Enoturismo: cómo el marketing sacó partido de la cultura del vino

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El vino es un producto asociado a la fiesta, la celebración, la reunión con amigos… Tiene maravillosas cualidades para la salud, como es el hecho de cuidar de nuestro corazón. Y además, se ha convertido en un gran foco para el mundo de los viajes gracias a un concepto como el enoturismo.

Cada vez, el turismo se especializa más y más. Los viajeros que programan sus escapadas con el foco puesto en la cultura del vino no dejan de crecer. Así, marketing y enoturismo se han convertido en grandes aliados para unas regiones que no podían imaginar que su industria bodeguera les daría tantas satisfacciones.

La importancia del enoturismo para el ámbito rural

El enoturismo se define como una actividad turística en la que el viajero visita un lugar determinado con un estímulo muy claro y evidente: conocer y empaparse de la cultura del vino de esa región. Así, los enclaves españoles en los que el vino es un producto básico para la economía han visto cómo esta bebida se ha convertido también en un elemento clave para atraer turistas.

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Quizá no tengan el ansiado mar que lleva a tantos turistas hasta las regiones costeras de nuestro país, pero resulta notable cómo los pueblos de interior y las zonas rurales han vivido un gran despegue económico gracias a la oferta del enoturismo. El valor social que aporta se integra además con su historia y su cultura y supone un punto de enganche para que ese turista visite un lugar que contiene muchos otros atractivos relacionados con la gastronomía, las tradiciones populares, los monumentos históricos, los enclaves naturales. Atraídos por el vino, los viajeros descubren las maravillas de toda una región que ofrece muchas posibilidades, como puede ser también el turismo ornitológico o el turismo micológico.

El enoturismo se relaciona íntimamente con las particularidades de la zona, consiguiendo que los habitantes del lugar se puedan sentir orgullosos de todo lo que su región puede ofrecer. A lo largo del año pasado, más de dos millones de enoturistas recorrieron las zonas vinícolas más destacadas de nuestro país, lo que supone un incremento anual del 15% que dejó casi 50 millones de euros. La importancia del enoturismo también radica en su estacionalidad, los visitantes suelen llegar en otoño y primavera, por lo que supone un equilibrio muy interesante para el turismo veraniego de sol y playa.

Estudio Acevin

Acevin es la Asociación Española de Ciudades del Vino y cada año presenta informes y conclusiones sobre la salud del enoturismo en nuestro país. Según su último estudio, sobre la Demanda Turística de las Rutas del Vino, acerca de los primeros seis meses del año 2016, el gasto medio de un enoturista por día viene a ser de 144,34 euros, lo que supone un 7,73% más que lo que marcaban las anteriores cifras. Uno de los valores fundamentales que revela este estudio es que se trata de turismo de proximidad, que se suele manifestar en escapadas o en visitas que se realizan aprovechando el desplazamiento a otro lugar.

Este tipo de estudios nos sirven para entender, analizar y establecer nuevas estrategias marketeras en un sector que, sin duda, vive en alza en los últimos años. Casi la mitad de los encuestados explica que diseña su viaje y la elección de su ruta del vino conforme a la oferta gastronómica de la región, lo que nos habla, claramente, de la intensa relación entre estas dos formas de turismo. También es muy interesante saber que más de la mitad de estos viajes se realizan en pareja, por lo que la oferta hotelera se puede dirigir de manera más específica.

España, crisol de enoturismo

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El enoturismo es un brillante y próspero mercado en nuestro país, pero para que se puedan exprimir al máximo sus potencialidades, viaja de la mano del marketing, para lograr una máxima difusión.

Las rutas del vino saben poner en marcha diferentes tipos de estrategias relacionadas con la cultura enóloga que complementan y activan una oferta que, si ya de por sí es atractiva, suma nuevos incentivos y estímulos para atraer a más y mas turistas. Por ejemplo, no podemos dejar de hablar del ‘Enoturismo sobre dos ruedas entre viñas‘, una campaña que pone en marcha la Ruta del Vino Ribera del Duero y que cuenta con 24 sendas para los amantes no sólo del vino, sino también del deporte como la bicicleta. La Senda del Duero GR14 sería la más popular en este sentido que sigue el río para viajar desde Soria hasta Valladolid. Además, este año se celebra en la región la I Vuelta Ciclista Junior Ribera del Duero en la que compiten corredores no sólo españoles, sino también ingleses, italianos o portugueses.

