La economía colaborativa, ¿será la gran opción esta Semana Santa?

economía colaborativa

Ahora llegan las vacaciones de Semana Santa y son muchos los que acuden a la economía colaborativa, de modo que webs tan populares como Airbnb o Blablacar se posicionan como una gran alternativa al hotel o al transporte tradicional. Además, es muy útil para aquellos que tengan un presupuesto ajustado o simplemente quieren ahorrarse unos euros, puesto que esta práctica promueve el intercambio, así como el uso de bienes y servicios a cambio de compartir los gastos.

En la mayoría de los casos, las nuevas empresas que surgen en el entorno de la economía colaborativa, como es el caso de Uber, por ejemplo, son acusadas de competencia desleal por las compañías tradicionales, debido a la falta de regulación en el sector.

La economía colaborativa está en crecimiento

El consumo colaborativo hace referencia al acto de compartir, prestar o intercambiar bienes o servicios. Se trata de una realidad que se encuentra en continuo crecimiento y que preocupa cada vez más a los negocios más tradicionales. En su día, ZenithOptimedia ya hablaba en un informe sobre el consumo colaborativo y lo consideraba como una de las grandes tendencias emergentes para el año 2014 y destacaba además, un sentimiento existente, por parte de los usuarios, de querer compartir experiencias y colaborar.

La crisis económica, Internet y las redes sociales han ayudado a que esta tendencia crezca cada vez más. Así, España se ha convertido en uno de los países donde más ha crecido la economía colaborativa. Según datos de Nielsen, el 55% de los españoles está interesado en este tipo de consumo. Llaman la atención datos como el hecho de que sólo en España se venden al año productos usados por valor de 2.500 millones de euros, según el portal Segundamano. También Forbes revela que el mercado de la economía colaborativa crecerá un 25% durante el año 2015 en todo el mundo y alcanzará los más de 3.100 millones de euros.

Se trata de una forma de consumir que se da en varios sectores y las empresas que surgen y que facilitan esta forma de intercambio crecen en transporte, alojamiento, turismo, ocio, telecomunicaciones, servicios financieros, o espacios de trabajo, entre otros. Según datos de Nielsen, los preferidos por los consumidores son: la formación (29%), las herramientas (23%), la electrónica (19%), las bicicletas (18%) y los coches (17%). Sin embargo, los sectores que más se conocen como afectados por este tipo de economía colaborativa quizás son el turismo y el transporte, como es el caso de los taxistas, que se ven perjudicados por empresas como Uber, o el de los hoteles, perjudicados por Airbnb, compañía líder de alquiler de alojamientos particulares.

Competencia desleal

Las empresas tradicionales critican la falta de regulación en este ámbito y acusan a las nuevas compañías relacionadas con la economía colaborativa de practicar competencia desleal, lo que ha despertado la polémica. Los hoteles, por ejemplo, se quejan de que ellos deben someterse a 250 controles, algo que no hacen apartamentos particulares que se alquilan a turistas sin ningún tipo de regulación, como sería el caso de Airbnb. Esto también pasa en el sector del transporte, con compañías como Blablacar o Uber, que salen beneficiados frente a los taxistas, que deben pagar grandes cantidades de dinero para las licencias.

El caso de Uber ha generado tanta polémica que ya un juez, en diciembre de 2014, ordenaba la suspensión de todas sus actividades en España. Según él, los conductores no contaban con autorización administrativa para desarrollar su labor y por ello, era considerado competencia desleal. Ante esto, Uber emitía un comunicado en el que expresaba su desacuerdo y decía que: “Este fallo es incompatible con el amplio reconocimiento político tanto en España como en la Unión Europea a los beneficios de compartir recursos y la economía colaborativa, especialmente en un momento de alto desempleo y de recuperación económica delicada”. Tras el cierre de Uber, Blablacar también respondía que “Somos legales porque compartir gastos es legal, y eso es lo que hacen nuestros usuarios”.  También dijeron que: “Nosotros cumplimos con la legalidad nacional. No somos competencia desleal porque no somos un sistema de transporte, somos una red social que falicita que personas conecten en la web”, y añaden:  “Nuestra plataforma se diseñó para que los usuarios puedan ahorrar viajando juntos y nunca para que reciban un beneficio extra”.

Airbnb también se vio perjudicado por una multa impuesta por la Generalitat de 30.000 euros en 2014, con el objetivo de evitar la competencia desleal. Sin embargo, la compañía tiene intención de recurrir la multa y sigue operando. Airbnb responde: “Airbnb ya ha impulsado 4.000 nuevos puestos de trabajo y generado 128 millones de euros durante su actividad económica en Barcelona en un solo año. A su vez, promueve el turismo sostenible a lo largo de Cataluña y es un recurso crucial para los residentes de Barcelona que comparten su casa y utilizan el dinero obtenido para pagar las facturas”.

Como vemos, existen grandes detractores y defensores de esta práctica. Recientemente se presentaron los datos del Observatorio de la Industria Hotelera Española y Juan Molas, presidente de Cehat (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos), declaraba a Efetur cómo les “preocupa muchísimo el descontrol que se está produciendo y la falta de legislación que existe en muchas CCAA” y considera que es muy importante que todos puedan “controlar este desmadre de oferta incontrolada” que está provocando “una competencia absolutamente desleal que perjudica la propia imagen de la marca turística de España”.

Para Clara Soler, CEO de Turistícate, en recientes declaraciones a 360 grados press, “la economía colaborativa está ayudando al sector turístico a salir de la crisis”. Según Pablo González, socio de Transformación Digital de EY, “están surgiendo nuevos modelos de negocio, nuevas formas de generar ingresos y nuevos agentes. La economía colaborativa es una gran oportunidad para nuevas empresas y emprendedores pero también puede serlo para grandes empresas ya establecidas. Si no te anticipas y no eres proactivo en la adaptación de tu modelo de negocio, tendrás un gran riesgo de pérdida de valor”. ZenithOptimedia, en el informe mencionado anteriormente, ve la economía colaborativa como una oportunidad para las compañías tradicionales, que pueden aprovechar la tendencia para crear una comunidad propia, participar en este sector de consumo comunitario, y poner las cosas más fáciles a sus clientes actuales. Es el caso de compañías como BMW, que se junta con la empresa de alquiler de coches Sixt, para poner en marcha DriveNow, un sistema que permite alquilar un coche a través del smartphone, recogerlo y conducirlo sin llaves, sin necesidad de pasar por la oficina central.

También es el caso de los hoteles Room Mate, que han puesto en marcha “BeMate”, una plataforma que cuenta con 2.500 viviendas turísticas en 10 ciudades diferentes, cerca de 1 hotel de la cadena, de forma que los huéspedes podrán disfrutar de algunos de los servicios del hotel.

Vemos cómo la economía colaborativa, aunque rodeada de polémica, continúa con su crecimiento y los consumidores cada vez utilizan más los recursos de este tipo para poder ahorrar en sus vacaciones. Aunque para muchos negocios tradicionales es considerada como competencia desleal, ya existen marcas que la ven como una oportunidad y se arriesgan con estrategias creativas a participar en ella y dar al usuario lo que quiere. Veremos cómo resultan en este ámbito las vacaciones de Semana Santa que se avecinan.

Imagen | Jay Mantri
En Bloggin Zenith | El consumo colaborativo, entre el crecimiento y la polémica

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Un comentario

  1. Lo será sin duda, y será el principio de una nueva forma de consumo. ¡Y menos mal!

   

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