Han suplantado mi marca en la web, ¿cómo debo actuar?

En contra de la voluntad de algunas grandes corporaciones, desde el pasado mes de enero, cualquier persona o empresa puede registrar cualquier palabra como extensión de una página web. En la actualidad, tengamos en cuenta, hay alrededor de 22 tipos de dominios de primer nivel como “.com” o “.org”, además de los códigos de países como “.es” para España.

Las empresas creen que ya es suficiente, por lo que 40 grandes corporaciones se han quejado de que con la expansión de dominios de Internet se elevan los costes y aumenta el riesgo de fraude y suplantación. Ya no son solo las redes sociales las que se pueden suplantar. Ahora bien, ¿qué ocurre si me suplantan la marca online o me plagian una web? ¿Qué tipo de respaldo legislativo tengo?

¿Cómo sé si han suplantado mi marca?

Antes de denunciar ante los agentes de seguridad un caso de suplantación de marca, en primer lugar debemos saber en qué consiste, por qué se hace y quién lo hace.

¿Qué es?

La suplantación online consiste en que una empresa “engaña” a los usuarios a través de los buscadores de internet, haciéndose pasar por una determinada marca. En ocasiones, una sola empresa puede generar centenares de urls suplantadoras.

¿Por qué se hace?

Los motivos pueden ser diversos: desde querer obtener repercusión para su propia empresa adueñándose del éxito de otra del mismo sector o incluso distinto, con el fin de ganar notoriedad y conocimiento de marca, hasta producirse incluso “Phishing”, Éste es un término dentro de las estafas cibernéticas caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (como puede ser una contraseña o información detallada sobre tarjetas de crédito u otra información bancaria).

¿Quién lo hace?

El estafador, conocido como phisher, se hace pasar por una persona o empresa de confianza en una aparente comunicación oficial electrónica.

Otro término que sale a la luz es el de la ciberocupación, consistente en registrar un nombre de dominio, a sabiendas de que otro ostenta mejor título a él, con el propósito de extorsionarlo para que lo compre o bien simplemente para desviar el tráfico web hacia un sitio competidor o de cualquier otra índole. El término ha sido objeto de uso abusivo, a punto de ser usado para suprimir nombres de dominio críticos o satíricos respecto de corporaciones o entidades gubernamentales, o para apropiar en beneficio de corporaciones poderosas nombres de dominio legítimamente obtenidos por sus titulares.

Si te usurpan tu marca en la web, ¿Cómo hay que reaccionar?

El Código Penal español consideraba delito usurpar un estado civil, usar públicamente un nombre supuesto y ocultar el nombre a la autoridad pública. En la reforma de 1995 se suprimieron los dos últimos delitos, y se mantuvo sólo la usurpación de estado civil, es decir, la suplantación completa de identidad en todos los actos de la vida, que se castiga con penas de prisión de seis meses a tres años. Supuestamente este cambio eliminó la posibilidad de perseguir penalmente perfiles falsos en Internet.

Por tanto aún hoy la usurpación de un dominio o página web como tal es un delito inexistente en nuestro Código Penal, pero sí lo es la vulneración de otros bienes jurídicos protegidos por el código, tales como la propiedad intelectual, la propiedad industrial, la piratería, la estafa, entre otros. Y por tanto, es denunciable. Hay empresas como Naming Digital encargadas de de monitorizar las marcas en la red y de ayudar a solucionar cualquier problema o fraude (suplantación de identidad, phising, falsificación, etc.). Otras plataformas, como Claim.io, nacen también para el reclamo de identidades. En todo caso, siempre hay que denunciar ante los agentes de seguridad.

Proliferan las extensiones propias

Si la situación ya de por sí se hace compleja, en cuanto a la dificultad de demostrar la vulneración de la identidad, las distintas leyes internacionales, así como el poco respaldo legislativo actual, desde el pasado 12 de enero, personas y empresas podrán registrar cualquier palabra como extensión de una página web. De este modo, a los conocidos .com, .org o .es se sumará cualquier término que se desee, como por ejemplo nombres propios y marcas.

Esta expansión, que podría suponer uno de los mayores cambios en Internet desde su creación hace décadas, está coordinada por la corporación estadounidense ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers). De esta forma, muchas marcas o instituciones ven en ello muchas posibilidades, aunque otras ven problemas de suplantación de identidad. Proteger la marca les podría costar millones. ¿Pasa la solución por tener leyes más restrictivas a las actuales y/o modificar el Código Penal español? Y ante la falta de leyes que lo respalden, ¿qué tipo de organismo debe arbitrar en estos casos?

Imagen | mmxstudio
En Bloggin Zenith | Me han suplantado mi marca en las redes sociales, ¿qué puedo hacer?

 

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2 comentarios

  1. Es fundamental concienciarse de la importancia de modificar el Código Penal en este sentido. Estos “nuevos delitos” no pueden pasar con total impunidad como si tal cosa.

  2. Totalmente de acuerdo Iván.
    En general, y por desgracia, sean delitos cibernéticos o de otro tipo, la legislación al respecto suele ir siempre por detrás…
    Esperemos que sean ágiles en este caso.

   

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