Coolhunter: ¿cómo es esta profesión en pleno siglo XXI?

coolhunter

Hay términos nuevos que se van incorporando a nuestro vocabulario. Uno de ellos es el de “Coolhunter”. Es, ante todo, un investigador social, con gran capacidad para analizar y cuestionar constantemente su entorno, con el fin de ubicarse un paso por delante de la realidad presente. Aún así no es la única forma de denominar a esta nueva profesión.

Cazador de tendencias, coolhunter, trendhunter o pronosticador de tendencias, son todas denominaciones para una misma tarea: observar y analizar lo que se usa en la calle. Podría parecer un término íntimamente relacionado con el mundo de la moda y, sin embargo, va mucho más allá. Lo analizamos en el presente artículo.

Cool… ¿Qué?

En 1997, The New Yorker adopta por vez primera el término “Cool hunt”. Con él se refería a las clases de investigación de mercado que impartía la publicista Dee Dee Gordon. Y no, no era (ni es) una disciplina nueva, aunque eso sí algunos de sus enfoques son emergentes. En definitiva, el término “Coolhunting” pertenece al mundo del marketing y la publicidad, y se puede traducir como «caza de tendencias». Un trabajo que trata de hacer predicciones sobre cambios o surgimientos referentes a la cultura del consumismo y la moda.

Ahora bien, ¿por qué es importante? La razón es sencilla: se trata de una información con un gran impacto que ayuda a empresas a estar preparados, a adelantarse y aprovechar así las tendencias sociales que están por llegar. Y las personas que se dedican a esto se denominan coolhunters (“cazadores de tendencias”).

El Coolhunting, bien hecho, aplica técnicas sociológicas, antropológicas, culturales, artísticas y de investigación de mercado. Por tanto, y en relación a su actividad, no siempre viene a mejorar el lanzamiento de un producto ya creado, sino que va más allá: proveer de información valiosa sobre gustos, trends o “modas” a todo un abanico de industrias de consumo final, software, sectores basados en la información y algunas ramas del B2B.

Un trabajo de pre-ocupación

Tan es así que el interés por el “Trendhunting” (otro concepto al uso de los expertos) está aumentando exponencialmente con la propagación de las redes sociales y de las estrategias de co-creación enfocadas a los prosumidores. Pero si nos centramos en la actividad de la que hablamos, un coolhunter se dedica básicamente a recolectar información sobre temas de moda o tendencias, tanto en la vía pública como en internet.

Y muy importante: con una mirada muy neutral sobre la sociedad o sobre el lugar de trabajo. Tanto es así que un coolhunter debe aceptar, comprender y analizar diferentes tipos de estereotipos. También debe estar actualizado en todos los ámbitos y obtener información a través de distintos medios, y concretamente a través de internet.

Un cazador de tendencias debe tener la capacidad de alejarse de la corriente (mainstream), del encasillamiento, y observar en varias direcciones, pues de lo contrario será muy difícil identificar tendencias. La clave es estar siempre en alerta para bucear por debajo de la corriente, ser completamente sensible, estar abierto y absorber como una esponja, para poder leer y entender los signos de una cultura.

Cazadores de tendencia, en España

Para Popy Blasco, periodista y blogger, además de colaborador en diversas publicaciones, la profesión de coolhunter “siempre se ha considerado una profesión frívola, pero lo cierto es que ser coolhunter no se ciñe únicamente a decir si se lleva el pantalón vaquero con dobladillo o el total print. Va mucho más allá y está relacionado con movimientos sociales que tienen más que ver con la sociología que con el mero capricho”.

Con la recesión económica actual, ¿las grandes firmas recortan en estudios de tendencias? Según Blasco “muy al contrario están dándoles más importancia que nunca. El consumidor está cambiando y ahora es cuando más necesidad tienen las grandes marcas de saber dónde están y cómo captarlos”.

Si bien el concepto cool hunter suele estar más circunscrito a la moda (a las modas), lo que se viene en términos de ropa, telas y colores, el término va mucho más allá. Tanto es así que Kiwi Sainz, una coolhunter profesional, afirma que se dedica a “analizar hábitos de consumos y apropiaciones y prácticas de usos que no suelen ser tan espectaculares ni pasajeros, sino más imperceptibles y de imposición más lenta pero duradera”.

También en nuestro país hay profesionales que se dedican a ello. Una es Gema Requena, analista de tendencias. Es más conocida como Nethunting, su empresa dedicada al coolhunting digital. Es una analista de tendencias como contenido útil e inspirador para estrategia de mercado. Ella transforma señales en contenido útil que sume valor a los proyectos. Y la moda es solo una parte de su trabajo.

En resumidas cuentas, el Coolhunting es una mezcla casi perfecta de estrategia, inteligencia competitiva, técnicas de marketing, gran dosis de creatividad y mucho trabajo de “patearse la calle”. Es obvio que no todos pueden llegar a ser unos coolhunters destacados, pero sí aportar “piezas de observación” al análisis colaborativo de indicios. El desafío está en permanecer en alerta. ¿Son conscientes las empresas de la importancia de contar con un coolhunter entre sus filas?

Imagen | masconsulting.es
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