Las experiencias marketeras que explotan las cualidades del enoturismo están muy relacionadas con la oferta cultural de la región. ¿Un festival de música y enoturismo? ¿Por qué  no? Recientemente, ha concluido el Festival VinyaSons de Cataluña que une ambas experiencias turísticas y ofrece así un plus para los visitantes. Con 13 bodegas y 7 espectáculos musicales, la fusión de ambas pasiones ha supuesto la asistencia de 1.600 personas, con un incremento del 31% en la asistencia respecto al año pasado.

Por otra parte, nunca podemos olvidar cómo las redes sociales son un instrumento de marketing de primer orden, en las que las marcas saben venderse de una manera cercana y natural a su público objetivo. A través del hashtag #ILoveEnoturismo, el consorcio formado por las 25 Rutas del Vino de España invita a los internautas a tuitear y comentar sobre sus experiencias en relación al enoturismo. Además, sus promociones incluyen premios y sorteos en los que se pueden ganar viajes. La cuenta de Rutas del Vino es muy activa en las diferentes redes sociales y anima a los usuarios a participar de las actividades que pueden vivirse en sites como Twitter, como el concurso #PremiosDeEnoturismoRVE, que premia al mejor establecimiento turístico de nuestro país.

También en el extranjero

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Como vemos, el enoturismo es un sector de gran importancia para España, que está impulsando la llegada de viajeros a zonas que antes no habían tenido ocasión de explotar sus cualidades turísticas y para el ocio. Pero, ni mucho menos, nuestro país es el único que sabe rentabilizar la cultura del vino.

De hecho, según un estudio de Vivential Value sobre reputación online publicado en junio, España sería el tercer lugar en destinos enoturísticos europeos recomendados en la red, con un 12% de las interacciones, por detrás de Italia, que obtendría el 26% y de Francia, que tendría el 25%. El estudio también explica que las menciones respecto al mundo del vino sumarían más de seis millones de interacciones anuales.

Las propuestas centradas en este tipo de actividad son numerosas y heterogéneas. Desde Francia ya están preparando la próxima edición del salón Vinisud, que se celebrará en enero de 2017 y que reúne a empresas y compradores internacionales bajo un marco que el año pasado contó con 31.000 visitantes de un total de 70 países y que, en su próxima edición, se vivirá bajo el lema ‘Apasionadamente Mediterráneo’.

No sólo Europa, la cultura del vino es global. En 2010, fue muy comentada la iniciativa que pusieron en común cuatro países como Uruguay, Brasil, Chile y Argentina, llamada la Ruta del Vino Latinoamericana y que buscaba poner en valor los caldos de esos países. Se entendió como una gran plataforma de marketing para impulsar el desarrollo de la actividad y para dar a conocer el trabajo de las empresas del sector, en una unión que les sirvió para tener mayor promoción y eco.

En declaraciones de Inma Mairena, Communication Planning de Zenith: “No cabe duda que el vino es uno de los mejores embajadores con los que cuenta el territorio español. Sin embargo, a pesar de toda la historia, tradición y arraigo que posee, cuando pensamos en él en términos de marketing no podemos perder de vista que experimenta el mismo ciclo de vida que cualquier otro de los productos que encontramos en el lineal“.

Y añade que “la industria vinícola necesitaba un nuevo posicionamiento, así como un rejuvenecimiento y apertura de target. Objetivos que poco a poco han ido consiguiendo hasta el punto de que ya no hablamos de vino sin más, sino de todo un movimiento cool y trendy que ha conseguido un mayor acercamiento entre producto y consumidor”.

Si hacemos una comparativa frente a 2012 Inma Mairena señala que “el sector del vino ha aumentado su inversión publicitaria en un 10%, cifra que, aunque en menor proporción, no deja de crecer año tras año. Las marcas están sabiendo aprovechar esa oportunidad y siguen avanzando en el camino de conectar con el consumidor cambiando su packaging, creando apps, abriendo su comunicación, diversificando su oferta y sobre todo haciéndola experiencia”.

El vino es un producto gastronómico valorado tanto por gourmets como por quien simplemente quiere disfrutar de una copa tranquilamente. La cultura del vino reivindica el trabajo de los productores, de los trabajadores y empresarios y revitaliza la actividad turística de unas regiones que han encontrado en el enoturismo una espléndida manera de venderse al mundo.

Imagen | Pixabay
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En campaña con Zenith

Un comentario

  1. Es una vuelta de tuerca más al mundo del turismo. Interesante

   

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