¿Qué es y cómo funciona el “insurtech”? DicZionario

Las empresas insurtech suponen un modelo de negocio del que oiremos hablar cada vez más. ¿Unos cuantos datos que lo confirman? Según un informe de KPMG, este tipo de empresas recaudó en el primer trimestre de 2016 un total de 650 millones de dólares. Lo que supone un notable incremento respecto a los 171 millones cosechados en 2015.

Por su parte, CB Insights también nos cuenta que a lo largo de 2016, la inversión en insurtech fue superior a los 1.700 millones de dólares. Un sector de plena actualidad y en auge. Presente y futuro que nos han decidido a dedicar nuestro DicZionario de hoy a explicar cómo estas empresas van a revolucionarlo todo.

Definición de insurtech

En su momento, ya os hablamos de qué significa el fintech. Ahora, nos toca hacer un post muy relacionado con éste, pues ambos remiten a cómo los sectores tradicionales se están ajustando a los nuevos tiempos digitales. Insurtech nace de la fusión de dos palabras: insurance+technology y viene a significar, por si alguien no lo había adivinado todavía, la transformación que está viviendo el sector de los seguros gracias a la llegada de las nuevas tecnologías.

Se puede entender tanto como la evolución que están viviendo las marcas más veteranas, como la irrupción que están representando las startups dedicadas a este sector. Pero también a las soluciones digitales que se están presentando. El insurtech surge a raíz de las nuevas necesidades de la sociedad de consumo. Tenemos a los compradores, acostumbrados cada vez más a usar herramientas tecnológicas en cada aspecto de sus vidas. Por otro lado, la economía colaborativa está marcando los pasos de las empresas con nuevos instrumentos y un modelo empresarial en evolución, que obliga a las marcas a subirse al tren de la transformación digital.

Big Data e Internet de las Cosas son dos de los conceptos que cobran mayor importancia cuando nos referimos al insurtech. Tenemos, por ejemplo, los datos que pueden generar los coches conectados. Esa información nos dirá, sin margen de error, si determinado conductor conduce demasiado rápido, o, por el contario, respeta siempre todas las señales de tráfico. O, en el momento de una colisión, quién fue el conductor que se saltó el STOP y fue responsable del accidente.

Así se llega a lo que para muchos será un nuevo modelo de seguros. Hablamos de UBI (seguros basados en el uso). Según datos que ofrece la empresa Uxban, en 2025, cada hogar podría disponer de hasta 50 objetos conectados. Todos ellos ofreciendo datos sobre cómo es el consumidor y qué uso hace de sus electrodomésticos y/o gadgets. Uno de los aspectos de los que más solemos hablar en relación con los nuevos tiempos marketeros es la personalización de los servicios. Precisamente, el objetivo principal de esos UBI  que pronto serán tendencia. La pólizas se harán a la medida de cada consumidor y de su forma de vivir única y diferente a la de cualquiera.

Los servicios evolucionarán. Si hablamos de los seguros de coches, tenemos, por ejemplo, el dato que nos ofrece KPMG y que nos dice que en 2040, se reducirá en un 80% los accidentes de coches, en parte por el uso de la conducción autónoma. ¿Malas noticias para las empresas aseguradoras? Tal vez no porque, por otro lado, surgen nuevas necesidades. Como por ejemplo, las que representan los nuevos servicios de las empresas de vehículos compartidos, en los que los viajeros se desplazan en el coche de un tercero. ¿Quién asegurará a los pasajeros que viajan en un coche que no es suyo? ¿Y sus pertenencias? ¿Quién les indemnizará en caso de un retraso en su hora de llegada?

En esta línea se avecina otro interesante cambio en los mundos de los seguros. Éstos dejarán de solucionar los problemas para, yendo un paso por delante, ser capaces de prevenir esos problemas. Es decir, ver de dónde pueden surgir las anomalías para corregirlas antes de que se produzcan. De la reacción a la prevención.

