chile (1.082). Llamativo es también el caso de Colombia, de donde se han presentado en 2012 casi el mismo número de marcas que se presentaron en todo 2011.

Un paso más hacia la internacionalización

Como hemos comentado, cada vez son más las empresas y particulares que optan por esta vía, pues resulta mucho más fácil, rápida, eficaz y, evidentemente, más económica que el proteger una marca directamente en casi una treintena de países europeos. Es destacable el caso de las empresas y particulares de América Latina que, hoy más que nunca, tal y como señala un artículo en el Ideal.es, “deberían considerar y valorar las ventajas y beneficios que este registro les puede otorgar, tanto a corto como a largo plazo, máxime cuando en la actualidad todo el mundo mira al mercado latinoamericano, tanto por su crecimiento económico ya acaecido como el que se presume tendrán en los próximo años”.

Mención especial merece el caso de Brasil, pues debido a distintos eventos deportivos que se celebrarán en los próximos años, es actualmente el país más atractivo de la región. De ahí a que la FIFA y el COI hayan registrado ya más de 20 marcas comunitarias relacionadas con el mundial de Brasil 2014 y con los juegos olímpicos de Río 2016.

¿Cómo se resuelven los conflictos?

En relación a la jurisprudencia, al registrar una marca comunitaria, la OAMI puede denegar el registro, o incluso la oposición puede venir de una tercera parte al ver que se violan sus derechos, con lo que el registro no se hace efectivo. Ahora bien, una vez registrada, un tercero puede solicitar su anulación. Entonces la OAMI decidirá sobre la anulación. Esta resolución, a su vez, puede ser objeto de un recurso – contra la resolución -, el cual se presenta ante las Salas de Recurso de la OAMI.

Una resolución dictada por la Sala de Recurso puede, a su vez, ser recurrible ante los tribunales comunitarios a iniciativa de la parte agraviada. El Tribunal General puede confirmar, anular o modificar la resolución de la Sala de Recurso. Igualmente es posible interponer un recurso ulterior contra la resolución del Tribunal General, sobre cuestiones de derecho, ante el Tribunal de Justicia de la CE, que será quien tenga la última palabra.

Para encontrar algunos casos al respecto, podemos remontarnos a finales de 2011. Entonces se anuló la marca comunitaria “Fotografia de Che Gevara” que identificaba productos de imprenta, ropa y servicios de educación, esparcimiento y actividades culturales entre otros. El motivo dado por el tribunal supremo francés, que dictó la última sentencia, fue porque “la marca comunitaria se compone únicamente de la imagen del rostro del Che, que es utilizado por todos de la manera habitual en cualquier medio (…) y durante muchos años, ha inspirado a muchos autores, entre ellos Andy Warhol, quien lo creó a partir de trabajos derivados, por lo que no puede realizar la función de identificación de productos y servicios de una empresa de los de un competidor”.

Otro caso de aplicación a conflictos de marcas se remonta a 2006, cuando Bimbo solicitó ante la OAMI la inscripción de la marca denominativa comunitaria “Bimbo Doughnuts” para los productos incluidos en la categoría de confitería y panadería, en particular rosquillas. La sentencia del Tribunal General de la Unión Europea, que vio la luz a finales del pasado año, ha dado la razón a Panrico en su litigio con Bimbo por el registro de “Doughnuts” como marca comunitaria. La razón: porque existe riesgo de confusión con el término registrado por su competidor. De hecho, la sentencia señala que “incluso si doughnuts es un término genérico en inglés para un tipo de rosquilla, en español este vocablo no existe y será considerado un término fantasioso o extranjero por la mayoría de los consumidores españoles”.

Estas no han sido las únicas peticiones, como es evidente. Desde su inauguración, la OAMI ha superado el millón de solicitudes de registro de marcas y las 600.000 peticiones de registro de modelos y dibujos. A este respecto, se ha demostrado que la marca comunitaria no es otro simple título otorgado por una autoridad nacional con limitada protección territorial. Es, sin duda, un sistema compuesto de un único procedimiento, que optimiza procesos y ahorra tiempo y dinero. ¿No os parece todo un adelanto?

Imagen | Revista Innovación
En Bloggin Zenith | Marca España: ¿marketing en busca de la confianza perdida?

En campaña con Zenith

2 comentarios

  1. ¡Qué interesante! Me gustaría que hicierais más posts sobre consejos para poner el nombre a una marca

  2. Gracias Guanchu. Nos alegra que te parezca interesante. Tomamos nota de tu sugerencia.¡No dejes de seguirnos!

   

Deja un comentario

Tu correo electrónico no se verá en el comentario publicado.

Política de comentarios

Escribe tu comentario para que la comunidad pueda aprovecharlo. Los comentarios que no sean adecuados o se salgan de la temática del blog serán descartados, así como los promocionales, susceptibles de afectar a derechos de terceros, con insultos o de vulnerar las leyes.

Cuando se detecta una infracción de estas normas se podrá editar el comentario o simplemente eliminarlo, pero si la infracción es continuada, se podrá llegar a un bloqueo de la cuenta.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>