El fenómeno del Slow TV llega para quedarse: las siete claves para entenderlo

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La que podríamos llamar “Slow TV” o “televisión lenta” parece una regresión a los orígenes de un formato que acostumbra a pecar de extremo: el reality show. Sin embargo, en la televisión pública noruega, NRK, este término se utiliza para describir la cobertura de maratones televisivos emitidos en su inmensa duración.

El “Slow TV” ofrece secuencias sin acciones bruscas que permiten que el espectador disfrute con tranquilidad de lo que emite el aparato. Pero ¿por qué triunfa este fenómeno? ¿En qué consiste exactamente? ¿Qué ejemplos encontramos?

Así empieza (y acaba) la Slow TV

Primero fue la retransmisión ininterrumpida durante siete horas, en 2009, del traqueteo de un tren que cubría el trayecto Oslo-Bergen y su paso por túneles oscuros, montañas nevadas y valles con niebla. Dos años después, en 2011, se emitieron sin descanso las 134 horas que duró la travesía del Hurtigruten por la costa noruega hasta el Ártico.

Siguió, en febrero de 2013 el programa en el que en la pantalla del televisor ardía una hoguera durante 12 horas. Eso sí, la imagen del constante crepitar del fuego se le añadía una voz en off con poemas, comentarios y consejos. Es el sakte-tv (que así se dice “televisión lenta” o “slow TV” en noruego).

Aunque cueste creerlo, estas son las temáticas de este tipo de programas, que nació en Noruega y que ahora se extiende al resto del mundo. Y es que sentarse frente al televisor ya no es lo que era. Los programas cada vez tienen más contenido, más elementos que entran en juego, y si a eso le añadimos la interacción con redes sociales o a través de WhatsApp, ver la tele dista mucho de ser algo relajante. Por ello, el slow TV nace como una especie de rebelión contra la rapidez de la vida, la contraposición al frenético mundo al que estamos acostumbrados a vivir.

¿Y la audiencia responde?

Y vaya que responde. Puede parecer freak, pero aún sorprende más que esta clase de programas tengan audiencia. Mucha audiencia: más de tres millones de telespectadores noruegos vieron cómo el Expreso del Litoral navegaba rumbo al norte. Y eso que Noruega tiene cinco millones de habitantes.

Estos hipnóticos programas de la cadena NKR atraparon a toda la población, que bien estaba estupefacta (y ocupada en tuitearlo), bien encantada de recrearse en las tradiciones patrias. El jefe de programación de la televisión pública, Rune Moeklebust, la calificó entonces de ser una “televisión lenta pero noble”. De hecho, “te ayuda a ir más profundo, a disfrutar los detalles”, aseguró un televidente a la Deutsche Welle.

Una cadena estadounidense quiere comprar los derechos del programa de la hoguera del que hablábamos al principio y, de hecho, la slow tv ya tiene imitadores entre sus vecinos escandinavos, aunque sin tanto éxito. La siguiente en subirse al carro es la BBC Four, quien introduce el género de la slow TV en el Reino Unido.

Tal y como publica Deadline, los tres programas que emitirá la cadena británica serán sobre artesanía, viajes y arte. The Canal, por ejemplo, mostrará un viaje en barco a través de un cana británico que durará dos horas. El día a día de un museo o la realización de un cuchillo de acero serán otras de las temáticas abordadas en los programas de televisión lenta que planea la BBC.

¿Una vuelta de tuerca a Gran Hermano?

Si algo caracteriza a Gran Hermano es la “vida en directo”, al margen de las polémicas que siempre le rodean. Pero hay una vuelta de tuerca, si cabe, en el Slow TV viene con Piip-show: un ‘Gran Hermano’ de pájaros, que incendió las redes desde su estreno en 2014. Se trata de dos pajareras, una decorada como una popular cafetería de Oslo y la otra como una acogedora habitación. Allí las aves entran a comer, socializan y básicamente pasan el rato frente a las cámaras.

Horas ininterrumpidas de emisión de la pesca del salmón, un fuego ardiendo en una chimenea, una mujer tejiendo durante más de 12 horas o una conferencia en el 200º aniversario de la constitución están cosechando sorprendentes resultados de audiencia. Pero, por resumir, ¿qué siete claves definen todo este fenómeno?

¿Cuáles son las claves?

1. Donde. Todo. Ocurre. Muy. Despacio.

Algunos dicen que este tipo de televisión puede ser el reflejo de la paciencia que tienen que tener los noruegos para soportar esos inviernos en casa, pero para algunos también es un signo de rebelión cultural. Es una forma de ver televisión diferente, apreciando cada detalle, todo muy despacio.

2. Las emisiones van sin voz en off ni efectos de sonido.

Tres horas de emisión sin más sonido que el crujido de la leña mientras arde. No es lo normal, puesto que hay veces que se ha incluido voz en off en algunos programas. Pero la clave de este fenómeno es precisamente ese: aprovechar lo que la naturaleza nos da para disfrutar de ella sin artificios.

3. Queda prohibido perturbar la continuidad de las imágenes.

‘True Detective’ se convirtió en la serie del año gracias a ese famoso plano secuencia de seis minutos. Pues algo parecido pasa con la Slow TV: no perder ni un solo detalle que los montajes de televisión actuales no nos permiten disfrutar.

4. Relax, relax y relax.

En un momento en que imágenes, mensajes, formas y colores nos atacan desde todos los frentes y convierten nuestra existencia en un infierno de déficit de atención, ver a unos pájaros que tranquilamente construyen rama a rama su nidito es una especie de suave masaje en nuestro lóbulo parietal. Igual pasa mientras disfrutamos cómo navega un barco, cómo avanza un tren por las vías, o cómo se teje una bufanda a lo largo de varias horas.

5. Es real como la vida misma y nunca sabes qué va a pasar.

La expectación está precisamente en no ser previsible, a pesar de que sí parezca que lo es. No se sabe qué va a pasar en el siguiente minuto, aunque se crea que la monotonía es la tónica de sus planos.

6. Es una forma de innovar desde lo “común”.

Es una forma diferente, y para algunos algo extraña, de contar una historia. No estamos acostumbrados a esta forma de ver contenidos audiovisuales. Es una forma nueva que, sin duda, llama la atención. Y de hecho los datos de audiencia lo respaldan.

7. Una televisión sin prisas y diferente.

Para los que no han entendido nada solo queda explicárselo de esta manera. Este es Nyan Cat, un gatito que deja una estela con los colores del arcoiris, y que canta una adictiva melodía en bucle que recuerda a la de una serie de dibujos animados japoneses. Pues bien, se ha convertido en un héroe de Internet.

Alguien hizo un vídeo de él consistente en el mismo segundo repitiéndose en bucle durante diez horas. O sea, la misma secuencia repitiéndose seiscientas mil veces. Lo subió a Internet. A día de hoy tiene casi 40 millones de visitas. Haz clic bajo tu propio riesgo.

Imagen | MaxRiesgo
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Un comentario

  1. No conocía esta tendencia pero, desde luego, si triunfa es porque es diferente. De lo contrario, no tendría sentido “tirarse” horas frente al TV para ver este tipo de programas. Vaya, yo creo que no caería en sus “redes”. XD

   

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