El auge de las redes sociales privadas: ¿hacia dónde vamos?

En sus primeros años de vida Internet fue un lugar totalmente público. A finales de los 90, cuando la red de redes comenzó a popularizarse en todo el mundo, la gran mayoría de servicios que se aprovechaban de sus características eran públicos, en el sentido de que todo lo publicado en ellos era accesible para cualquier usuario. Páginas web, blogs, foros de discusión e incluso los primeros embriones de redes sociales como los chats o el IRC.

Con la llegada de Facebook vimos la creación de redes sociales privadas, en las que el usuario tiene la capacidad de escoger qué personas tienen acceso a su perfil y con quién comparten determinados contenidos. Hoy en día, y como ya comentamos a raíz del estudio de redes sociales realizado conjuntamente por Zenith y The Cocktail Analysis, Twitter y WhatsApp son los principales referentes sociales. Uno público y el otro privado, demostrando una tendencia al alza en los últimos tiempos.

La última tendencia: redes sociales privadas

Esta tendencia tiene en las redes sociales privadas a su principal referente. Después de años dominados por contenidos públicos (incluido Facebook, que tiende claramente hacia este extremo), cada vez son más las apps que ofrecen la posibilidad de crear círculos cerrados de contactos que otorgan todo el control al usuario. Ésta es una de las principales diferencias entre las redes sociales privadas y públicas: en las primeras podemos controlar quién ve nuestros contenidos, poniendo límites a su alcance, mientras que en las segundas (como Twitter) el 99% de la actividad que se realiza es pública, visible por cualquier usuario sea o no nuestro amigo.

Path puede ser considerada como la app que puso las redes sociales privadas de moda. Con un límite de 150 amigos los usuarios pueden estar seguros de que ninguna persona ajena a su lista de contactos tiene acceso a sus contenidos, creando una sensación de familiaridad y confianza que puede resultar muy importante a largo plazo tanto para las marcas partícipes como para los usuarios.

Desde entonces hemos asistido al lanzamiento de decenas de apps y servicios web que intentan aprovecharse del tirón de lo privado: Everyme, 23Snaps, Notabli, Nextdoor o Couple son los principales ejemplos. Muchas de estas apps tienen un público objetivo claro: familias, parejas y grupos de amigos para los que Facebook o Twitter han dejado de ser los modos ideales para comunicarse.

Entre este tipo de apps también encontramos a otras que en principio nacieron como públicas, véase el caso de Line, que ha decidido diversificar su producto para ofrecer también una red privada de contactos. Es el caso de Line Band, hermano menor de la conocida app de mensajería instantánea.

Un reto para las marcas

La transición de lo público a lo privado supone un reto para marcas y empresas, acostumbradas a acercarse a sus potenciales consumidores o usuarios a través de redes completamente públicas. El hecho de que las redes sociales privadas tengan cada vez una mayor presencia y número de usuarios supone que las marcas deben adaptarse a estos cambios, sino podrían perder contacto con un público muy valioso. Un público, además, más experto y más sensible a su privacidad que el de las redes públicas, lo que implica un mayor cuidado por parte de las marcas para que sus campañas no sean percibidas como “violadoras” de su privacidad.

El caso de Path es un ejemplo claro de cómo las marcas pueden colaborar con redes sociales privadas. A través de la API de Path marcas como Nike o Strava pueden ofrecer sus productos y servicios a los usuarios, a pesar de que éstos formen parte de una red privada. Como uno se puede imaginar, el establecimiento de una clara relación de confianza entre la red social, la marca y el usuarios resulta clave.

Es probable que en los próximos meses veamos más redes sociales privadas aparecer en el mercado, con un consiguiente aumento del número de usuarios que acuden a estos parajes privados; lo cual no quiere decir que las posibilidades para las marcas se eliminen de repente, sino que éstas deberán adaptarse a esta nueva tendencia. ¿Cómo creéis que deben las marcas acercarse a este público para que no sea visto como una intromisión?

En Bloggin Zenith | Candi Rodríguez: “La vitalidad de las redes nos obliga a investigarlas sistemáticamente”
Imagen | Rodrigo Denúbila

En campaña con Zenith

2 comentarios

  1. Pues la verdad que a priori no tiene mucho sentido la presencia de marcas en este tipo de redes sociales. Si el usuario se va a este tipo plataformas es precisamente para huir de la saturacion de las publicas, por lo que no creo que las marcas sean bien recibidas. Tendrian que personalizar mucho su estrategia y acciones.

  2. Hola Víctor: muchas gracias por participar en BlogginZenith con un comentario.
    Te planteamos una pregunta: ¿crees que es el exceso de publicidad el motor del desarrollo de estas otras redes y el impulsor del cambio de los usuarios? … Podría ser un factor de cambio pero pensamos que no es el único y desde luego no es el principal.

   

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