El insurtech, por todo esto, se enfrenta a grandes retos de futuro. Y el menor de ellos no es, precisamente, la necesidad de unas reglas y de un estamento jurídico. Para garantizar un servicio de calidad y que responda frente a posibles problemas, las empresas tradicionales reclaman para las insurtech la misma regulación a la que ellos se enfrentan. Uno de los marcos que se tendrán que delimitar es el referido al uso del Big Data. ¿Hasta qué punto esta empresas pueden usar los datos de los consumidores sin incurrir en una violación de la privacidad?

Algunos ejemplos

Uno de los primeros ejemplos en el mundo del insurtech lo tenemos con las startups de comparadoras de seguros. Acierto, Rastreator o Kelisto son algunos de los nombres más conocidos. Estas empresas ofrecen a los consumidores un programa que compara las ofertas de seguros de varias empresas y les ofrece el precio más económico según sus necesidades. Los clientes han de rellenar un formulario en el que indiquen los detalles de sus prioridades. Cada vez hay comparadores más especializados. Seguros de motos, coches y vivienda. Pero también de esquí, dentales…

Antes hablábamos de cómo muchas empresas surgidas en la era digital buscan la complicidad de las compañías de seguros para ofrecer un servicio más completo a sus clientes. Es el caso de firmas como BlaBlaCar o SocialCar, que han llegado a acuerdos con la compañía AXA para asegurar el viaje de sus clientes. Asistencia en carretera, daños personales al conductor, objetos olvidados o protección las 24 horas son algunos de los servicios diseñados en exclusiva para estas empresas disruptivas.

El mundo de las insurtech no se refiere sólo al producto final. Como ocurre con tantos sectores de la nueva economía. Son fundamentales las empresas que desarrollan el software que otros emplearán, ya sea para analizar el big data, para gestionar la información… Insly es una de esas empresas que aporta soluciones que hagan más sencillo el trabajo de las aseguradoras.

Otro de los nombres más conocidos es el de Simplesurance. Esta empresa se asocia con diferentes ecommerce y ofrece sus servicios para dotar a los productos que se venden de un seguro que garantice la compra del consumidor. El envío del producto pero también la calidad del mismo están garantizadas, así como posibles cambios, reparaciones… El mismo punto de venta ofrece este servicio integrado que se da en el momento de la ejecución de la compra y no resulta intrusivo para el consumidor. Algunos de sus clientes son Prestashop, Magento o Shopware.

El mundo del insurtech se refiere incluso a sectores que hace unos años ni siquiera conocíamos. Son los nuevos productos que generan nuevas necesidades a cubrir. Tenemos el caso de Insurdrone, una empresa especializada en dar cobertura a estos dispositivos de la nueva era. Ya hemos hablado de cómo son de importantes para sectores como el comercio online. Insurdrone ofrece un seguro a todo riesgo, frente a cibertaques, por posibles sanciones ante la vulneración de la ley de protección de datos o en lo referido al espectro radioeléctrico.

Por su parte, Guevara es una empresa que aboga por los principios de la economía colaborativa. Se trata de una plataforma digital para que los consumidores se unan y, con el esfuerzo económico de todos, se protejan los bienes de cada uno. Se elimina al intermediario que es la compañía aseguradora y son los propios asociados los que responden ante los problemas que puedan tener cualquiera de ellos. Se trata de una insurtech P2P que se fundamenta en el ahorro colectivo.

Para terminar, hablaremos de herramientas que sirven para gestionar las propias finanzas. Es el  caso de Wiquot, una app que funciona como un gestor inteligente. Entre sus funciones está avisar del pago de impuestos o de cuándo terminan contratos con aseguradoras o empresas de telefonía. Además, informa sobre cómo realizar gestiones administrativas. O brinda también la ayuda de un gestor personal.

El mundo del insurtech es un paso lógico en la era de Internet. Cada vez más acostumbrados a que la tecnología invada nuestras vidas, lo concerniente a nuestra economía juega un papel muy destacado. Las empresas deben plantearse subir a ese barco de la transformación o pueden perder su posición en el mercado.

Imagen | Pixabay

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