Así es cómo el turismo sostenible se ha convertido en un imprescindible

El turismo es un motor económico fundamental para un país como el nuestro. Sólo tenemos que ver las cifras para comprobar lo que estamos diciendo. A lo largo de 2016 llegaron a España más de 75 millones de visitantes, lo que supuso un incremento de casi el 10% respecto al año anterior.

Las actividades turísticas representan el 11,2% del PIB español y las previsiones para este año auguran también buenos resultados. La ocupación hotelera en Semana Santa fue superior al 85%, por ejemplo. Pero, al hablar de turismo y todo lo que éste genera, hay un sector en concreto que no podemos dejar de mencionar y al que hoy queremos acercarnos. Se trata del turismo sostenible, un ámbito más que interesante.

2017, Año Internacional del Turismo Sostenible

Naciones Unidas junto con la Organización Mundial del Turismo (OMT) han declarado 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible, algo que nos habla de la importancia de esta industria a nivel global. Según las propias palabras de la OMT, el turismo sostenible es “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”. Es decir, un tipo de turismo que se involucra en las características y necesidades de cada región, que potencia sus cualidades naturales y preserva esos espacios para que puedan seguir operativos en el futuro.

El interés por el turismo sostenible ha crecido entre los usuarios en los últimos años. Según se explicó en la última edición de Fitur (Feria Internacional de Turismo), en 2014 y 2015, la demanda de este tipo de turismo se habría multiplicado por cinco y representaría el 12% del mercado. Además, los datos también revelarían que uno de cada tres viajeros busca destinos que estén concienciados con el medioambiente y que casi el 80% de los mismos valora que los hoteles en los que se hospedan lleven a cabo prácticas ecológicas.

Este incremento en la demanda tiene que ver, sin duda, con las características de los consumidores de la nueva era, surgidos tras la crisis económica. Se trata de personas mucho más conscientes de cómo es la sociedad y el mundo que les rodea. Están mejor informados y han desarrollado un espíritu crítico que les lleva a pedir que las marcas con las que trabajan compartan sus preocupaciones y actúen en consonancia con esos valores.

Estamos hablando del Smart Shopper, que pide esa responsabilidad e implicación con los agentes sociales que entran en juego al llevar a cabo las diferentes prácticas empresariales. Y, por supuesto, no podemos olvidar a la generación millennial, que representa, precisamente, al target más deseado. Una de las cualidades que les definen es el compromiso que tienen con su entorno y con el uso equilibrado de los recursos y bienes. Una apuesta por la sostenibilidad que, igualmente, valoran en las marcas.

Para trabajar en pos de todo ello, desde la OMT se han establecido directrices fundamentales, como podrían ser:

  • La optimización del uso los recursos naturales.
  • El respeto y la conservación de la identidad sociocultural de cada región.
  • El fomento de actividades económicas que beneficien a la población local, no sólo a corto plazo.

Todos los beneficios

El turismo sostenible ofrece grandes ventajas para las marcas. En primer lugar, y como hemos comentado con los datos presentados por Fitur, se trata de una actividad que se encuentra en auge y que, difícilmente, menguará en interés. Por el contrario, parece que cada vez serán más los turistas y viajeros que opten por contratar los servicios de empresas que elijan la sostenibilidad.

Ello entronca con una tendencia de la que hablamos hace poco: el brand activism. Nos referimos a marcas que adquieren un compromiso con las problemáticas sociales que interesan a la gran mayoría de los ciudadanos. En el informe del Observatorio de Sostenibilidad de noviembre de 2016, un 90% de los encuestados afirmaba considerar el problema de la pérdida de la biodiversidad como una cuestión de relevancia. Y casi tres de cada cuatro personas aseguraban estar a favor de que se dedicaran más recursos para la protección del medioambiente. Así pues, las empresas del sector turístico que hacen una apuesta clara por la sostenibilidad tienen un gran punto de conexión con los usuarios. Éstos ven que comparten sus mismas preocupaciones, por lo que mejora la imagen de marca y se potencian aspectos como la fidelización.

En una línea similar, para la empresa supone una forma de apostar por una actividad innovadora, a la vanguardia. Por ello, se convierte en un turismo de mayor calidad, que sabe valerse de herramientas que mejoran la experiencia del cliente. Al viajero se le da la oportunidad de vivir nuevas experiencias y aportar un plus a sus vacaciones.

