El poder del intercambio: ¿una nueva forma de consumo?

El consumo colaborativo o las redes de intercambio entre pares ‘peer to peer’ se han convertido en uno de los principales protagonistas de los últimos años. Empresas como Airbnb, BlaBlaCar, Task Rabbit o la española Etece han creado un nuevo mercado de productos y servicios con una particularidad, la ausencia de intermediarios como los que conocíamos hasta el momento.

Con compañías como Airbnb se elimina la obligación de acudir al sector hotelero para pernoctar fuera de nuestras ciudades, pudiendo escoger entre miles de casas de particulares. Con BlaBlaCar o Lyft podemos alguilar los coches de otras personas o compartir con sus dueños un viaje determinado. Y con Task Rabbit o Etece cualquier persona puede convertirse en un recadero. Estamos por lo tanto ante cambios sustanciales que afectan al consumo de productos y servicios y que las marcas también están comenzando a adoptar.

Un mercado de grandes dimensiones

Forbes estimaba en enero de este mismo año que en el 2013 las economías ‘peer to peer’ moverán 3.500 millones de dólares entre particulares sólo en Estados Unidos, un crecimiento del 25% con respecto a años anteriores que probablemente se incremente en los próximos años. Hablamos de un fenómeno que hoy en día está en pleno auge como demuestran cifras de empresas como Airbnb o BlaBlaCar.

En noviembre de 2012 Airbnb contaba con 250.000 propiedades en su página web, en 30.000 ciudades y 192 países diferentes. En Palma de Mallorca, por poner un ejemplo, la empresa ha experimentado un crecimiento del 550% en tan sólo un año y cuenta ya con 1.800 espacios registrados. Estas cifras ponen de relieve el impacto que este tipo de servicios pueden tener sobre sectores tradicionales como el hotelero.

BlaBlacar es uno de los servicios preferidos por los españoles para compartir coche. Imaginemos que queremos ir de Madrid a Barcelona y no queremos utilizar ni el tren ni el avión. A través de BlaBlaCar podemos ponernos en contacto con otros usuarios que vayan a realizar la misma ruta y, a cambio de una cantidad de dinero, compartir el viaje con ellos. La empresa de origen francés cuenta con tres millones de usuarios que han compartido 1,8 billones de kilómetros, unas 45.000 vueltas al mundo.

Ante este fenómeno imparable que favorece los intereses de los usuarios cabe preguntarse qué papel pueden jugar las marcas en esta nueva economía. Muchas están siendo sustituidas por estos nuevos actores de la denominada ‘sharing economy’, pero algunas marcas están ya moviéndose para participar en este tipo de iniciativas.

Marcas que participan en el consumo colaborativo

Varios expertos cuyas opiniones fueron recogidas en este artículo de AdWeek opinan que para las marcas resulta clave colaborar con todas estas plataformas que están cambiando la forma en la que los usuarios (sobre todo los más jóvenes) consumen determinados productos y servicios.

Esto fue algo de lo que se dieron cuenta muy pronto en General Motors. El gigante estadounidense del sector del motor firmó recientemente un acuerdo con el servicio de alquiler de coches entre particulares RelayRides pero no para ofrecer sus vehículos, sino para proporcionar a los clientes de RelayRides un sistema de navegación por satélite que puedan usar de forma gratuita durante los viajes que realicen. Directivos de la compañía afirmaron que de esta forma intentan posicionar productos innovadores propios como el Chevrolet Volt, Sonic o Cruze y que la colaboración les ofrece la posibilidad de “acercarse a un público joven y dar a conocer sus servicios”.

Otro claro ejemplo de esta tendencia es el de Task Rabbit. La empresa de San Francisco ofrece a cualquier particular la posibilidad de ofertar la realización de tareas domésticas a cualquier extraño. ¿Queremos hacer la compra pero no tenemos tiempo?¿Queremos recoger un paquete de correos pero estamos ocupados? ¿Necesitamos que alguien nos lleve a lavar la ropa a la tintorería? Task Rabbit pone en contacto a personas que necesitan de este tipo de servicios y otros que tienen tiempo suficiente para realizarlos.

Sin embargo poco a poco las marcas se están convirtiendo en otros clientes importantes de Task Rabbit, hasta el punto de que la startup ha creado una sección corporativa o empresarial de su servicio. En las pasadas navidades la conocida multinacional de ropa Gap firmó un acuerdo de colaboración con Task Rabbit para que aquellas personas que gastasen al menos 75 dólares en las tiendas de ropa de Nueva York y San Francisco recibiesen un descuento de 25 dólares en Task Rabbit para que contratasen con ellos servicios accesorios como reparación de la ropa, su transporte, etc.

Pepsi también ha participado en anteriores campañas con Task Rabbit, patrocinando un concurso en 10 ciudades americanas diferentes que tenía como premio la disponibilidad de un asistente personal durante una hora.

Estos ejemplos demuestran que las marcas también pueden participar en esta nueva economía que está despegando en estos momentos. A través de la colaboración y la participación empresas y compañías pueden acercarse a un público joven que, cada vez más, consume determinados productos y servicios de una forma diferente a la tradicional.

En campaña con Zenith

Un comentario

  1. Desde nuestro proyecto gigoing.com también creemos que la economía colaborativa marcará las reglas del juego.
    La economía colaborativa ya no es ni una tendencia ni un cambio de mentalidad que se está empezando. La necesidad y la ideología hicieron de la tendencia de colaboración una realidad. Estamos seguros que el Consumo Colaborativo realmente va a cambiar la forma en que vivimos: es como aprender una nueva palabra. Una vez que se sabe de ella, comenzarás a verla por todas partes.

   

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