Por supuesto, no podemos olvidar, como también nos marca la OMT en sus líneas de trabajo, la importancia para las empresas y negocios locales. Las regiones se ven favorecidas por unos planes que tienen en cuenta no sólo el presente de las actividades económicas, sino también el futuro de la zona y de sus habitantes. Se reactivan las zonas rurales, se genera empleo de forma directa e indirecta, se estimula un crecimiento armónico de la economía o se potencia el consumo de productos autóctonos.

Aliada de la tecnología

Por supuesto, otra gran arma con la que cuenta la sostenibilidad es el uso de herramientas digitales. Las nuevas tecnologías ofrecen instrumentos innovadores con los que las marcas, los turistas, y los ciudadanos en general, pueden apostar de una forma más clara por el cuidado de los recursos naturales.

El uso del Big Data, por ejemplo, es uno de esos aliados. En el fórum TurisTIC de Barcelona, se presentó la ponencia de Benjamin Lephilibert, consultor de turismo sostenible, que explicó que con la aplicación del análisis y el estudio de los datos, los hoteles se podrían ahorrar los costes de hasta un tercio de los alimentos que adquieren y que no llegan nunca a utilizar, lo que les podría llegar a suponer más de 100.000 euros al año.

Las smart cities y el Internet de las Cosas son también conceptos muy importantes de esta nueva realidad. Pues una gestión más eficiente de los recursos de la ciudad redundará en una mejor experiencia de los visitantes que lleguen a ella. Semáforos que se activan según las necesidades del tráfico, farolas que se encienden sólo si hay viandantes por la calle… Los recursos y oportunidades son muchos.

Muchos ejemplos

No son pocas, precisamente, las ciudades de nuestro país y las regiones de todo el mundo que están apuntándose a acciones que fomentan el turismo sostenible.

El pasado 26 de julio, en la ciudad de Valencia se presentó el Plan Estratégico ‘Valencia Turística hacia el 2020‘. A través de él, la ciudad espera llegar a más de cinco millones de pernoctaciones e incrementar en un 15% el gasto medio de los turistas. Pero, además, quiere garantizar la buena convivencia entre vecinos y visitantes. Y todo ello a través de un modelo “sostenible y dinámico“.

La ciudad de San Sebastián ha aprobado recientemente el Plan Director de Turismo de San Sebastián 2017-2021, que presenta medidas innovadoras como la llegada de una tasa turística, que pagarán los visitantes por alojarse, y la regulación de los pisos vacacionales, en aras de un turismo “equilibrado, sostenible y de calidad“.

El proyecto europeo ‘Consumeless‘ aboga por un uso más responsable del agua y la energía. Hay diversos municipios de toda Europa participando en la experiencia piloto. Nuestro país está representado por Vélez-Málaga, que cuenta con la colaboración de la Diputación o el Consorcio de Residuos Sólidos Urbanos. Participan 22 empresas de la zona que son asesoradas en materia medioambiental.

Un lugar tan turístico como las Islas Bahamas, también se acerca a la sostenibilidad con el Proyecto ‘Nassau sostenible‘. Se trata de un plan estratégico de cara a los próximos cinco años para implantar paneles solares en la zona y asegurar la calidad de vida de los ciudadanos con la llegada de este tipo de energía a edificios o al alumbrado público.

Y no sólo ciudades o países, las empresas también se comprometen con el turismo sostenible. Una marca como Booking ha celebrado la que quiere ser la primera edición de Booster Booking, un programa para ayudar a nuevas start up del mundo del turismo sostenible. Más de 700 empresas se presentaron a esta iniciativa que finalmente ganó Backstreet Academy, que quiere trabajar con microemprendedores de todo el mundo para ayudarles a entrar en el mundo del turismo.

El turismo sostenible es una tendencia en alza dentro del mundo de los viajes. Todo parte de esos ciudadanos comprometidos, responsables y bien informados, que demandan una respuesta por parte de empresas y organismos institucionales y que valoran las iniciativas que cuidan del medioambiente y del bienestar socieconómico de las gentes que viven en la región a visitar.

Imagen | Pixabay

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